Equipara el rating de Dr. House y los peritos de CSI, da clases de elegancia y manda a los malos a la cárcel. La serie policial que la lleva en Estados Unidos la protagoniza un adivino y no, no es Psych. Si no la has visto, aquí te contamos lo que te estás perdiendo.
Por Rodrigo de la Paz.
Cuando Warner anunció su parrilla de series estreno para 2008, un título llamaba la atención: Un policial que en vez de un inspector sagaz tenía de protagonista a un adivino. Una especie de Alejandro Ayún que se dedica a resolver crímenes, pero sin el chanterío y mucho más fashion. Y guapo, además. Esa serie es The Mentalist y casi de inmediato se ganó un séquito de seguidores.
El protagonista es Patrick Jane (Simon Baker, el columnista que se hacía el lindo en El Diablo Viste a la Moda), un otrora médium, mentalista, psíquico y adivino que se ganaba la vida haciendo shows de clarividencia, sesiones de espiritismo y demás proezas psíquicas a lo Uri Geller.
Pero en realidad Jane es un fraude. Los poderes mentales con los que se hizo tanta fama son en realidad un agudísimo poder de observación, un acabado conocimiento de las conductas humanas, un buen ojo para el lenguaje corporal y una asombrosa capacidad para captar los más mínimos detalles de su entorno, virtudes que hacía pasar por magia frente a los incautos.
Eso, hasta que en la fácil vida de Jane entra la tragedia. Cinco años antes del inicio de la serie, mientras nuestro protagonista gozaba de su fama mediática como psíquico top, su mujer y su hija son horriblemente asesinadas por Red John, un asesino en serie que firma sus crímenes pintando en las paredes una carita feliz con la sangre de sus víctimas.
Jane abandona su vida frívola y se jura no descansar hasta atrapar a Red John. Para eso se revela públicamente como un mentalista fraudulento y se pone a trabajar como asesor del ficticio CBI, California Bureau of Investigations, resolviendo crímenes junto a un equipo de detectives.
Abajo, Jane enseña que un nuevo ataque de Red John no es lo que parece:
Aunque la premisa es en apariencia algo simplona y añeja (ya Sherlock Holmes había inaugurado el género de “asesor con extraordinarios poderes de observación que ayuda a la policía a resolver crímenes complejos”), y más encima es prácticamente igual a Psych, una serie que debutó dos años antes, hay un detalle que salva a The Mentalist y que, según los críticos, es la razón por la que es la segunda serie más vista en Estados Unidos: El mismísimo personaje de Patrick Jane.
EL ADIVINO DE LA SONRISA…
Cada capítulo gira en torno a la figura de Jane, que es un tipo carismático, canchero, siempre con una sonrisa en la cara y sudando confianza en sí mismo. Es de esos tipos que ya tienen el caso resuelto con sólo entrar a la escena del crimen. Es de los que saben quiénes son sospechosos y quiénes no con sólo notar el tomo de voz con que hablan, qué pie apoyan más al estar parados o cómo salen vestidos en las fotos familiares. el tipo de personaje que hace ver el trabajo deductivo, condenadamente fácil.
Jane es diez veces mejor que los detectives con que trabaja, pero lo que le suma puntos como personaje es que no se jacta de ello. Al contrario, es amigo de su equipo, los aconseja, les invita cafés y (en el caso del detective Wayne Rigsby) les enseña hasta cómo conquistar mujeres.
Jane exuda encanto y sentido del humor, incluso cuando conduce interrogatorios y libera testigos, pese a la molestia de los policías que todavía no logran hacerle entender que él no puede mandar a los sospechosos a la casa después de hablar con ellos.
Puro magnetismo, Jane. No en vano Simon Baker fue nombrado por la revista TV Guide como el hombre más sexy de la TV, destronando a Patrick Dempsey, que llevaba el cetro por dos años consecutivos con su personaje de McDreamy en Grey’s Anatomy.
Además, Jane es, según TV Guide y Entertainment Weekly, uno de los diez personajes mejor vestidos de la pantalla. Claro, si siempre anda con un perfectísimo traje de tres piezas y camisas que no echan de menos para nada una corbata.
Pero para los que aborrecen tanta perfección en un personaje, sepan que Jane es pura luz sólo en apariencia. Porque aún carga con el trauma de haber perdido a su familia en un hecho de sangre. Tanto así, que aún no borra el “smiley” que Red John pintó en la pared de su dormitorio con la sangre de su esposa, como un constante recordatorio de la misión que impulsa su vida.
…Y SUS VARIOPINTOS COMPAÑEROS
Los compañeros de trabajo de Jane, aunque parezcan mundanos detectives policiales, también tienen su gracia, lo que enriquece las historias de esta serie.
Partamos con la jefa de Jane, Teresa Lisbon (Robin Tunney de Prison Break), la líder del equipo y que se encarga de tirarle las orejas al mentalista cada tanto.
Obvio que uno de los ganchos es si ella y él terminarán siendo pareja. Pero no ha habido flirteos ni ojitos ni risitas cómplices… aún. Vamos, esto es una serie gringa, y la pregunta no es si ellos dos terminarán juntos, sino cuándo. Hasta Mulder y Scully terminaron atinando.
Los fans de Warner reconocerán al gigantón agente Wayne Rigsby como un sargento en Generation Kill y como el terminator Cromartie original en The Sarah Connor Chronicles.
Acá Owain Yerman interpreta a un detective cuya contextura física no tiene nada que ver con su personalidad. Sus dos metros de estatura albergan a un tipo tímido y sensible que no sabe lidiar con las mujeres pese a que se muere de ganas de tener una relación sentimental. Es el tierno del grupo y una especie de hermano menor para Jane.
El extremo opuesto es el agente Kimball Cho (Tim Kang): una máquina, un tipo que no tiene sentido del humor y que nunca sonríe. Para él, el trabajo es todo y no tiene vida personal, lo que no impide que a veces sea el único del equipo capaz de hacer ciertos trabajos y de sacarle la verdad a los sospechosos.
Para cerrar está la ruda agente Grace Van Pelt (Amanda Righetti), una pelirroja que se hace la dura, pero en realidad es una mujer tan frágil como cualquier otra, y que acapara el interés romántico de Rigsby, quien espera juntar el valor para declarársele.
Los trazos de color que tienen estos personajes, que de otro modo serían entes de cartón, afirman historias que de no ser por ellos, serían densísimas investigaciones policiales. The Mentalist no es una comedia como Psych, pero logra una buena cuota de humor y de aire fresco en un género que se supone denso y seriote. Y buena parte de ello es gracias a su productor ejecutivo y principal guionista, Bruno Heller, que fue uno de los cerebros detrás de Rome, de HBO.
Con esas credenciales, es fácil explicarse por qué The Mentalist tiene el arrastre que tiene.
The Mentalist se exhibe por Warner Channel los jueves a las 22:00.
Kel en los matinales, en los diarios, en portadas de revistas y ahora representando a Chile como Miss Teen. Hablamos con la hija de la Quintrala en este MSN.
Último comentario: Elbarto escribió...
Copia de psych... prefiero ver las aventuras de shawn y gus ! ...