Acá nuestros siete elegidos para esta versión del Festival de documentales musicales In-Edit, que parte este sábado: De la historia de 1977, el año más impresionante de la música neoyorkina, al divertido documental sobre un niño italiano "bien" que terminó como un adulto argentino mal, llamado Luca Prodán. Todo en esta lista de imperdibles. Entre los que comenten, sorteamos entradas.
Por Equipo Zona.
NEW YORK, NEW YORK
Un año, una ciudad y una múltiple explosión de contracultura. “NY 77: The coolest year in hell” (2007) es un tremendo documental que le hace honor a su título, reflejando el caos, la vida y el boom que explotó el 77 en esa ciudad. Un año en que las fuerzas cósmicas de la creatividad parecen haberse alineado sobre N.Y. iluminando callejones oscuros y haciendo florecer sitios eriazos. El año en que las tripas sucias de esta ciudad mítica, expulsaron dos escenas que cambiarían la cultura mundial: el punk y el hip hop.
Hoy New York es esencialmente una ciudad para millonarios con mucho arte de galería y lofts, pero antes era una ciudad lumpen, llena de asaltos, violaciones y luchas raciales. Esto queda en evidencia en el documental, que muestra una ciudad donde la delincuencia y la corrupción de los pacos hacían de las calles una tierra de nadie. Impresionantes son, por ejemplo, las imágenes de los saqueos y desórdenes en los barrios populares la noche del gran apagón.
Mientras a nivel masivo la onda disco estaba en su peak, y las colas para entrar al Studio 54 eran tan largas como para entrar al baño de esa disco, el documental se enfoca en los rincones menos iluminados de la ciudad, como si fuera el reverso de Summer of Sam(99), la gran película de Spike Lee ambientada en ese mismo año.
Acá se muestra a un montón de pioneros del Bronx dándole forma a lo que el mundo conocería años después como Hip Hop. Tipos que con aerosol en mano creaban ese arte callejero llamado graffiti junto a los primeros Dj´s, Mc´s y breakdancers colgándose a los postes de luz para armar carretes en las canchas de básquet, y tener a todo el barrio vacilando el beat de las tornas.
Por otro lado está la escena de Queens, en donde bandas como Ramones,Televisiony Blondiese juntaban en un desconocido local llamado CBGB’s a tocar un estilo furioso al que luego bautizaron como punk.
Aunque hay miles de documentales al respecto, acá hay material exclusivo registrado por cámaras que estuvieron justo ahí, cuando todo nacía. “NY 77” es un documento histórico, lleno de imágenes de una ciudad que ya no existe, con las Torres Gemelas en pie, el metro entero graffiteado, los punkies antes de ser punkies, el hip hop antes de volverse un fenómeno global y toda la locura y creatividad de una ciudad que durante 365 días fue el mejor lugar para vivir en el mundo.
Si yo tuviera una máquina del tiempo al primer lugar que iría sería a la gran manzana en el año 77. Un documental que hay que ver sí o sí. (Por Guillermo Scott)
“NY 77” lo dan el sábado 13 de diciembre a las 21:00 hrs en el Cine Arte Alameda y el viernes 19 en el Centro Mori de Bellavista a las 21:00 hrs. Todos los documentales a $2.500.
A continuación, un extracto del documental.
MUEVAN LAS INDUSTRIAS
Manchester fue cuna de dos revoluciones, la industrial y la generada por una escena musical grandiosa donde Joy Divisionjugó un papel fundamental.
Manchester es además, la escenografía principal de "Joy Division", el documental sobre la banda (2007) dirigido por Grant Gee,uno donde la ciudad inglesa se presenta gris, gigantesca y asfixiante, una ciudad industrial en decadencia que desde los setentas se dedicó a echar abajo hileras de casas pareadas para reemplazarlas por edificios de concreto, interminables y grotescos. Y eso, mil veces. Derribar concreto por más concreto.
Ese era el paisaje que rodeaba a los integrantes de Joy Divisioncuando formaron la banda luego de ver un concierto de Sex Pistols. Pero después de imitar el sonido punk, grabar un demo de mala calidad y encerrarse seis meses a ensayar de pura vergüenza, la banda de Ian Curtis dio vida a otra cosa.
Igual que las empresas constructoras que partían siempre de las ruinas de algo anterior para levantar un edificio nuevo, Joy Division tomó elementos del punk pero fue más allá. A la oscuridad dramática del post punk, ataviado con las sombras líricas de Curtis.
El baterista de la banda, Stephen Morris, lo resume de manera perfecta en el documental: “Tarde o temprano más que decir 'vete al diablo', alguien querría decir 'estoy arruinado'. Y fue Joy Division la primera banda en hacerlo. Usar la energía y la simplicidad del punk para expresar emociones más complejas". El problema fue que nadie se percató –ni siquiera los mismos integrantes de la banda- que esas emociones se estaban apoderando de Ian Curtis.
La caída de Curtis, su intento de suicidio, la epilepsia y su proceso de derrumbe, son temas sobre los que los ex integrantes de la banda reflexionan durante las entrevistas de este documental. Y da la sensación que frente a la cámara, por primera vez son concientes de una revelación. Lejos, uno de los momentos más encandiladores del excelente film.
Como saben, luego de dos discos el grupo se desplomó como un edificio de concreto, dejando a Curtis enterrado bajo los escombros y a los sobrevivientes construyendo nuevamente una banda esencial, otra vez desde los cimientos: New Order. Pero esa es ya otra historia. (Por Macarena Lavín)
“Joy Division” ganó el Premio del público en el In-Edit Barcelona, lo dan el sábado 13 de diciembre a las 18:00 hrs en el Centro Mori de Bellavista y el sábado 20 en el Cine Arte Alameda a las 19:00 hrs.
A continuación, el trailer del documental.
TODO A LUCA
Hay imágenes que no calzan mucho con lo que uno piensa de la gente. Luca Prodán fue un niñito italiano de buena familia que fue a un bonito colegio inglés. Cazaba pajaritos con su rifle, tocaba música de oído, era divertido y artístico como toda su familia. Pero la gente cambia y el niñito de a poco empezó a portarse mal.
Dice la leyenda que el mismo Luca intercambió combos con el príncipe Carlos y se escapaba tanto del colegio que terminó abandonándolo por completo. A la década de los 70s la recibió perdido en medio del punk londinense, las drogas y lejos de todo lo que había conocido.
Corte.
Luca Prodán escapó cuando la muerte le pisaba los talones. Argentina le pareció un lugar propicio. Sus únicos referentes eran una foto del paisaje cordobés, un amigo y la promesa de no tener que volver a la única cosa en la que no podía dejar pensar y a la que le dedicó su mejor canción:heroína.
Escapar es la metáfora que se utiliza cada vez que algo o alguien se asfixia. Luca huyó a un país que le dio y le quitó; la heroína fue intercambiada por el alcoholismo, el inglés por un español atarantado con acento italiano y terminó siendo más porteño que Gardel.
"Luca" (2007) no es sólo un documental sobre una de las bandas más potentes de Argentina o sobre el mito del artista drogadicto, sino sobre el personaje y su dualidad. El Luca gracioso, loco, sensible. El Luca irónico y oscuro que terminó muriendo demasiado pronto.
"Luca" es un documental divertidísimo porque así era él, pero al mismo tiempo es triste y nostálgico, tal como él. Está hecho con el amor de los amigos y de la familia, es sobre la música, sobre Sumo,sobre sus novias, su madre, la muerte, un argentino por adopción, pero sobre todo, es sobre un tipo al que a todos nos habría gustado conocer. (Por Daniela Herrera)
“Luca” fue el documental ganador del Festival In-Edit del año pasado. Si se lo perdieron, no pueden cometer esa tontera dos veces: Lo dan el lunes 15 de diciembre a las 21:00 hrs en el Cine Arte Alameda.
A continuación, el trailer del documental.
ROCK MORMÓN
El tema se llama “Gente bonita”y la voz de Alan Sparhawk, líder del trío norteamericano Low,canta una de sus líneas. Lo hace con ese ritmo tranquilo pero intenso que usa para hablar, dependiendo de cuánto le emocione un tema.
"You all people are gonna die", canta. La voz detrás de la cámara pregunta: “¿tienes la certeza de que se acerca el fin del mundo?". "Sí", responde él convencido, parado con su traje formal en la entrada del templo mormón de Duluth, Minnesota. “Sí”, responde, convencido y sin rodeos, luego de leer un fragmento de la Biblia sobre el Apocalipsis apenas empieza el documental “Low: You may need a murderer” (2007).
Si no le prestaste atención a esta banda, ni en los 90 ni ahora, con el documental seguro lo harás.
Los protagonistas del documental son el matrimonio formado por el cantante Alan Sparhawk y Mimi Parker, dos tercios del trío slowcore Low.Ellos de gira con sus hijos. Ellos yendo a la iglesia mormona, arriba del escenario, turnándose para manejar en la carretera. Ellos mandando a jugar a los niños mientras responden alguna pregunta.
Entre medio Alan habla con la seguridad más absoluta, de religión y el fin del mundo. De lo enfermo que está Estados Unidos desde hace cinco años, manteniendo una guerra eterna y a mucha gente endeudada hasta el cuello. De cómo es ser un rockero mormón que viaja en una van con su familia. De hasta cuándo es posible escuchar y estar dispuesto a cumplir lo que Dios pide. De la vez que todo explotó y el terminó hospitalizado por un cuadro sicótico.
"I'll be just fine", dice la canción de Lowque acompaña la imagen de él trotando a orillas de un río. Parece una canción de consuelo luego de una tormenta. Pero lo mismo que lo derrumba lo mantiene en pie. De esa paradoja se trata el documental: Si él va a seguir de gira es porque la música le permite desordenarse. Si va todos los domingos al templo es porque en la religión encuentra su apoyo. Porque es como bajarse de la van un rato y seguir en familia, sólo que con una más grande. (Por Macarena Lavín)
“Low: You may need a murderer” lo dan el miércoles 17 de diciembre a las 21:00 hrs en el Centro Mori de Bellavista
A continuación, un extracto del documental.
LO PODEMOS LOGRAR
El minuto tres de este documental lo muestra todo con crudeza: El rostro de Edwyn Collinsdesencajado, arrastrando las palabras, luchando con su propia boca para poder comentar su tragedia.
Para quienes no lo recuerden, Edwyn Collinssonó por estos lados en 1994 con la canción "A Girl Like You".Previo a ese one hit wonder Collins tenía un éxito decente en la Gran Bretaña ochentera con su banda Orange Juice,una pieza clave en el desarrollo de la escena escocesa, banda que goza de un status de culto en su país natal.
La historia podría terminar acá si no fuera por 2005. Ese año Collins sobrevivió a dos hemorragias cerebrales que lo dejaron sin movilidad en el lado derecho de su cuerpo y hablando apenas. Tenía un nuevo disco sin terminar y tras el desastre, era evidente pensar que ese álbum -y su carrera- no seguirían.
En una época llena de egocéntricos regresos musicales, la BBC estrenó en mayo de 2008 este pequeño e íntimo registro, que nos inserta -con la voz de Alex Kapranos, vocalista de Franz Ferdinand-en el círculo más personal (familia, terapeutas, amigos) de la rehabilitación de Collins. El documental "Edwyn Collins: Home Again" muestra el impresionante proceso de este músico, para recuperar sus habilidades más básicas y poder así volver a cantar en público.
Emotivo sin llegar al morbo, "Home Again" recorre en 40 minutos la epopeya de terminar un disco cuando apenas puedes tararear tus propias canciones. El resultado es conmovedor y puede que te saque lágrimas en el final, cuando bajo las luces, Collins celebra su regreso de la muerte cantando. Un lujo. (Por Ignacio Lira)
“Edwyn Collins: Home again” lo dan el domingo 21 de diciembre a las 17:00 hrs en el Centro Arte Alameda.
A continuación, la primera parte del documental.
ALGUNA GENTE NUNCA ESTÁ SATISFECHA
La historia de uno de sus hits a comienzos de los 80, resume el alma de todo el documental. La canción se llama "Go bang",y su autor Arthur Russell.El tema que debutó en medio de una fiesta del club neoyorquino "The Loft".
"La gente primero lo escuchó con atención y después se volvieron locos. Un tipo se me acercó y me dijo '¡Es increíble!'. Al minuto llegó Arthur y me dijo: 'estoy arruinado ¿Escuchaste la batería?, la grabaron mal a propósito. No está lo suficientemente fuerte'”, cuenta su amigo y productor, Bob Blank. “Le contesté "¡¿Qué te pasa?! La gente se está volviendo loca aquí".
"Some people are never satisfied" dice una de los tantos fragmentos de canciones que recorren el documental “Wild combination, a portrait of Arthur Russell”. Una línea que define al artista que en los 70s y 80s hizo un puente entre el folk, la onda disco y la música vocal. El tipo obsesionado con encontrar la perfección del pop.
Este documental es el retrato a un músico genial que nunca llegó a sentirse satisfecho ni completamente seguro de la música que hacía. Un tipo demasiado enamorado del proceso de grabación y composición, en el que se gastaba la mayor parte del tiempo explorando sus infinitas posibilidades, logrando pocos resultados realmente concretos.
Pero esto no se trata de un panegírico por su vida y obra, es más bien la historia contada a partir de las voces de quienes estuvieron más cerca de él.
Ya sean sus padres, sus amigos músicos o su novio que lo acompañó hasta su muerte provocada por el SIDA en 1992, a todos les costaba relacionarse con Russell, un tipo que se comprometía con algo sólo para dejarlo pronto, creando enojo y frustración en sus amigos, familiares y él mismo.
Así dejó cientos de cintas sin editar, porque creía que no pegarían mucho. Porque más allá de toda su experimentación, su meta era la perfección del pop masivo y eterno. Y eso es lo que enfurece y causa impotencia al ver el documental: Que no haya llegado más lejos, que su nombre no sea conocido por todo el mundo. Porque uno descubre de inmediato lo bella y contemporánea que puede llegar a ser su música. Como cuando su novio Tom Lee pone una de las cintas jamás editadas que guardó, aprieta play y es Arthur cantando "So nice!".
Puede ser una recomendación de cerca. Pero tiene toda la razón. (Por Macarena Lavín)
“Wild Combination, a portrait of Arthur Russell” ganó como Mejor documental internacional en el In-Edit Barcelona y lo dan el domingo 21 de diciembre a las 19:00 hrs en el Cine Arte Alameda.
A continuación, el trailer del documental.
REBELDE SIN CAUSA
Corría 1986 cuando Bruce Weber, fotógrafo y director de cine estadounidense, más conocido por ser el cerebro detrás de las famosas campañas publicitarias de desnudos para Calvin Klein, se reunió en un club de Nueva York con una de las leyendas vivientes del jazz: Chet Baker. ¿El objetivo? Hacer una sesión de fotos para un videoclip de tres minutos.
Bastaron unas horas de conversación y unos cuantos cigarros para dejar la idea original en el olvido. A los pocos meses Weber abandonaba los millones de la publicidad para documentar el ocaso del genio del “cool jazz” perdido en las drogas, alejado de su familia e incapaz de dar un concierto decente. El resultado se llama “Let's get lost” (1988), un clásico ineludible de la filmografía del género, otra de las joyas imperdibles que ofrece la cartelera de In-Edit
¿Por qué verlo? Simple: Son pocos los documentales acerca de figuras esenciales de la música, que se despegan del simple tributo para retratar el lado más vulnerable de sus personajes. “Let's get lost” logra eso y mucho más.
En casi dos horas Weber contrasta de forma descarnada, el apogeo y decadencia de un músico cuya historia daría para una novela entera: Desde el veinteañero que escapó de la armada para dedicarse al bebop y enamoraba a las chicas con su peinado a lo James Dean, hasta el yonki errático que se pasea por las playas de California con la dentadura destrozada después de una pelea callejera a fines de los'60. Desde el talento sobrenatural que tocaba con Charlie Parkery Dizzy Gillespiehasta el padre fatal que un día decidió abandonar a su esposa y tres hijos.
Memorables son los planos en blanco y negro donde Baker, lleno de arrugas y con bigotes a lo Charles Bronson, deambula en un descapotable, trastornado con mujeres hermosas que le hablan al oído. Casi tan impactante como la escena en que sus ex novias describen sus infidelidades y su mamá afirma que, a pesar de sus éxitos, no siente orgullo por él.
"Let's get lost" fue nominada al Oscar al mejor documental en 1989 y, sin quererlo, se transformó en el mejor homenaje póstumo para Baker: El mismo año de su estreno, el músico cayó desde la ventana de un hotel de Ámsterdam tras una letal mezcla de cocaína y heroína.
El parte policial dijo que fue suicidio. La leyenda cuenta que resbaló por la cornisa buscando su trompeta, la que había olvidado en el primer piso. Chet se llevaría la respuesta a la tumba pero, para la posteridad, quedaría este hermoso retrato de un hombre imperfecto, que congelaba las notas con su trompeta. Nada más ni nada menos. (Por Guillermo Tupper)
“Let’s get lost” lo dan el domingo 21 de diciembre a las 20:00 hrs en el Cine El Biógrafo. Para precios y más información, visita la página del festival.
A continuación, la canción de Chet Baker que da nombre al documental.