NADIE PUEDE MATAR A FELIPES
Tal vez fue el frío invernal y la lluvia que caía como una cascada. O tal vez fue sólo una muestra más del “sino en el cual nos movemos desde hace mucho tiempo”, como dice su baterista Felipe Salas. La cosa es que esa lluviosa noche de junio Cómo Asesinar a Felipesy Perroskyse paraban en esquinas opuestas del escenario del Galpón 6 en Bellavista, para tocar de forma conjunta y sin pausas al estilo Jools Holland. Un concierto que se inscribió entre los mejores de ese año. Uno que presenciaron sólo 20 personas.
En cada esquina, las bandas intercalando sus temas como si se tratara de una pelea de box donde las canciones eran golpes directos al público. “Fue una de las mejores tocatas que hicimos y con una banda que más encima admiramos, pero igual salimos para atrás”, dice Salas. “Pero también resultó una declaración de principios para el grupo: nunca entramos a esto para buscar réditos económicos. El placer de tocar justifica cualquier contratiempo”.

Un mes antes de ese invernal concierto, el homónimo disco debut de CAFya había cosechado su primer elogio cuando lo catalogamos como “el debut más estimulante del año”.Y la bola de comenzó a rodar de manera unánime.
Anoten: A fines del año pasado Super 45 lo incluyó uno de los mejores discos del 2008.Lo mismo hizo Wikén, Rolling Stone, LUN, La Tercera y buena parte de la blogósfera: Terminó siendo uno de los tres discos más nombrados en la encuesta de lo mejor del añorealizada por el sitio Música Popular.
Para desmentir cualquier sospecha de hype, los Felipes vuelven este mes con Un Disparo al Centro (2009), un disco conceptual de apenas 22 minutos que supera en calidad al anterior. Siete piezas enmarcadas dentro de una estructura casi cinemática, que entremezcla discursos sampleados, rimas tenebrosas, jazz de cabaret con frenesí punk y los matices de instrumentos clásicos que van de los violines al corno francés, interpretados por 15 músicos sinfónicos
“A mí me gusta decir que es un disco con una sola canción. Y la continuidad tiene harto que ver con DJ Spacio,que es un cinéfilo consumado. Él le da el último toque a los temas, pero es una pincelada máxima. Y a todos en la banda nos gusta trabajar con los conceptos: a mí me encanta Pink Floydy me crié con discos que los abría un tema y los cerraba el mismo tema. Y eso lo convierte automáticamente en una ‘pequeña bomba’”, dice Sebastián Muñoz, bajista del grupo.

¿Y cuál sería el concepto de “Un disparo al centro”?
-En la banda no hacemos nada que no tenga un concepto detrás. Ese es quizás nuestro pro y nuestro contra, porque de repente salen cosas muy densas y automáticamente no encajamos dentro del gusto masivo. Pero todo tiene que tener un por qué. Este disco tiene muchos secretos sonoros que lo unen con el anterior. Además somos todos fanáticos de Lost,jajaja. Si alguien se da el trabajo de escuchar ambos seguidos, se va a dar cuenta que son parte de una misma serie.
¿Y cómo es lo nuevo? Un disco que se mueva en la frontera del misterio y lo siniestro. Un álbum “para oír en la casa, en completa tranquilidad… puedes bailar también si quieres, pero la intención no era crear ese frenesí de baile, sino una instancia más emocional”, como dice el sampler vocal que lo abre antes de dar paso a un grupo de violines –unos que parecen anunciar un desastre en ciernes-, golpes secos de batería y el soplido de vientos épicos.

Entonces llega un jazz de cabaret digno de Portisheadque en su segunda mitad ya es un frenético jazz punk, donde su vocalista Enzo Mirandaresume el espíritu conceptual que une a ambos álbumes: “La puerta no se abre sola/ no entramos por casualidad/ tenemos un objetivo claro/ derretir tus tímpanos/ derretir el témpano/ porque estamos como tú/ destruyendo el templo/ porque somos como tú/ el peor ejemplo”.
Escuchados de corrido, ambos discos revelan un sentido en común: La banda sonora de un mundo que sin querer asumirlo, se enfrentará a una crisis de proporciones. La música incidental de una película aún en filmación, que comienza con témpanos que se derriten demasiado rápido.
A pesar de todas las estrellitas que le puso la crítica al disco anterior, la banda revelación del 2008 ni siquiera fue invitada a la última Cumbre del Rock Chileno, en la que sí estuvo Sergio Lagos. “Nuestro único “hit” fue en Radio Uno. Agarraron el tema “Si te pillo te mato” y lo pusieron en una cortina donde hablaba Leo Caprile durante un minuto. Eso fue lo que más sonó” cuenta Felipe entre risas.

¿Por qué creen que no los invitaron a la Cumbre del Rock Chileno?
Felipe: Estábamos seguros que nos iban a invitar, pero nada. Incluso fuimos a dejarles unos discos a los organizadores cuando todavía quedaban un par de días para el show. Ahí nos dimos cuenta que el proceso funciona a la inversa: No son ellos los que te llaman, sino que eres tú el que se tiene que acercar a ellos. Creo que hay varios factores que explican esto: Por ejemplo, que hasta hoy no tengamos un manager. La repartición de discos o promoción de tocatas corre por cuenta propia, lo que es súper desgastante. Y no tenemos el tiempo ni la sangre para vendernos como corresponde. Sebastián: El año pasado postulamos al Sello Azulporque sabemos que ellos promocionan bandas para la Cumbre del Rock. Eso lo hacen muy bien. Si no quedamos es porque nuestra música no es de gusto popular y no coincidía con el perfil que ellos buscaban. Pero aún así teníamos un Plan B en caso de que no pasara nada y sacar el disco aunque no estuviesen las lucas.
Esta es la historia del Plan B. Uno que parte en Haití y termina con un discazo recién editado.

SINFONÍA DE LA DESTRUCCIÓN Después de sacar su homónimo disco debut, los CAFse dedicaron a tocar tres veces por semana y escuchar música clásica en vivo. “Íbamos todos los sábados a ver a la sinfónica al teatro de la Chile. Y así nos enamoramos del sonido de los instrumentos clásicos. En un momento se volvió un desafío incluir esos sonidos en los temas nuevos que estábamos ensayando”, cuenta Sebastián, un fanático del ballet desde chico. El paso siguiente fue buscar músicos de formación docta que aceptaran colaborar con ellos por poco dinero. Una tarea que parecía imposible, hasta que un ex profesor de la Escuela Moderna les recomendó ir a la Sinfónica Juvenil de Chile. “Ellos son como la Sub 23 de la selección chilena. Puros chicos entre 17 y 22 años que van derecho a jugar en las grandes ligas”, cuenta Felipe.

Ese mismo día la banda repartió carpetas que incluían copias de su primer disco y partituras de las partes que había que tocar. “Nosotros apelamos a la parte emotiva para convencerlos. La ventaja es que como son jóvenes, cachan todos los estilos nuevos y tienen una apertura musical mucho mayor a la que puede tener un músico más viejo. Y la mayoría de ellos estaban alucinados con la idea de participar en un disco”. Tras dos ensayos generales, el dream team juvenil entró a los estudios Triana y registró sus partes en un solo día, guiados por los arreglos del pianista de la banda, Marcos Meza. El resultado fue una gigantesca pared de sonido construida en base a las tres familias principales de la orquesta clásica: Cuerdas (violines, viola, chelo, contrabajo), bronces (trombón, trompeta, tuba, corno francés) y maderas (clarinete, fagot, oboe). Todo mezclado con los samplers de DJ Spacio,que transforman las siete piezas del disco en una sola obra conceptual que avanza sin pausas hasta el final.

La mayoría de los temas de Un disparo al centro (2009) tuvieron su estreno el verano pasado, cuando la banda fue invitada al 3er Festival Internacional de Jazz de Haití, una instancia que cada año convoca a eximios jazzeros de distintas partes del mundo.
“Haití es como África pero sin leones”, dice Sebastián. Allá dieron una de las mejores tocatas de sus vidas, acompañados de Nkulama, un famoso rapero local, con quien partieron a tocar en las poblaciones más pobres de Puerto Príncipe.
“Es gente increíble que se mueve en una frecuencia totalmente distinta. Guardando las proporciones, en un momento me sentí como Bono, rodeado de treinta cabros chicos y un tercio de ellos casi en pelotas. ¡Y nadie va a esos barrios! Sólo las camionetas de la ONU con metralletas”.

Esa misma noche la banda volvió al hotel donde se hospedaban, para tocar una jam session en el lobby. “Ahí estaba toda la elite de Haití, pura gente blanca y europeos. Era terrible ver un contraste tan marcado. Estábamos tan enojados que subimos a tocar nuestro repertorio más punk”.
Cuando se bajaron del escenario se les acercó un músico francés, integrante de un grupo de jazz de vieja guardia. “El tipo estaba alucinado. Nos dijo: ‘ustedes no son jazzeros tratando de hacer rap; sino raperos punkies tratando de tocar jazz’. Y eso fue como decir ‘misión cumplida’. El mejor elogio que nos han hecho en mucho tiempo”.
Y de elogios esta banda ha sabido harto. No así de público.

¿Es duro asumir esa contradicción?
Felipe: Este año empezó a llegar un poco más de gente, jajaja. Al final todo depende de las pretensiones de cada uno. Sería una locura si lanzáramos el disco buscando ganar plata. ¿Cuántas bandas chilenas han quedado en el camino por no saber lidiar con ese tipo de frustraciones? Cuando empezamos, lo único que queríamos era sonar en la radio e hicimos todo lo posible por lograrlo. Pero con el tiempo aprendimos a no desgastarnos cuando esas decisiones las toma un huevón que tiene la atribución de decidir si le gustas o no. Nosotros no tenemos contactos ni grandes pitutos. Entonces toda la energía la ponemos en la música, en tratar de hacer cosas bacanes y que a nosotros nos dejen felices. Tenemos la suerte de que a hartos periodistas melómanos no les somos indiferentes y rayan con nuestros discos. Igual pienso que los Felipeses una banda mucho más accesible para melómanos. La oreja menos entrenada probablemente nos encuentre una mierda.

¿Y ahora qué viene?
Felipe: Nosotros cinco estamos ultra embalados por seguir haciendo música durante años. Ya tenemos bien adelantado el próximo disco, cuando ni siquiera hemos lanzado éste. Koala–rimador del grupo- siempre dice que le gustaría ser como Los Jaivasy tener muchos años en esto. Yo estoy de acuerdo. Por más hippie que suene, no hay nada más motivante que tener la posibilidad de crear y hacer un disco completamente distinto al anterior. Frente a ese desafío, no hay ningún cuestionamiento que te pueda derrotar. Al final, nada puede matar a Felipes…
Felipe: Exacto. De eso se trata esta historia. Jajaja.
Ganadores Concurso:
Las siguientes personas se ganaron una copia de Disparo al centro, el último disco de CAF, además de entradas dobles para su concierto del sábado 13 de junio a las 23:00 hrs en el taquillero Bar Amanda (Embajador Doussinague 1767 Local 0027, Vitacura, ex MultiCine):
Camila Isabel Calzada Becerra
Fabián Campos Pinto
Oriana Francisca Canales Lizana
María Jesús Correa Sáenz
Francisco Armando Cortés Lara
Ricardo Fabián Cortés Cortés
María Esther Gajardo Carrión
Nelson Moya C.
Juan Pablo Muñoz Fernández
Constanza Macarena Romero Talguía.
Foto CAF en Haití: Álvaro Farías R.
|