Si ya estás cansado de ver a Amaro Gómez-Pablos y Macarena Pizarro en la TV y quieres tener una idea más real de cómo es la situación en ciudades como Talca y Concepción, dos bloggers te cuentan sus experiencias de primera fuente.
Por Ignacio Molina desde Talca y Álvaro Puentes desde Concepción.
TALCA
“Hola, buenas noches. Estoy llamando a la radio ya que al frente de mi casa andan robando. Son unos 25 delincuentes que se movilizan en un camión blanco. Usan palos y rifles para entrar a las casas. Y roban con o sin gente dentro de ellas. Ahora mismo se escuchan balazos. Por favor que alguien nos ayude, no sabemos qué hacer. Que las autoridades hagan algo, estamos asustados”
Ese estilo son los llamados que se escuchan en Radio Paloma los últimos minutos.
En Talca nadie duerme hace días. Pasar la noche en vela, junto a la familia, es lo único que puedes hacer para protegerte. Mientras hago guardia, escribo esto en un cuaderno para tratar de no volverme loco con la actual psicosis colectiva: hace media hora prendí la radio del auto. Quería saber cómo estaba la situación. Si va a llegar o no la luz. Si van a llegar raciones de alimentos y otros servicios para la gente más afectada en mi ciudad. Pero, en este momento, no hay nada de eso. Solo terror. Llamados de gente desesperada que cada dos minutos anuncia una nueva desgracia.
La gente tiene pánico. Y no por las réplicas del terremoto que pueden terminar de tirar abajo lo que queda de algunas casas, sino que por el lumpen que se está aprovechando de la situación. Saqueando todo lo posible: “Hola, estoy llamando desde la Nueva Holanda de Talca ya que andan turbas de delincuentes entrando a las casas. Andan en camionetas, robando. Ahora están sobre los techos de acá al lado… ¡Se escuchan disparos! ¡Por favor envíen a las Fuerzas Armadas! ¡Estoy solo con mis hijas y mi esposa, no sabemos qué hacer!”
¿Cómo es posible que exista gente tan de mierda que se aproveche de la desgracia que estamos viviendo?
En algunos barrios de la ciudad, grupos de vecinos se han organizado para hacer justicia por su propia cuenta. Armados con palos, peñascos, o solamente sus manos, protegen a sus familias espantando a los maleantes. Los corretean por las calles, mientras arriesgan sus vidas en medio de balaceras. Desde sus casas, otros vecinos los observan y se confunden: no distingues entre protectores o malandras. Y siguen llamando a la radio. Y el pánico aumenta.
Los locutores de Paloma FM ya no saben qué hacer. Han estado transmitiendo sin parar desde minutos después del terremoto. Nos acompañaron toda la primera noche luego de la tragedia. Transmiten mediante un generador eléctrico que ha funcionado gracias a la ayuda de gente que ha llevado bidones con combustible. Es el cuartel oficial de la ciudad: quienes tienen acceso a teléfonos llaman y preguntan por sus familiares dispersos en Talca, Constitución, Pelluhue, Pellines o Iloca. Mientras los que lograron escapar, avisan que están a salvo.
Desgraciadamente, ahora los llamados son, en su mayoría, para denunciar otro tipo de tragedias.
Es triste, horrible, claro está, pero a pesar de todo tenemos que mantener la calma y estar en familia. Y de día ayudar como sea posible a los más necesitados.
Ayer, Rafael Cavada pasó por la radio y dijo que se iba con un equipo a Constitución, a reportear lo que está sucediendo en esa zona: en donde el mar borró casi por completo la ciudad. Llevándose a familias enteras. Fue tanto el desastre que el alcalde tuvo que dar una orden para que abrieran la cárcel y así pudieran escaparan los más de 120 criminales. Si no lo hacía se los llevaba el tsunami. Una situación que provocó debates durante el día: “Esos mismos delincuentes que dejaron escapar hoy van a saquear todo Constitución. Necesitamos manos dura. No debieron dejarlos salir”, escuché hace minutos por la radio.
El lunes recibí un llamado de mi mejor amigo: Álvaro Puentes, él es de Concepción y por razones inexplicables (por suerte) el día del terremoto estaba él y su familia acá en Santiago, pero ayer partieron a Concepción a ayudar y ver como estaba su casa, no supe nada de él hasta ahora...
"Concepción en este minuto está muy lejos de ser lo que se está mostrando en las medios de comunicación: no quiero pensar que es una estrategia política el que en TVN sólo se esté mostrando la parte sensacionalista de esta tragedia, los saqueos a los supermercados y el rescate de aquel edificio que se desplomó sobre su espalda no son ni la milésima parte de la condición real de la catástrofe.
El terremoto pasó a segundo plano y esto se convirtió prácticamente en una guerra civil en la que las personas de los barrios habitacionales están abandonadas a su suerte.
Llegamos a las 2:30 horas (del día de ayer) a Concepción, con el auto cargado de agua y víveres para nuestros cercanos y quienes pudiéramos socorrer. Sin embargo al llegar a nuestra casa nos encontramos con un campo de tiro totalmente a oscuras donde reinaba el caos y la desesperación, turbas de personas armadas ingresando a las casas cual si fueran una marejada musicalizada por el estruendo de los balazos que iban y venían entre las fogatas que a duras penas iluminaban la negra incertidumbre de los habitantes.
Esperamos en el auto con las linternas encendidas para arrancar a apenas apareciera el grupo de 40 personas armadas que se anunciaba por el walkie talkie de mi vecino bombero.
Finalmente logramos escapar de aquella situación, nos refugiamos una hora en una zona resguardada y apenas se aclaró, cruzamos el puente para poder regresar al centro de la ciudad.
La necesidad principal en este minuto es resguardo policial para las zonas residenciales, los civiles están, como ya comenté, abandonados a su suerte en los sectores alejados del centro, les ruego reenviar esta información.
Sé que en estos momentos muchos se preguntan porqué están pasando tantas cosas terribles y creo que es tiempo de contar un poco de lo que sé. La Biblia enseña que Dios, creador de la tierra y los hombres, ...