Grant Gee es el director de “Joy Division”, el excelente documental que se estrena este sábado en el festival In-Edit. Hablamos con él vía telefónica desde Londres, sobre cómo la triste historia de Ian Curtis tiene poco del romanticismo extremo con el que suele mirarse, y de por qué querer vivir en Manchester en los 80 era algo así como querer vivir en Lota hoy.
Por Patricio Urzúa
"HASTA LA PERSONA MÁS FELIZ DEL MUNDO, SI LE DAS BARBITÚRICOS Y CERVEZA, SE VA A QUERER PEGAR UN TIRO"
1979, Plymouth, Inglaterra. Un chico de 15 años que entiende poco del mundo a su alrededor, va a su disquería más cercana. Ansioso, elige un disco sólo porque le gustó su carátula; esas curvas blancas sobre fondo negro parecen llamarlo.
Más tarde, en la oscuridad de su pieza, entiende que ha empezado un viaje sin vuelta, un viaje hacia una adultez que no comprende del todo, pero que adivina oscura y complicada gracias a las letras de Ian Curtis, las mismas que dan vida a “Unknown Pleasures” (1979), el disco debut de un grupo que se llama Joy Division.
“Los 15 años son una época muy interesante si estás escuchando música pop. Las letras de Ian tienen algo aterrador y seductor al mismo tiempo, debe ser porque eran tan literarias. Bueno, es un cliché decirlo, pero él estaba leyendo a todos estos novelistas rusos en ese tiempo, y hay un elemento de ese romanticismo oscuro y literario en ellas”.
Abajo un ejemplo lírico. Joy Divisiontocando “She’s lost control” para la televisión británica de la época.
2008, línea telefónica entre Londres y Santiago de Chile. El chico se llama Grant Gee, ahora tiene 44 años y es el director de “Joy Division” (07), un documental, donde consiguió lo imposible: que los miembros que sobrevivieron a la banda, los mismos que fundarían New Ordertras el suicidio de Ian Curtis, hablaran de lo que nunca habían hablado.
No eran los únicos. La lista sigue con Tony Wilson, el hombre que los reclutó para su sello Factory, la amante de Curtis, los compañeros de juerga de otras bandas de Manchester y con, básicamente, todo el mundo que alguna vez conoció a Curtis. Todos hablando en el documental. Todos reconstruyendo su breve vida y la aún más breve vida de Joy Division.
Abajo, el trailer del documental.
- Plymouth está más bien cerca de Londres… ¿alguna vez quisiste huir a Manchester?
- Para nada. En esa época mi vida era levantarme temprano, tomar desayuno, ir al colegio y vivir con mis papás. Tal vez un par de años después empecé a pensar en irme solo, pero era demasiado joven.
- ¿Existía una sensación en ese momento de que Manchester era el lugar donde estaba todo pasando?
- Dios, no. Manchester era una ciudad en ruinas, acabada. Las industrias se habían ido, era pobre. Ese es probablemente el motivo por el que la música de Manchester se volvió tan importante, porque no había nada ahí para impedir que los jóvenes se divirtieran. No hacía falta que tuvieras plata, porque no había nada que comprar. El club Factory comenzó en un edificio que no valía un peso. Era un club social de choferes de buses.
- Bueno, el gran arte nace del sufrimiento, dicen.
- Sí, pero tiene que ver con algo más también. Porque ahí no había nada, precisamente cuando los punks andaban buscando lugares para quedarse o para poder tocar tranquilos. Ahí no había nadie que peleara con ellos, así que esta cultura tan fértil de arte y música sencillamente floreció de la noche a la mañana. Nadie la organizó, los medios no la entendieron, nadie pensaba que ahí estuviera pasando nada ni que era un buen lugar para vivir. Era sólo una ciudad industrial abandonada, al borde de la muerte. No sé cuál sería el equivalente en Chile...
- Probablemente algunas ciudades mineras del carbón, en el sur.
- En Estados Unidos están Chicago y Detroit, lugares con grandes industrias. Curiosamente ahí también comenzaron a aparecer más tarde algunas bandas muy interesantes: Pere Ubu,Devo,The Stooges,hasta los White Stripes.
- ¿Cuánto tiempo te tomó hacer la película?
- Digamos que un año. De hecho me llamaron mucho antes, y estuvimos investigando y nos tomamos un tiempo... Pero desde la primera toma hasta el estreno pasó más o menos un año.
- Fuiste capaz de reconstruir el período a través de entrevistas. En la película aparece gente que nunca antes había hablado del tema: Tony Wilson, Annik Honoré, Anton Corbijn... ¿Cómo lo lograste?
- No tuvo tanto que ver conmigo, la verdad. Tienes que tener en cuenta que la otra mitad creativa de esta película fue John Savage, periodista, quien escribió el libreto. Aparece acreditado como consultor periodístico o algo así, lo que me parece muy raro. Más que un periodista, él es uno de nuestros mejores escritores.
Él estaba en Manchester entonces con una tremenda libreta de teléfonos. Mucha gente accedió a participar gracias a su credibilidad, a que él estaba involucrado. También tiene que ver la cantidad de tiempo que ha pasado. A la edad que tienen ahora todos los involucrados sienten que ya pueden hablar de lo que pasó.
- Y sentir que cierran una herida, supongo.
- Seguro, totalmente.
- También dirigiste “Meeting people is easy” (1998). ¿Crees que hay alguna conexión entre Radiohead y la música que salió de Manchester en esa época?
- Por cierto. Joy Divisiones una banda que busca una relación con el arte, formada por gente que no tenía formación artística alguna. Iba a decir que hay una línea que va de Pink Floyd,pasando por Joy Division,y que llega a Radiohead...
- Y no te olvides de los Sex Pistols mientras trazas ese árbol genealógico.
- Es cierto. El punk fue algo bien raro, porque tuvo que ver más con la clase obrera, y podía aparecer alguien como John Lydon, que no era de clase media ni se creía un artista, pero sabía que tenía algo que decir en sus propios términos...
Pero volviendo al linaje de esto, Radioheadson unos chicos de clase media con formación universitaria, mientras que los chicos de Joy Divisionno eran unos vagos, pero trabajaban en los muelles o en la oficina de empleos... Igual Radioheadha hecho covers de canciones de Joy Divisiono New Order…
- ¿Escoges a quién hacerle videos? Te pregunto porque has dirigido muchos, desde un videopara Radiohead hasta estepara The Datsuns… Incluso unopara Coldplay.
- No escojo, la verdad. Lo que pasa es que cuando era un poco más joven me gustaba mucho la música, digamos hace unos 10 años. Y me gustaba mucho Radiohead.Y cuando les dirigí esa película y ese video, bueno, tuvo mucha exposición y un montón de gente me empezó a ofrecer otros trabajos. Fue muy divertido por un rato y hasta se puede vivir bastante bien con eso, pero la verdad es que a mí no me interesaba dedicarme a hacer videos.
Ya no hago más. Hace unos cinco años me llaman para hacer una película sobre Scott Walker,y a mí me encanta él. Y bueno, a veces pasa, cada dos o tres años mi teléfono suena y alguien me cuenta que está produciendo una película sobre no-sé-qué y pregunta si quiero participar...
- ¿Y qué pasó cuando alguien te llamó para ofrecerte una película sobre Joy Division?
- Dije que sí, obvio. Me caí de la silla. No hay historia mejor en el mundo que la de Joy Division.Tienes estos jóvenes que tienen un grupo que se les está yendo de las manos y el caos que los rodea... No se puede inventar una historia mejor.
- ¿Aprendiste algo mientras hacías este documental?
- Mucho. Por una parte es necesario un montón de investigación, pero al mismo tiempo lo peor que puedes hacer es conocer de memoria hasta el último detalle de lo que estás filmando. Si haces eso, se crea una atmósfera rara, dejas de escuchar a la persona que te habla, o lo diriges de tal manera que parece un libreto.
- ¿Qué fue lo que más te sorprendió?
Se calla por treinta segundos. Una eternidad por teléfono.
- Lo que más me sorprendió no es algo que hayan dicho, sino más bien cómo se comportaron. Hay una parte en la película en que Pete Hook(bajista y luego miembro de New Order)empieza a contar cómo Ian se empezó a enfermar, y cómo nadie hablaba con él de eso. Lo que me sorprendió es que mientras lo contaba frente a la cámara se nota que empezó a pensar '¿por qué nunca hablamos con Ian? ¿por qué fuimos así con él?'.
Esa contradicción estaba revelándosele a él mientras nos hablaba... era alguien recordando un pedazo de su vida de hace treinta años, y que parecía que recién en ese momento se daba cuenta de que se había perdido algo importante.
Otra cosa que me sorprendió muchísimo es que una vez que a Ian le diagnostican epilepsia, el régimen de drogas que le recetan -y esto no está en la película- eran demasiado fuertes. Unos horribles barbitúricos, entre otras cosas. Y entonces el doctor va y le dice 'evite el alcohol y las luces fuertes', y nada tiene sentido, porque Ian está en una banda, y obviamente está bebiendo.
Esa combinación... bueno, yo me drogé con barbitúricos en los 80, y si los combinas con copete, bueno, te vas a negro y te dan ganas de matarte igual, seas quien seas. Hasta la persona más feliz de la tierra, si le das barbitúricos y cerveza, se va a querer pegar un tiro. Es tan simple como eso. Lo que tiene un lado bueno, porque le quita esa aura romántica y trágica a la vida de Ian Curtis. La farmacología de su tratamiento explica mucho por sí sola.
- Justo iba a preguntarte si te habías guardado alguna teoría personal sobre la muerte de Ian Curtis.
- Todo lo que sé está en la película. Mira, estaba con esa pesadilla de drogas en la cabeza, separándose de su mujer, que era algo que no quería hacer, su banda estaba al borde de algo grande y él sentía que estaba decepcionando a todo el mundo.
Hay un montón de gente de ese tiempo que recuerda que Ian sentía que el mundo lo estaba dejando atrás y que él estaba quedando mal con todos. Y al final se tomó más de la mitad de una botella de whisky, y las pastillas que el doctor le había dicho que se tomara todos los días... Creo que él era muy infeliz y no veía una salida para nada. Y cuando estás borracho y empastillado, matarte es sólo una estupidez más de las que puedes hacer.
-¿Crees que hay alguna manera de contar la historia de Ian Curtis y evitar la figura del mártir? Porque es bastante triste que él haya sido la gran víctima de este cuento, que terminó mucho mejor para sus compañeros de banda y para los otros grupos de su ciudad...
- Sí, bueno, es lo que pasa con las historias tristes. Igual nosotros decidimos no regocijarnos en la tragedia de Ian Curtis, porque todos sabemos cómo terminó esa historia. Lo que sí logramos fue hacer una película que no se trata de su pasión y muerte, y que se mantiene lejos de eso durante los dos primeros tercios del metraje. Eso me tiene muy satisfecho.
Desde el principio nos preguntamos cuánto podía durar la película antes de meterse con la muerte de Ian. Él sabía que era epiléptico, por ejemplo, desde antes de tener una banda... decidimos establecer otras cosas antes de hablar sobre eso, pero ¿qué se puede hacer? ¿callarlo? ¿hacer una película de Joy Divisionque se salte el final trágico? Tal vez sería posible, seguirlos sólo a través de la música, pero quedaría demasiado técnico...
- O sería un especial de TV abierta.
- Claro, pero el nuestro tendría que ocurrir primero, uno que cuente la historia completa, y que luego alguien más cuente otro aspecto de la banda. Podría ser bueno, quién sabe.
El imperdible documental “Joy Divison” lo dan el sábado 13 de diciembre a las 18:00 hrs en el Centro Mori Bellavista, Constitución 183. La entrada cuesta $2.500.
Si pagan el abono diario les sale $4.000, lo que les permite ver otros dos documentales el mismo día y en el mismo lugar.
Para ver el programa completo de In-Edit, haz click acá.
2.- Rufus Wainwright: "Cigarettes and chocolate milk"
3.- Bach: "B minor mass"
4.- Sufjan Stevens: "Chicago"
5.- Gillian Welch: "Everything Is Free"
Último comentario: Mira tú qué coincidencia ii escribió...
Al igual como alguien que posteó un poco más abajo: a ese hermes de solo verle la cara me dan unas ganas de deformársela a palos. Nose por qué, me he reído incluso leyendo sus análisis, pero con esa c ...