ARRANCA, CAREGUAGUA
Ya. Para los que no saben, esta película es del mismo peliculasta que hizo El día de la Independencia, El día después de mañana y El día indeterminado en el año 10.000 D.C. Es un compadre que se llama Ronald No Sé Cuánto y toda la vida ha estado pegado con las mismas cosas: a) Las fechas y b) Las mansacas. La dura, leí que a este compadre cuando chico no le podían regalar Legos ni autopistas ni nada, porque apenas los recibía salía corriendo a buscar un balde de agua y lo inundaba todo. También le ponía petardos a la casa de muñeca de la hermana, y te encargo jugar Yenga con el péndex (apestoso). Bueno este flim 2012 (Dos mil doce) es así todo el rato también, así que prepárense.

Se trata de ese mito famoso que dice que el mundo se acaba el año 2012, porque hasta ahí no más llega el calendario de la Abeja Maya. Yo no entiendo mucho el mito, pero se supone que es porque alguien hizo un calendario y de flojera lo dejó hasta el año 2012 no más, así que sería todo. Hasta ahí no más llegamos, el último apaga la luz, ese día sí se fía, y en verdad nadie se enoja (spoiler de la existencia).
En la película lo explican clarito (en todo caso) para que uno se la crea más, y durante las primeras tres horas hay caleta de escenas con científicos leyendo gráficos, mirando pantallas, y poniendo cara Oh My God! Después sigue una reacción en cadena en que los científicos llaman al presidente para que haga cadena nacional anunciando que Dios va a tirar la cadena (metáfora).

Para que vayan preparados también, les aviso que en esta cuestión salen setecientos quince personajes y que dura catorce horas veinte (aprox.). Es bacán en todo caso porque así uno se entera de los dramas apestosos de todo el mundo antes de que quede la mansaca, y así se emociona más cuando empiezan los terremotos brígidos, las erupciones volcánicas a toda zorra, y lo mejor de todo, la ola gigante (el Tsunamón).
La dura, ni les explico lo gigante que es la ola de esta película. Yo cacho que si Dios estuviera feliz en la playa saltando las olas y viera el Tsunamón, diría “Oh My Self!”, la vería peluda y decidiría arrancar en vez de ir a enfrentarla, y la ola lo daría vuelta heavy, y terminaría tirado en la orilla a los pies de los abuelitos, sin traje de baño, con agua en las narices y cochayuyo en la cabeza.

Pero volviendo a los personajes, aparte de los científicos buena onda, los políticos pelmazos y el presidente de Estados Unidos (Obama Glover), conocemos a un compadre divorciado medio loser buena onda (el Careguagua de Alta Fidelidad), su minoca, un hippie papiche con cara de loco (el asesino por naturaleza de Asesinos por Naturaleza), unos viejujos que tocan Jazzzzz en un barco, y harta gente más de otros países para que el fin del mundo no sea tan gringo y sea más Benneton (universal).
Entre los personajes de otros países hay un mafioso ruso onda Snatch que tiene dos hijos guatacas y habla chistoso, unos chinitos sabios de esos que andan disfrazados de Buda y venden inciensos, un científico todo Apu, y ningún chileno (spoiler). (Igual se ve Chile cuando muestran el mapamundi y uno se emociona y aplaude y apunta a la pantalla y dice “ejalé”).

Igual me quedé dormido como doce veces viendo esta cuestión, así que mi veredicto maestro es que el Apocalipsis no es tan entrete como venden los predicadores afónicos de la Plaza de Armas (alharacos). Hay como chorrocientas escenas donde hacen pebre los monumentos (ninguno chilensis, sorry) y donde los compadres tienen que arrancar de alguna cosa brígida mientras está quedando la grande detrás de ellos, y después de un rato uno no quiere más guerra.
El puro Careguagua arranca como ochocientas veces de terremotos, edificios cayéndose, meteoritos, smog, lava, explosiones, autos dándose vuelta, etc. y siempre se salva por un pelo y alguien tira alguna talla para que a uno se le olvide que está viendo algo terrorífico. Además tienen que meter alguna escena con alguno de los setecientos quince personajes despidiéndose de alguien con quien estaban peleados y poniendo cara de pena, y a las cuatro horas uno no quiere más guerra y todo da lo mismo.

Yo cacho que si tuviera cuatrocientos personajes menos y los compadres no tiraran tanto la talla, uno de verdad se asustaría y la vería peluda. Así como está, uno quiere que puro termine y dan ganas de tener un control remoto del porte del Tsunamón para adelantar las partes fomes y hacerla corta. Así que ya saben, vayan a ver los efectos especiales modernos y lleven un Sudoku para las partes fomes de dramón humano (zzz).
Igual le voy a dar un premio por original, porque yo cacho que es la única película de la historia del cine en que un personaje muere mirando a una jirafa a los ojos (spoiler). Dieciocho mil cuatro estrellasy un Oscar Surfista al Tsunamón, por brígido.
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