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ESTA ESCRITORA TE SALVARÁ LA VIDA
Hace un tiempo que A.M. Homes viene gestando una de las obras más interesantes de la literatura estadounidense contemporánea. Su último título es La hija de la amante, un extraño libro de memorias en que la autora cuenta sobre su insólita adopción, el reencuentro con sus padres biológicos treinta años más tarde, y las consecuencias que trajo ese proceso. Te contamos su historia y reseñamos sus libros disponibles en bibliotecas públicas.
Por Antonio Díaz Oliva

UN FLOTADOR LITERARIO
Es a los 30 años cuando la escritora Amy Homes llega a la casa de sus padres adoptivos y sucede. Sucede lo que siempre temió: su madre biológica anda tras de ella. Quiere verla. Conocerla. Para eso le manda un mensaje a través de una vecina con la intención de que se junten.
Y ella, Amy Homes, sabe que ver a su madre significa enterarse de por qué fue dada en adopción. O sea: escarbar en su historia. Una historia que comienza con la joven Ellen Ballman, de 17 años, trabajando en un banco. Que sigue cuando esa joven deja que su jefe (un hombre mayor) la lleve en auto, y que termina con los dos teniendo una relación.
Ella se enamora pese a que él tiene una familia. La joven se embaraza. Él le arrienda un departamento en Florida y le dice que va a dejar a su señora para casarse, hasta que simplemente desaparece.
Ella, desolada, decide dar en adopción a su hija. Conoce a una amiga que tiene unos conocidos alos que les gustaría tener una niña. El proceso de adopción es ilegal, a la rápida: apenas la dan de alta en el hospital, Ellen le pasa la pequeña Amy Homes a esa conocida, quien a su vez corre a un estacionamiento, se mete en un auto, y le tiende el bebé a quienes serán los padres adoptivos de la futura escritora.
La historia, claro, no termina ahí. Sigue y muta. Y en un momento se escribe: La hija de la amante (2007). Un libro de memorias firmado por Amy Homes (49), una de las escritoras norteamericanas más interesantes de la actualidad gracias a sus cuentos y novelas sobre tipos casi siempre perdidos y al borde de todo. Pero que Homes, narrando y describiéndolos con cariño, los sitúa de manera que uno los siente cercanos a pesar de todas sus rarezas.
Y puede ser justamente por eso, que varias de las obras de A.M. Homes tienen títulos que pareciesen funcionar como salvavidas literarios. Algunos ejemplos: Este libro te salvará la vida (2006, novela), Cosas que debes saber (2002, volumen de cuentos) o Mantengan la calma, por favor y Afuera el tiempo es brillante y soleado (relatos).
Por supuesto que el acto de lanzar ese salvavidas no es unidireccional; Homes tira una soga o boya (la ficción en este caso) que la ayude a superar ese extraño proceso de adopción que siempre le pesará. Un gesto que va más allá de simplemente salir, ella, de sus temores. También sirve para empatizar con el lector y mostrarle un territorio donde se sienta seguro y resguardado.

LOLITA GRUNGE
El momento en que A.M. Homes llegó a ser conocida, por lo menos por acá, fue con El fin de Alice (1996). Una novela que podría llevar como subtítulo “Un diálogo entre pedófilos” y que funciona como una reescritura de Lolita pero en los noventas y con muchos más detalles sórdidos.
(La mención a Lolita es tan obvia que el personaje Alice tiene una colección de mariposas, el mismo hobby de Vladimir Nabokov, autor del clásico de 1955).
Las primeras páginas del libro nos presentan a Chappy. Chappy es un hombre viejo y está en la cárcel. Cierto día una joven universitaria comienza a mandarle cartas. Le cuenta sus dramas. O, más bien, el gran drama que tiene: le gusta un niño bastante menor que ella. Un menor de edad.
La atracción es tan grande que termina por hacer de todo para estar a su lado: lo sigue a su casa, se autoinvita a cenar para conocer a la familia y termina como babysitter. Y obviamente todas esas misivas que recibe Chappy le hacen recordar el por qué está tras las rejas. Le hace recordar a Alice, la púber de doce años con quien tuvo relaciones.
La novela empieza algo atropellada (cuesta evocar al narrador al comienzo entre tanta divagación), pero luego toma un vuelo interesante y termina siendo un atrayente juego de dos historias que se entrelazan. Algo así como una pieza de espejos donde cada detalle nauseabundo se va multiplicando.
Ahí está, por ejemplo, cuando la joven cuenta que le gusta lamerle las costras al niño. Y no sólo eso: que se las guarda en el bolsillo como caramelos para saborearlas cuando esté sola, y así recordar a su imberbe amor.
El fin de Alice es una buena iniciación dentro del mundo de Homes. De seguro lo más sórdido de su obra, la razón de por qué, por esos años, la tildaban como la “reina de las bad-girl heroines”.
Una chica "mala" como le pusieron, pero también una "heroína". En su libro no es cruel ni moralista con sus personajes, aunque se trate de un pedófilo. Un tipo extraño y encerrado en sí mismo, al cual nunca juzga, sino que más bien deja que se desahogue y explote todo lo que quiera.

LA SEGURIDAD DE LOS RELATOS
La idea de que la literatura de Homes funciona como salvavidas literario, es más notoria que nunca en los relatos. En este caso, sus dos compilaciones de ficción breve: Cosas que debes saber (2002) y La seguridad de los objetos (1990).
Ambos contienen historias en donde la gente normal escasea, ya que simplemente el término “normal” es algo que puede variar demasiado. Una categoría tan amplia que termina por ser demasiado exclusiva.
Es ahí donde los relatos de Homes funcionan como salvavidas. Porque lo que ella hace es guiñarle al lector sobre esa situación; sobre eso de que ser normal, a fin de cuentas, no existe, y está algo sobrevalorado. En otras palabras: esa es la forma en que Homes te dice “mira, él o ella es extraño así como tú o yo lo somos”. Una forma que, dentro de su literatura, viene en forma breve.
Si no, pregúntenle al protagonista de La lección china, un tipo que le pone un GPS en el cuello a su suegra para que no se pierda y la sigue con un radar; o a la mujer de Geórgica, quien acude a la playa para juntar los preservativos que usan los jóvenes, y usar los restos para quedar embarazada; o pregúntenle al niño de Una muñeca de carne y hueso, quien tiene una relación sentimental con una Barbie.
Mención especial para el relato La ex primera dama y el héroe del fútbol americano donde se cuenta la historia de Richard Nixon con alzhéimer, donde el otrora presidente gringo sigue pensado paranoicamente que en cualquier momento va a haber una guerra nuclear y se despierta por las noches pensado que debe apretar el botón rojo, a la vez que unos guardaespaldas hacen lo posible para que la gente no se dé cuenta que lo que tienen enfrente es un ex mandatario en plena decadencia.
Sin duda el cuento más anómalo salido de la factoría Homes y que termina por coronar a Cosas que debes saber (2002) como un excelente volumen y, tal vez, lo más representativo de su bibliografía.

Algunos personajes hacen apariciones en las historias de otros y hasta hay una película (La seguridad de las cosas, 2001), que pasó sin pena ni gloria por salas nacionales, donde se intercalaban varias historias logrando una versión bastarda y menos epifánica de Magnolia (1999).
Lo curioso de los relatos es que cuando Homes empieza a investigar sobre su familia biológica, se da cuenta de que una de sus hermanas tiene una hija que ganó un concurso de Barbies y que su abuela tiene el mismo nombre que uno de sus protagonistas. Similitudes que la llevaron a pensar que tal vez cuando escribía esas historias, lo que inconscientemente estaba haciendo era comunicarse con su familia desde sus libros.
Lee el relato Geórgica acá.
Una muñeca de carne y hueso acá.

CASI NADA SOBRE MI MADRE
Luego de que su madre biológica se acercara a ella, Amy Homes empieza un largo camino hacia la reconstrucción de su historia. Conoce a su padre. Se junta con él reiteradas veces, generalmente en bares de hoteles lujosos. Ve a algunos de sus hermanos y a la señora de su padre, la esposa de toda la vida, la que acepta a regañadientes que su marido quiera reunirse con Homes.
La hija de la amante (2007) entretiene y funciona como making of tras la ficción de Homes. Sobre por qué escribe cuentos sobre gente rara y algo perdida en los suburbios gringos:
Ellen pareciese ser uno más de sus personajes, una madre que luego de 30 años busca a su hija biológica para sentirse querida, y que en un momento le pide: “Deberías adoptarme y cuidar de mí”. A lo que Homes, la hija en esta historia, le responde: “No puedo adoptarte”.
Meses más tarde, Ellen llama para decir que tiene cáncer. Y de ahí desaparece de la vida de Homes para siempre. Nunca la vuelve a ver, hasta que sucede la siguiente escena entre Homes y su madre adoptiva:
“Estoy hablando por teléfono con mi madre cuando ella recibe una llamada diciéndole que mi madre ha muerto”. La situación es extremadamente extraña: su madre adoptiva le comunica la muerte de su madre biológica. Una madre le dice a su hija que su otra madre está muerta.
Todo eso hace que Homes se dedique a investigar a sus antepasados (de ambas familias), a pasar largas horas en bibliotecas, visitar páginas web donde se puede ver la descendencia, contratar a investigadores privados y desembolsar una gran cantidad de dinero. Pero al final la búsqueda no es tan provechosa, y en un anómalo giro de la historia, su padre biológico decide no verla más.
Todo esto, claro, conlleva a la misma idea: Homes escribe para salvar vidas. La de ella y la del lector que encuentre un respaldo en sus libros. De ahí que muestre su complejo proceso de adopción, los problemas con su padre sanguíneo, lo incómodo que es conocer a una nueva familia con la cual nunca tendrá nada en común y, claramente, lo doloroso que es ser la hija de la amante.
Pero -y como sucede en todas las historias de Homes por muy extrañas que sean- siempre hay un atisbo esperanzador que se cola.
En el caso de La hija de la amante (2007), una escena hacia la mitad del libro. Una en donde Amy se reúne con su madre biológica por última vez y, en medio de la conversación, se da cuenta de que no pueden ser más diferentes, de que no hay ninguna sincronía entre ellas, pero que pese a todo eso, sabe que se salvará:
“De pronto me pongo a la defensiva; bajo su mirada, presiento que no estoy a la altura. Ella está sentada con su vieja chaqueta de piel de conejo y yo estoy enfrente con mi mejor ropa. Ella no terminó el instituto y yo tengo varias licenciaturas. Ella es la que lleva meses suplicándome que nos veamos y yo la que la evitaba. Me digo que no es una cuestión de superficies. Me digo que todo se arreglará”.
"El Fin de Alice" y "Cosas Que Debes Saber" están disponibles en la Biblioteca de Santiago.
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