SI EL HYPE SUENA…
En 2006 aparecieron en radios británicas tres tipos que parecían enamorados del neón, se vestían un poco raro, con “demasiados” colores para los estilizados cánones brit y hacían música que no tenía mucho que ver con lo que sonaba en Londres en esos días.
En vez de ser como Fratelliso Arctic Monkeys,su música tenía pop sicodélico, distorsión y rave. A un ingenioso de su sello se le ocurrió ponerle Nu Rave al estilo y aunque la banda lo tomó como una broma, usaron el término. NME se rindió a sus pies, como lo hace casi todos los meses con la “nueva gran cosa británica”, y los puso a la cabeza del ShockWaves NME Indie Rave Tour junto a CSS,The Sunshine Undergroundy New Young Pony Club.
De a poco el trío compuesto por Jamie Reynolds en voz y bajo, James Righton en teclados y voz y Simon Taylor-Davis en guitarra (que luego se convirtó en cuarteto con Steffan Halperin en la batería), se fueron convirtiendo en la nueva gran cosa que obsesionaba a los británicos.

Para llamar más la atención, sus videos eran ridículamente extravagantes, tanto que a su lado los de MGMTparecen de lo más normal, y sus letras no eran mucho más terrenales: mientras bandas como Arctic Monkeysse hacían un nombre por sus letras ultra realistas retratando a la “generación MySpace”, Klaxonsescribían de mundos fantásticos o el Apocalipsis, que según el abuelo de Simon -guitarrista-, un sanador espiritual, va a llegar el 12 de diciembre de 2012.
El hype los rodeaba. Simon se emparejó con Lovefoxxx de CSS y se volvieron la pareja dorada de todo lo que es cool. Hasta el Tate Modern Museum los invitó a colaborar musicalmente en una de sus exposiciones.
Que su primer disco debutara en el número dos de ventas no podía ser bueno para quienes miraban con escepticismo su carrera meteórica. ¿El resultado? Mucho prejuicio extra musical a la hora de hablar de su debut.
Así como "The Guardian" le dio apenas una estrella de cinco, Mojo, Uncut y Pitchfork lo amaron. Al final lo que terminó llamando más la atención fue su música. En septiembre del año pasado se ganaron el Mercury Prize, que se entrega al mejor y más innovador disco del año (y tiene fama de matar la carrera de quienes lo reciben, como pasó con Gomez y el éxito comercial de Pulp), y ayudaron a que los escépticos los tomaran más en serio más allá de looks, estilos o noviazgos cool.
Ahora llegan a Chile a pesar de que Franz Ferdinand,la banda a la que debían telonear, ya no viene y el margen de ganancia económico para ellos es casi inexistente. Pero digno de Klaxons, la entrevista con el tecladista James Righton empieza al revés. Porque después de los saludos de rigor, acá el que pregunta es él:
"¿Estás llamando de Buenos Aires o Santiago? Disculpa, pero ya he hecho entrevistas para Estonia y Polonia y luego tengo otras dos".

- Llamo de Santiago.
"¿Estás lista?"
- Sí. Primero quiero saber ¿por qué venir ahora?, así tan precipitado..
"Vamos ahora porque, básicamente, al fin tenemos la posibilidad y el tiempo libre para ir a estos lugares que no conocemos. Y estamos muy emocionados porque todo este tour es en lugares en los que nunca hemos estado".
- ¿Cómo va a ser el show?
"Vamos a ensayar por tres días la próxima semana y como tenemos listo tres cuartos del nuevo disco, queremos tocar unas cuatro o cinco canciones nuevas en el set. Van a ser canciones que jamás hemos tocado en vivo y nadie ha escuchado. Vamos a estar probándolas además de tocar cosas del primer disco.
Estamos emocionados porque cuando terminamos el tour el año pasado teníamos un setlist que tocábamos cada noche. Entonces, aunque sabemos lo que hacemos, va a ser como volver a los comienzos de la banda, decidir un setlist y ver cómo suena".
- Estaba leyendo críticas antiguas y la prensa fue bien bipolar con su debut. "The Guardian" y "Rolling Stone" despedazaron el disco...
"¿Rolling Stone? Es muy gracioso, para empezar, en Estados Unidos es nada que ver a los lugares en los que hemos tocado. Cuando el tipo que escribió eso nos vio en Coachella, cambió su opinión completamente y lo publicó en el sitio".
- Otros medios como Pitchfork lo amaron y, eventualmente, ganaron el Mercury Music Prize. ¿Por qué creen que causan esta reacción tan de blanco o negro?
"En primer lugar, no hacemos música sin carácter, aburrida o que vaya a crear indiferencia. Jamás pasa desapercibida y, al menos, conseguimos una opinión de quienes nos escuchan. Creo que hubo mucha incomprensión cuando salió el disco, especialmente en Estados Unidos por todo el hype que nos acompañaba, porque hubo mucha gente a la que realmente le gustaba lo que hacemos, como a “NME”. Así que había mucho escepticismo, porque habían visto muchas veces bandas que llegaban a Estados Unidos y que no cumplían las expectativas.
Cuando nos ganamos el Mercury, nos ganamos a esa gente. Finalmente nos va bien en cada lugar que tocamos y las críticas negativas no son más que de un par de periodistas miserables. Y es muy bueno que la gente tenga su opinión y diga lo que piensa, no tiene nada de malo que no les guste lo que hacemos".

¿Crees que se trató más bien de prejuicios? La manera en que se visten, los videos que hacen y eso de acuñar el término Nu Rave es una manera más lúdica de abordar la música, y hay mucha gente que se la toma demasiado en serio.
"Sí. Pero la idea de estar en una banda es una fantasía, un sueño maravilloso. Lo que hacemos no es la vida real, así que nosotros disfrutamos esta extraña tierra de fantasía. Tocamos la música muy en serio, pero en todo lo demás jugamos.
Nos hemos rodeado de personas que son creativas, como el director Saam Fahramand que tiene una mirada particular. No queremos estar rodeados de gente que no quiera que tengamos carácter".
- ¿Y de qué están escribiendo ahora? Dudo que sea de la vida real...
"Es una mezcla entre fantasía, lo pagano y lo místico. No las hemos terminado, pero aún tienen que ver con lo fantástico. Es como un viaje o movimiento".

- Leí una entrevista de enero y decía que más que ser un disco más maduro, es más adolescente ¿tiene el mismo nivel de energía?
"Sigue siendo bien energético, pero es un poco más diverso. Hay canciones que son introspectivas y serias y las balanceamos con otras más adolescentes. El sonido tiene que ver con que conocemos mejor nuestros instrumentos y ya hemos estado dos años en la banda. Va a ser una mezcla de algo entretenido y lúdico con sonidos y melodías raras y canciones más serias".
- ¿Tienen susto de la adicción del Reino Unido de siempre andar buscando lo nuevo? ¿O creen que su público los esperó?
"Me gustaría pensar que nos están esperando, pero ciertamente en el Reino Unido son muy cambiantes en lo que les gusta. Pero creo que es bueno que siempre anden buscando algo nuevo y excitante. Así que si hacemos algo así la gente no va a desaparecer, eso sólo ocurre si haces algo aburrido y te repites en lo que ya has hecho".

- ¿Y crees que logren superar la maldición del Mercury Music Prize?
"Jajajajajaja. Sí, creo que lo vamos a hacer. Sólo tenemos que terminar este buen trabajo y no habrá ninguna maldición".
- En esa entrevista de enero daban como fecha de término del disco septiembre... ¿qué pasó?
"No estamos atrasados, sino que nos pusimos una meta y si no está listo, no lo vamos a lanzar. Es mucho mejor volver con un disco fabuloso que uno que tiene un par de buenas canciones pero la gente va a olvidar en un par de semanas. Queremos un disco potente que la gente ame y tiene que ser mejor que el primero, así que hay grandes expectativas y estándares.
Ahora pretendemos sacarlo en noviembre. Y si lo piensas gente como Portishead se ha tomado muchos años para sacar otro disco y es de lo mejor del año. Pero claro que nosotros no nos vamos a demorar siete u ocho años. Como dicen, las buenas cosas requieren tiempo".
Klaxons toca este 21 de octubre en Chile. Lugar y precio aún están por definirse.
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