Concuerdo. En mi tierra hay un dicho, "no hay ni viento y llegan los papeles cagaos". Y llegan de a tres, debería agregar... es como si se hubieran puesto de acuerdo los tontos graves para aparecer opinando uno tras ...
Aunque muchos aman a la Pequeña Gigante, otros ya están bien chatos con ella. Por eso, es hora de que la organización de Santiago a Mil busque nuevas figuras y renueve el espectáculo callejero del verano. Ahora hay que pensar en grande, pero de verdad. Estas son nuestras sugerencias.
Por Tania Opazo
Son las diez de la mañana y la Pequeña Gigante despierta. El público está emocionado. Escucharon sus ronquidos –más bien ruiditos– mientras dormía, y vieron cómo con cada aspiración, su pecho subía y bajaba. Ahora pestañea, lentamente, y se lava sus pies, sus lindos piececitos. Grandes en cualquiera, pero pequeños en ella. Hay que decirlo: ¡la mona es TIERNA!
Ése es su gran gracia, es preocupantemente la ternura. Pero por muy linda que la encuentren, ya es un poco chiste repetido. La Pequeña Gigante, su tío, el rinoceronte y todos los otros familiares posibles, tienen que irse a aplanar calles en otras tierras. Hay que despejar el pavimento santiaguino para que otros personajes, menos tiernos y más geniales, nos regalen un poco de acción en estos días horriblemente calurosos. Estas son nuestras propuestas pero, aclaramos, no nos hacemos responsables de posibles daños a la propiedad.
KING KONG
Un ícono de los monos gigantes destructores de ciudades, se ha ganado un lugar en nuestros corazones y en los souvenirs del Empire State. En la Isla Calavera lo trataban como un dios y le ofrecían sacrificios humanos; ¿qué podemos ofrecerle nosotros? Nada más ni nada menos que un edificio gigante y una rubia de la cual enamorarse y subir a un edificio y morir de amor por ella. Un mono enamorado.
Pero las circunstancias han ido en contra de su visita: Sólo hasta marzo tenemos una rubia poderosa para que la pueda raptar. ¿Y el edificio? Si no fuera por la crisis tendríamos un Costanera Center que le haga la competencia a su querido Empire State, ¡porque no vamos a ofrecerle el Edificio Telefónica o el Millenium! Hay que ser dignos, si no tenemos una rubia de categoría y un edificio digno de sus capacidades, mejor esperar. No queremos ser como los gringos que se lo llevaron sedado y encadenado a NY. ¡No a la violencia animal! Por ahora, quedémonos con la gigante que tenemos no más.
Aquí va vintage King Kong
GODZILLA Y (NO TAN) AMIGUIS
El famoso megalagarto prehistórico, que debe su tamaño y poderes a la bomba atómica, es usualmente responsable de la destrucción de la isla del sushi (aunque a veces también la salva de bichos peores). Lo que pocos saben es que, para Godzilla, que en el fondo es un ambientalista comprometido, Chile es una tierra virgen de radiación y el lugar perfecto para visitar.
El recorrido comenzaría en la casa de Sara Larraín, quien le haría un tour por el Mapocho para abrirle los ojos sobre la verdadera conciencia ambiental de nuestro país. No tendremos plantas nucleares como la de Springfield, pero eso no significa que seamos particularmente ecológicos. Entonces el japonesito se enoja y tira su aliento atómico sobre el Mapocho para que dejemos de ser tan cochinos (y de pasada nos mata a todos).
O así como la Pequeña Gigante anda con acompañantes, a Godzi podríamos traerlo junto a Mothra para que tengamos un show dos en uno: Godzilla en tierra mientras Mothra hace una demostración aérea digna de la Fidae. O a Gamera, para ponerle un poco de fuego a la cuestión. Mucho más entrete que ver caminar a la francesita por tercera vez.
Acá va la versión japonesa de 1964
OPTIMUS PRIME
El líder de los Autobots ya tiene terreno ganado en Chile. Si los de Santiago a Mil deciden traerlo el 2014, es el momento perfecto para que Optimus coseche lo que sembró en esta pasada elección en la que fue el candidato sorpresa:¡los deseos de una verdadera transformación! El heroico robot del planeta Cybertron se instalaría en la Plaza de la Constitución, daría un tremendo discurso, y lanzaría oficialmente su candidatura. Prometería (él sí) acabar con la delincuencia a cañonazo limpio; a modo de ejemplo, le tiraría un misil a un cogotero del centro, y derribaría un edificio entero.
Después, como parte de la transformación que prometió, partiría por él mismo: se transformaría en camión y los sacaría a todos a pasear en su acoplado por la Alameda. Los niños estarían felices: la pequeña gigante exigía que la siguieran caminando. De más votarían por él en la próxima elección.
Optimus Prime en su mejor momento:
HOMBRE DE MALVAVISCO
Sería furor entre los niños, ¡nada mejor que un dulce gigante! En los Cazafantasmas era el malvado espíritu de Gozer, tomando la forma de la mascota de Stay Puft, una marca de malvaviscos, y apareciendo como mono-gigante-de-marshmallow-que-se-viste-como-Kiko. Aquí sería harto más dulce que eso.
Como visitante en Santiago, el marinerito comenzaría su recorrido en la fábrica de Ambrosoli, a la salida de Santiago, donde se juntaría con el mismísimo Ambrosito. Ese par de gorditos azucarados recorrería las calles regalando dulces a los niños; un gran avance, considerando que la pequeña gigante tira agua no más.
Inicialmente su recorrido contemplaría ir a la Quinta Normal para jugar con los niños, pero en el camino vería a los lejos a la virgen del San Cristóbal y ¡pensaría que es una marshmellow como él! Lo más probable es que de ahí deje a todos los niños botados para subir el cerro. El gran riesgo es, claro, que se derrita; por eso, hay que asegurarse que su visita sea en vacaciones de invierno y que no vaya a pasar por alguna parrillada y sus fans quieran comérselo tostado. ¡Porque pucha que son ricos los marshmallows a medio derretir!
Eso sí, aparte de sus impredecibles cambios de humor, otro factor a considerar es que el próximo año se lanza la tercera parte de Cazafantasmas al cine. Así que ojalá firme contrato con Santiago a Mil antes de que suban sus bonos.
Eso sí, ojalá Stay Puft no venga de malas como se ve aquí:
BONUS TRACK: GIGANTE INTERACTIVO
Superando todas las expectativas de la Pequeña Gigante, donde uno sólo va a mirar, la promesa de los futuros Santiago a Mil debería ser los gigantes interactivos. Nuestra propuesta es:
El Veritech. Ciertamente los niños alucinarían con poder pilotear este avión que se transforma en una máquina de combate en la serie Robotech (clásico de clásicos). Y aunque no tengamos Zentraedis que combatir en Santiago, hacerse el Rick Hunter por un rato es algo que muchos querríamos hacer. Lo gracioso es que esos treintones-cuarentones que aún sueñan con Lin Min mei también tendrían que comprobar que se comen las verduritas y hacen las tareas, como todos los otros niños, para poder pilotear el Veritech.
Rick Hunter haciendo lo suyo:
Estas son nuestras propuestas para Santiago a Mil los próximos años, ¿cuáles son tus personajes gigantones preferidos para que visiten en las calles de la capital?
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