Entre tanto hype que se genera en la industria discográfica británica, hay pocas bandas que cumplen con la promesa. Uno de ellas es Glasvegas. De su debut, los motivos tras su nuevo disco de Navidad, su show en vivo que hace llorar a los chicos rudos, y la gira que los traería a Sudamérica en 2009 hablamos con Paul Donoghue, su bajista, desde un hotel en Preston al norte de Inglaterra.
Por Carolina Cerda M.
HOMBRES DE NEGRO
Pinta de chicos rudos, peinados sesenteros, letras un tanto sufridas y por sobre todo, un sonido que suena como si Phil Spector hubiese producido los discos de sus coterráneos, los también escoceses The Jesus & Mary Chain. Esos son los ingredientes que convirtieron a Glasvegasen una de las promesas del 2008, una que cumplieron lanzando uno de los discos debut más exitosos del año. Tanto que en el Reino Unido estuvieron a punto de destronar al “Death Magnetic”, el nuevo disco de Metallica,del primer lugar de ventas.
Antes de la entrevista los dejamos con una de nuestras canciones preferidas del año: “Daddy’s Gone”.
Los nombraron en casi todas las listas de “bandas importantes para el 2008”. Incluso gente como Alan McGee y grupos como Echo and the Bunnymeny Kings of Leon hablaron maravillas de ustedes. ¿Cómo manejan el ego con fans como esos?
“Somos gente centrada y tenemos suerte de serlo. No es muy difícil mantener el ego a raya cuando sigues teniendo conversaciones con tus amigos de un cubículo del baño al otro. Pero igual es súper halagador.”
¿Y qué otros encuentros improbables han tenido con rock stars?
“Conocí a Andy Rourke de The Smiths,un héroe personal. Me invitó a tomarme una cerveza en el camarín y yo me quedé para adentro. Cuando el camarín se empezó a llenar una chica se cayó del refrigerador en el que estaba sentada. Yo me reí bien fuerte, medio mala onda, y la apunté directo. Así que quedé como un idiota, mucho más que ella”.
Leí que Lisa Marie Presley ama a Glasvegas.Y hasta hay un rumor de que va a hacer un cover de un tema de ustedes, "Daddy's Gone", dado el amor que tienen por Elvis. ¿Les gustaría colaborar con ella?
“Conocemos a Lisa Mariey estaríamos muy halagados si hiciera un cover de una de nuestras canciones. En realidad no aspiramos a trabajar con nadie, pero nunca digas nunca… nunca se sabe lo que hay en tu camino”.
¿Qué fue lo mejor de este año y qué les gustaría lograr en 2009?
“Tocamos en T in the Park, el mayor festival de Escocia, en una carpa repleta. Es una experiencia que vamos a recordar para todas nuestras vidas, fue la primera vez que miraba a un público y pensaba ‘mierda, algo está pasando aquí’, así que si llegamos al final de 2009 con nuestra cordura, amistad y pasión aún intactas, creo que va a ser un tremendo logro… Para el próximo año queremos hacer una gira mundial, para llevar el disco a los lados más remotos del planeta”.
¿Eso incluye un paso por Chile o al menos Sudamérica?
“Creo que para la segunda parte del año vamos a dedicarnos a recorrer bien el mundo. No tengo una idea exacta de cuándo, pero sin dudas Sony-BMG (NdR: discográfica que va a editar su disco acá a finales de enero) va a tener un plan de batalla claro. Tenemos muchas ganas de ir a Sudamérica”.
¿Y qué les pareció que Caroline, su baterista, haya aparecido en el Top 10 de la NME Cool List de este año?
“Celebramos su puesto en la Cool List haciéndola lavar toda nuestra ropa. Así nos aseguramos que la señorita conozca su lugar, jajaja”.
Antes de sacar su primer disco las expectativas mediáticas eran tan altas, que el hasta entonces desconocido cuarteto de Glasgow se dio el lujo de poner una condición para decidir con qué sello firmaría: Grabar un disco navideño un par de meses después de editar su debut homónimo, en una iglesia de Transilvania. Todo debido al fanatismo de James Allan, su vocalista, por el muy navideño “A christmas gift for you” de Phil Spector.
¿Cómo lo lograron? Con canciones de ruido melódico que no temen ser sensibles: En “Geraldine” le cantan al ángel de su vocalista, una asistente social que le conseguía plata del Estado antes de la fama y que terminó dejando su trabajo para vender el merchandising de la banda, en “Flowers and Football Tops” hablan desde la perspectiva de una madre que le canta a su hijo muerto y “Daddy’s Gone” es un retrato sobre el abandono paterno.
Esas canciones le han valido además comparaciones con Oasis, por eso de ser ambas bandas de clase trabajadora y calar hondo en sus fans durante sus excelentes shows en vivo.
¿Fue más fácil entrar al estudio la segunda vez?
“Tuvimos que estar muy, muy preparados porque teníamos poco tiempo. Además tuvimos que montar un estudio en la iglesia en la que grabamos y eso nos quitó tiempo de grabación. Lo mejor fue cuando fuimos a un club nocturno llamado Tequila Bowling, eran las dos de la madrugada y estaba tan lleno que no creo que la gente trabaje los martes en Transilvania”.
Los pude ver en vivo en el festival Summercase en Madrid, que finalmente se repletó. ¿Echan de menos las audiencias más chicas?
“El tamaño de las audiencias es una de las pocas cosas que cambian cuando llevamos el show a otros lugares. Tratamos de llevar nuestro mundo a la mayor cantidad de gente y los escenarios más grandes nos sirven para eso, pero igual nos gusta poder ver a la gente directo a los ojos cuando tocamos. Del show de Madrid no me acuerdo mucho porque en el vuelo para allá se me pasó un poco la mano con los tranquilizantes, pero sí me acuerdo que es el lugar más caluroso en el que he estado”.
Recuerdo que una de las cosas más sorprendentes era ver a tanto hombre grande cantando como si fuera la final de un campeonato de fútbol. ¿Crees que la música de Glasvegasayuda a los chicos rudos a expresar sus sentimientos?
“Eso habría que preguntárselo a ellos, porque cada uno interpreta las canciones de manera diferente. Pero igual nosotros somos como un mazazo lírico, golpeamos a la gente en la cabeza con nuestros pensamientos, aunque igual es muy sorprendente ver a hombres adultos llorando en nuestros shows”.
Para terminar, los dejamos con Glasvegas en vivo tocando “Flowers and Football Tops”.