Del autismo a la pista de baile, de la melancolía a la franqueza, de tocar mirándose los zapatos a vestirse de frontman carismático. Esa es la apuesta del líder de Teleradio Donoso en Bailar y Llorar, su nuevo disco. Uno que lo tuvo entre las cuerdas durante la grabación y del que salió más de un damnificado. De todo eso y más, en la siguiente entrevista.
Por Luc Gajardo
ÉRAMOS TODOS FELICES
Los primeros años de vida de Álex Anwandter transcurrieron básicamente en su pieza, solo. Desde los 6 años, flaco, pecoso y con lentes, tocando el violín que le compraron sus padres mientras, afuera los demás niños hacen las cosas que usualmente hacen los niños de esa edad, jugar. “Para mí, el violín era bacán porque significaba un lugar donde refugiarme. No me gustaba mucho el colegio, ni las personas, soy medio antisocial parece. Y el violín significaba algo que a mí me gustaba mucho y que no tenía que ver con nadie más”.
En tercero medio, después de haber descubierto Pet Sounds de los Beach Boys, tuvo otra obsesión algo extraña: Abba. “Me encerraba a desglosar la música y los arreglos brígidamente. No sé, siempre mis voladas fueron como muy propias. ¿Con quién chucha iba a compartir eso? ¿Con mis compañeros? En ese sentido, mi primer acercamiento a la música fue más bien un acto solitario".
Hoy ese violín descansa bajo un teclado del estudio Triana. Su principal centro de operaciones. Su nuevo refugio. En un rato partirá con él a tocar junto a Cómo Asesinar a Felipes.
Porque Álex no puede ni quiere parar. Hace muy poco terminó de grabar y mezclar Bailar y Llorar, el segundo disco de Teleradio Donoso,su grupo. Y ahora está de cabeza terminando un disco electrónico en el que comenzó a trabajar en paralelo, sólo para interiorizarse aún más en el oficio de productor.
Además está comenzando a producir el nuevo disco de Adrianigual.“Es una cosa como de energía. Por lo general tengo mucha más cuerda que los demás”, explica. Pero de tanto estirar esa cuerda, casi se corta. “Durante la pre-producción de Bailar y Llorar me anduve matando. Es que tenía como 70 demos trabajados como producciones completas, y uno se vuelve un poco esclavo de los demos porque nunca quedan igual. Trabajaba entre 10 y 12 horas diarias, incluyendo fines de semana. Dormía y comía muy poco. Y me enfermé mucho, pero grotescamente sicosomático, me venían hueás raras, como unos ahogos”.
Carlos Fonseca, mánager de Teleradio, corrobora la historia: “Se la pasaba encerrado en el estudio. Aunque los demás aparecieran cada tres días. Si nos sentábamos a tomar un café y conversar, Álex seguía encerrado. Sólo aparecía cuando había que hablar algo importante. En ese sentido, lo comparo con Jorge González, no son casos muy comunes los de la gente que puede arreglárselas con componer, escribir, producir y grabar. El tema de tener el concepto del disco y el sonido súper claro, componer con los arreglos hechos, entusiasmarse tanto con las máquinas, con la búsqueda de un sonido que está súper decidido en su cabeza. Y se enfermó por exigirse tanto. Si había veces en que Carlos Barros (dueño del estudio y encargado de la grabación) se agotaba y era como 'por favor paremos un poco' pero Álex podía seguir toda la noche. Por suerte, Carlos le marcaba un poco los horarios”.
Ahora dice estar más relajado. Y asegura que no volverá a enfrentar un disco de esa forma: "Mis amigos ahora me molestan porque hago cosas muy hippies. Por ejemplo, ayer estuve dos horas preparando un humus. Cachai que antes consideraba una pérdida de tiempo cocinar algo. Ahora descubrí el placer zen que significa revolver una olla”.
No sólo Álex salió magullado de la grabación de Bailar y Llorar. Peor le fue al bajista Cristóbal Fredes, quien decidió dar un paso al costado (tal y cómo, paradójicamente, aparece en la portada del disco). Es ya el segundo bajista que se les va. Según Fonseca, durante el último año, Fredes empezó a quedarse atrás. Llegaba tarde, o no llegaba a las pruebas de sonido, y empezó a dedicarle más tiempo a su trabajo de periodista que a la banda. “Nadie quería que se fuera pero la verdad es que no nos tomó por sorpresa, porque desde que se recibió de periodista se ha dedicado mucho a eso. Creo que es eso lo que le interesa de verdad; de todos modos, la verdadera base de Teleradio Donoso siempre ha sido Álex, Martín (del Real, guitarra) y Juan Pablo (Wasaff, batería)”.
Fredes se limitó a decir que tuvo sus propios motivos para irse, y que prefería no ahondar en ellos.
Pero las malas lenguas dicen que se debe a que trabajar con Álex no es tarea fácil.
Fonseca responde: “El setenta por ciento de las bandas tiene un líder, o máximo dos, o si no, no funcionan. ¿Cuántas bandas que tienen democracia valen la pena? Siempre tiene que haber un creativo que lleve la batuta en una banda. Uno de afuera lo ve y dice 'y a los demás no los dejan componer', pero la verdad es que Cristóbal jamás compuso, no le interesaba. Martín compone un poco y eso es lo que está en el disco”.
Hoy Teleradio es una banda de tres músicos. Nacho Aedo, el nuevo bajista, actuará solamente como invitado.
Para Álex, el rollo de asumir el liderazgo del grupo no es algo que lo complique: “Me sorprende que la gente vea en el liderazgo una huevá nociva, como de alguien que no sabe relacionarse de otra forma que no sea mandando. Cualquier persona que sea líder sabe que no es cosa de mandar, sino de saber motivar a las personas. Lo otro es ser medio dictatorial. Y, puta ¡esto es un grupo de música nomás!, nadie hace lo que no quiere hacer. Y yo soy la persona que hace más cosas. Yo no puedo parar de escribir canciones, entonces, obvio que llego con miles y, puta, los chiquillos no escriben canciones. Si todas son mías, es porque yo fui el único que escribió nomás, a excepción de ‘Cama de Clavos’ que era una idea de Martín”.
— Álvaro Henríquezdecía que la democracia en los grupos no funciona. ¿Estás de acuerdo?
Estoy de acuerdo, pero creo que tampoco funciona el autoritarismo, porque alienas a las personas. La cosa es hacer esencial la opinión de todos, pero sin dejar de seguir actuando y tomando decisiones.
Repaso sobre Bailar y Llorar. Primero, lo obvio: no se parece en nada a Gran Santiago, su excelente disco debut. Lo que antes fue intimismo y nostalgia, ahora es extroversión y hasta cierto hedonismo en sus primeros cinco temas y casi melodrama en los siguientes.
Un resultado casi lógico. La transmutación natural de un músico que pasa de hacer un disco encerrado en sí mismo que se convierte en objeto de alabanzas y debates, a planear uno que simplemente quiere dejar la grande.
Álex: “Hay algo que me frikea un poco, y es que la mayoría de la gente no me trata tanto como persona, sino que como un personaje, como el cantante de un grupo, como que no existo sin el grupo. Entonces, como que dejé que ese personaje escribiera harto de lo que está ahí. El disco puede ser un poco más ligero en término de letras por esa libertad que sentía de no estar escribiendo desde mí, sino desde este personaje. Al mismo tiempo, yo seguía metiendo mis verdades, esta vez mucho más personales, pero entre medio, sin que se pueda distinguir quién es quién. Y eso resultó un gran alivio”.
Una gran influencia para Anwandter fue el escritor portugués Fernando Pessoay sus heterónimos. Los alter egos que se inventaba para escribir libros diametralmente distintos entre sí.
Este personaje, mezcla de ficción y realidad, es lo que se ve en las presentaciones en vivo de Bailar y Llorar. Con un Álex decididamente en el papel de frontman. Que baila, salta y se tira al suelo.
“En vivo soy una versión un poco mas intensa de mí mismo. Me siento mucho más cómodo en vivo ahora que antes. A mí me encanta bailar y era poco natural no hacerlo. Y aparecer en el escenario sólo con el micrófono calza con el imaginario pop de un show”.
Para Fonseca este cambio de actitud en el escenario ha sido terapéutico. “Yo creo que está haciendo un esfuerzo grande, se tiró a la piscina y, como salió bien, ahora tiene más confianza. Tiene que ver con haber tocado para públicos más grandes, a los que no te ganas tocando sólo tu instrumento y mirando al infinito o al piso”.
La próxima tocata de Teleradio será en la Open Blondie, para diez mil personas. Ese es el futuro que Carlos Fonseca tiene en mente para ellos. El adiós definitivo a las tocatas indie. “No le creo mucho a la movida independiente. Pienso que 'lo independiente para los independientes'. Si tienes muchas expectativas, no es tu lugar. Además que he visto nacer y caer tantas veces a esa escena, que no sé. No creo que sea donde debamos apuntar”.
Álex piensa un poco antes de responder sobre lo que espera del futuro de Teleradio. Responde el teléfono, concierta una cita al dentista, mira el violín. Ya casi es hora de irse a tocar.
“Supongo que estoy de acuerdo con no quedarse pegado, en descansar en lo que ya tenemos. Pero yo lo pienso más en términos musicales, quiero poder hacer música bacán con Teleradio, independiente de cómo nos vaya. Y editar un disco afuera sería bacán, pero yo creo que no podría irme a vivir a otro lado, por ejemplo. Me gusta mucho acá. Y ya casi no pasa que un sello te ofrezca plata para grabar un disco. Si pasara, sería bacán, porque me podría comprar las primeras 30 máquinas de las 10 mil que quiero tener y podría hacer hueás bacanes. Por el momento, me gustaría ir a tocar a regiones, y tener plata para el arriendo”.
Lo de Cristobal es pésimo... refleja la actitud sobreactuada y ególatra de un Mal lider. En cuanto a la compración con Gonzalez, no tiene lógica. Los prisioneros pegaron por las condiciones políticas del p ...