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ICE, ICE, BABY

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ICE, ICE, BABY

Alabado por raperos clásicos como Ice T y Ice Cube y escritores como Irvine Welsh y James Ellroy, Iceberg Slim ha sido por muchos años un secreto literario. ¿Su mérito? Haber redactado novelas sobre proxenetas, traficantes y negros que se hacen un espacio en el Estados Unidos racista de los años 50 y 60. Revisamos su biografía y sus dos únicos libros traducidos al español, disponibles en bibliotecas nacionales.

Por Antonio Díaz Oliva

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ENCHULA TU ESCRITOR

Fue en los setenta cuando, luego del éxito del Padrino, varios productores se pusieron a buscar libros para adaptar al cine. Querían temáticas sobre los barrios bajos, armas, mafia y tráfico. Cierto día un texto que circulaba en la comunidad afro llegó a la Universal Pictures. Se llamaba Pimp: Memorias de un chulo y el autor era un desconocido –por lo menos para el estadounidense promedio blanco– que se vendía en las librerías al lado de Malcom X y otros escritores pertenecientes a movimientos tipo Panteras Negras. Y pese a que el libro les gustó y compraron los derechos para hacer la película, nunca llegó a concretarse el proyecto.

El veredicto: Demasiado para los ojos de los espectadores promedio. Demasiada violencia, lenguaje de la calle y drogas. O sea: En el fondo, demasiada realidad, en especial para un libro que –como lo anunciaba la solapa– eran las memorias de alguien.

El responsable de la controvertida historia era Iceberg Slim, un escritor negro que pasó casi toda su vida como chulo en los callejones peligrosos; consumiendo heroína y ganándose la vida como jefe de un grupo de prostitutas. Y que luego escribió todo eso.

Slim fue un pimp antes que todo esos raperos que uno ve en MTV. Lo hizo con varias novelas, de las cuales sólo dos han sido traducidas al español: Una en que cuenta su vida en los barrios bajos (Pimp: Memorias de un chulo, 1967); y otro, de ficción (Trick Baby, 1967), en el que narra la historia de un negro-blanco que vive de timar a la gente.

Y todo eso además del factor personaje. Porque Iceberg Slim nació como Robert Beck en 1918. Fue un alumno ejemplar en su colegio e incluso entró a estudiar a la universidad. Hasta que conoció el under peligroso, se puso la careta de Iceberg Slim y perdió el rumbo. O como él mismo lo dice en Pimp…: “Un buen chulo tiene que repartir mucha leña. Pero ya lo dicen las cartas, un día esa leña se volverá contra él. Entonces será la víctima.”

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EL SEÑOR DE LA INDECENCIA

“Tomé su autobiografía ‘Pimp: Memorias de un chulo’ en una tienda de libros de segunda mano (…), ¿Cómo resistirse a un libro que se llama ‘Chulo’ escrito por un tipo que se llama Iceberg Slim?”. De esta manera el escritor escocés Irvine Welsh (autor de Trainspotting y del notable volumen de relatos Acid house) resumió su encuentro con Slim.

Lo cierto es que no podríamos leer a Slim en español si no fuera por Welsh, el encargado de que se re-publicara en Inglaterra en los 90 y que rebotara hasta España y otros países europeos. De hecho es fácil darse cuenta que las historias de Welsh no son más que una extrapolación del proyecto de Slim, pero en el Glasgow de los años 80.

Otro de los fans de Slim es James Ellroy. El autor de La Dalia negra y las excelentes memorias Mis rincones oscuros, ha escrito en varias revistas de temática policial sobre este tipo que, a diferencia de los escritores de pulp provenientes de la alta sociedad, habla sobre los barrios bajos desde dentro de ellos.

Ahora, ¿de qué trata Pimp: Memorias de un chulo? El título lo dice todo: Un negro que en el Estados Unidos de los 50 y 60 se convierte en un chulo que, gracias al manejo de un puñado de prostitutas, triunfa y cae en la cárcel un par de veces. Una historia sin clímax, pero con muchas diatribas en contra del racismo imperante por esos años (aún había segregación en los baños y los buses). Porque claramente el factor racial y los debate sobre éste, es el aspecto más importante en literatura de Slim.

A parte de un montón de españolismos localistas que entorpecen la lectura (cortesía de las siempre detestables traducciones de la editorial Anagrama), a ratos la lectura de Pimp… cae en un ritmo monótono y empalagoso. Y claro: Inevitable pensar en Bukowski (aunque éste está a millas luz en cuanto a recursos literarios) ya sea tanto por esas curiosas traducciones (“follar”, “flipar”, “curro”), como porque ambos son barriobajeros y atraen al lector al crear un personaje con muchos recursos autobiográficos.

Ya hacia 1969, Pimp… había vendido dos millones de ejemplares y era uno de los escritores negros más vendidos. Eso pese a que fue fuertemente criticado por los mismos Panteras Negras. ¿La razón? Que el libro era un ejemplo de la explotación a la que los negros someten a su propia gente.

Slim se defendió argumentando que, de hecho, la idea era mostrarle a las nuevas generaciones lo que no deben hacer con su vida. Y es más: en el epílogo del libro Slim narra que encaminó su vida, que tiene un hijo, que está casado y alejado del submundo tóxico. Eso, además de que para purgar todo su pasado la única solución era escribir sus memorias:
“Desnudaré mi vida y los pensamientos del chulo que he sido. El relato de mi brutalidad y de las artimañas que he utilizado para alcanzar mis objetivos os llenará de repulsión. Pero si consigo salvar aunque sólo sea a una persona, hombre o mujer, de la tentación de caer en este lodo destructor (...) la repugnancia que haya podido suscitar con este libro se verá largamente compensada.”

LA LEY DEL HIELO

Su otro libro traducido en español es Trick Baby (67). Y la trama va así: el bueno de Iceberg Slim está en la cárcel. En su celda, cierto día llega un negro-blanco: White Folks. Algo así como un negro que tuvo una mamá blanca y por lo tanto no nació de color. Pese a eso, habla con los modismos de la gente negra y se mueve en esos ambientes.

En ese momento Folks se larga a contar su historia; de cómo conoce a Blue, un timador experto que engaña a la gente en un parque de entretenciones, y su vida cambia. Llega a poseer autos carísimos y vivir en una gran casa. Hasta que Folks se mete en el alcohol y luego en la heroína. Para salir de todos los vicios, se encierra en una pieza y sufre de abstinencia (partes similares a los yonquis de Welsh que quieren dejar de drogarse y recurren al mismo procedimiento).

La mejor parte del libro es cuando comienza la guerra de Vietnam y llaman a enlistarse a Folks. Su amigo y maestro Blue le dice: “América va a entrar en guerra. Será una guerra mundial del hombre blanco para retener la riqueza y el poder blanco”. Y luego le argumenta: “América, el modelo de democracia e igualdad, tiene dos ejércitos. Uno negro y otro blanco”. Cuento corto: Folk se salva de Vietnam por un certificado falso. Una suerte que no tienen otros jóvenes negros, los cuales son usados como carne de cañón en las ofensivas gringas.

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La lectura de Slim tiene bastante de política. Pone en debate el tema de ser negro en Estados Unidos, pero a través de historias, más que de discursos o teorías sociales y raciales. Ahí está su logro: Poder articular un discurso de protesta y disfrazarlo tras una historia entretenida y atrayente (aunque, de nuevo la advertencia, la traducción entorpece harto).

Sin ir más lejos, muchos artistas del mundo del rap han elogiado el discurso de Slim. Y lo han llamado como una de las inspiraciones más importantes para surgir en la vida. Desde Ice T -quien escribe el prólogo de Trick Baby- o Ice Cube. Ambos, también, escogieron sus nombres artísticos como tributo a Iceberg Slim.

Con todos estos antecedentes cabe preguntarse qué pensaría el bueno de Slim al ver que hay un presidente de color en la Casa Blanca. Si nos guiamos por su obra, por lo menos, podríamos decir que estaría satisfecho. Mal que mal, él fue uno de los primeros en abrir el tema del racismo en la sociedad gringa. Sólo es cosa de ver la frase que sigue, uno de los tantos reclamos que lanza en Pimp…:

“¡Puede que una mañana al amanecer todos los negros canten Aleluya! Los burócratas blancos de Dios cortarán la cinta roja. Dios se subirá las mangas. Destruirá la alambrada invisible. Exterminará a todas las ratas de los guetos negros, llenará todas las barrigas negras y convencerá a los blancos de que los putos negros también son hijos suyos.”

“Pimp: Memorias de un chulo” y “Trick Baby” se encuentran en la Biblioteca de Santiago.

GANADORA CONCURSO "LA DEUDA" DE RAFAEL GUMUCIO:

Andrea Pino Rojas

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ETERNO RESPLANDOR
 

Último comentario:
Yeah  escribió...

Se ve bien. Lo revisarè al chulo ese... ...

11:09AM 01/06/2009

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comentarios (2)

 
 

  

   

 

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