Nicolás Carrasco es el músico/productor de rap nacional más prolífico en lo que va de la década. De FDA a Anita Tijoux. De Solo Di Medina a Cómo Asesinar A Felipes hay sólo un factor común denominador: él. De sus ondas cerebrales a las ondas musicales dibujadas en un software, esta es la historia del camino recorrido, uno que numéricamente se resume así: diez discos, uno comercialmente exitoso, otros tres, indiscutidas joyas del género, y un sello propio, Potoco Discos, el mismo que regala un disco compilatorio de 18 pistas, exclusivo para los lectores Zona.
Un disco compilatorio que Potoco Discos regala a los lectores de la Zona.
CUARTO PRECARIO
La última compra de Nicolás Carrasco (26) fue un vidrio pequeño, unos trozos de madera terciada y un puñado de clavos. La anterior fue una máquina de ritmos Roland SP 404. Su próxima compra serán esponjas aislantes. Aunque Carrasco es músico y no carpintero, con la madera, el vidrio y los clavos ya dio forma a su última creación: una estrecha caseta que separa al micrófono, del resto de su estudio de grabación. Sólo le falta aislarla; para eso las esponjas. Mientras tanto, la nueva máquina espera ahí, sobre el mesón, a que Carrasco —alias Foex—, comience a hacer lo que más le gusta hacer: experimentar, jugar hasta aprender a usar la nueva máquina/instrumento. El método que ha usado desde niño para entender cómo funcionan las cosas.
"Me pasaba tardes enteras armando computadores. Tenía Internet, lo que hace más de diez años era una rareza absoluta, y me metía como cinco minutos porque era carísima. La relación con la música venía por el lado de mi mamá que escuchaba rancheras, boleros, cumbias y los clásicos de La Nueva Ola. Hoy me doy cuenta que todo ese background fue muy nutritivo", dice.
Una rareza costosa. Si hace más de una década tener un computador era un privilegio, para una familia de la periferia de Santiago —donde el rigor y la ética del trabajo suplió la falta de estudios— conectarlo a Internet era un lujo. Por eso Carrasco se conectaba a escondidas y no más de cinco minutos al día: para que no se notara en la cuenta de teléfono del negocio familiar, una lavandería industrial instalada en la parte delantera de la casa.
Para Héctor Carrasco, el patriarca, el futuro de su hijo computín —el único hombre, seis y diez años menor que sus hermanas— ya estaba escrito. O estudiaba informática o se hacía cargo del negocio. Por eso ahorró hasta comprarle un 486 DLC con 270 megas de discos duro —actualmente, una chatarra obsoleta: esa memoria ahora la tiene el pendrive más barato—, para sembrar el futuro, y de paso, alejar a su hijo de las malas costumbres que suelen acechar las esquinas de los barrios bajos.
Fue en las esquinas del barrio donde Carrasco conoció a Patricio Navarro, alias Pato Duz, un rapero viejo escuela —futuro miembro de Da Nos y FDA,primer y segundo grupo de Carrasco— que lo llevó al otro lado de la ciudad a su primera tocata hip hop, un mítico concierto en un sitio eriazo de la población Los Morros donde se presentaron los históricos La Pozze Latina,hicieron su aparición unos desconocidos Makizay tocaron justo antes del éxito, los prometedores Tiro de Gracia. "Fue una experiencia alucinante, una especie de cumbre donde tocaron los mejores exponentes de esa generación", dice Foex.
Meses después Tiro de Graciasacaba Ser Hümano!! (1997), el primer disco de rap nacional editado por una multinacional. El primer clásico del género. El álbum que vendió más de 150 mil copias sólo en su primer año, el disco que convirtió al hip hop en la banda sonora de una generación. El que demostró que se podía hacer rap y tener éxito comercial en Chile.
Y Nicolás Carrasco vio aparecer en su computador, el futuro. "Cuando llegaron los programas y secuenciadores de batería, me metí a ver qué resultaba, más por mi naturaleza de computín que por una búsqueda musical. Mil veces salieron huevadas horribles, hasta que finalmente lograba un ritmo bacán con el que daban ganas de rapear".
Carrasco se hizo adolescente oyendo de fondo, día tras día, un ruido de máquinas. Un traqueteo monótono, incesante, el rugido eléctrico de enormes lavadoras industriales que giraban sin parar, una y otra vez. Dentro de las lavadoras, el mundo dando vueltas. Fundas, frazadas y servilletas propiedad de alguna aerolínea, que cruzaron el planeta hasta terminar en una lavandería familiar de Cerro Navia.
Sobre el ruido de las máquinas; la música. Boleros. Cumbias. Rancheras. Clásicos de la Nueva Ola saliendo de una pequeña radio sintonizada -siempre- en alguna frecuencia romántica y pachanguera.
Sobre la música de la radio; voces femeninas. La madre y hermanas de Carrasco cantando mientras planchan, iluminadas por la rigidez fluorescente del cuarto —un cuarto donde casi nunca se asoma el sol—, moviéndose entre fundas, frazadas y servilletas de idénticos colores. Todas iguales. Todas con el logo de alguna aerolínea sobre ellas. Todas girando dentro de enormes lavadoras industriales que emiten un rugido monocorde, un rugido eléctrico que se repite día tras día
Las máquinas, el ruido, las voces. Una marea sonora que avanza por el pequeño patio interior de la casa hasta diluirse con la fuerza de un murmullo —un rumor leve pero incesante—, en el pequeño cuarto donde Carrasco arma y desarma un computador.
Su computador. El único objeto en la habitación —que comparte con una de sus hermanas— aparte de las dos camas y una silla. Su cuarto. El cuarto precario, como lo bautizaron sus amigos cuando la pieza devino en estudio casero —un viejo PC, un micrófono cualquiera— mientras grababan en 1998 su primer disco, el homónimo debut de DaNos (1999).
Entonces el computador se convirtió en instrumento y el ruido de las máquinas en música. Su música, acallando el rugido monocorde de las lavadoras industriales tras los audífonos de Carrasco.
"Por ese entonces, me conseguía discos clásicos de jazz, sampleaba fragmentos y les ponía un beat encima. Y nadie tenía eso acá en la cabeza, la mayoría hacía cosas más duras o G-Funk. Recuerdo la cara de sorpresa de tipos mayores que nosotros, porque era una vertiente que nadie había explorado”.
Ese sencillo disco editado en formato cassette por Kalimba Discos —el primer sello independiente de rap chileno donde también debutó Calambre,otro grupo que terminaría sonando en las radios con su segundo disco—, puso el nombre de Nicolás Carrasco en escena. Así conoció a Anita Tijoux,por entonces una estrella a punto de deslumbrar, la voz femenina de Makiza,el grupo que acababa de firmar con Sony para editar su segundo disco: Aerolíneas Makiza (99). Un nuevo clásico.
“Este es el pendejo más talentoso del ji jo chileno”. Así Tijoux presentaba a Carrasco, a quien estuviera dispuesta a oírla. Cruzaba Santiago para ir a buscarlo a su colegio y encerrarse con él en su pieza de Cerro Navia a hacer música. “Me llamó la atención que tenía baterías pesadas, duras, con melodías jazz súper armoniosas. Me gustaba ese contraste”, dice Anita Tijoux.
A finales de los 90 las plazas de la periferia estaban repletas de rimadores, pero muy pocos tenían música propia para rapear sobre ella. Para rimar sólo hace falta estar vivo. Respirar y tener una voz. Jugar con el lenguaje y escribir. Para hacer música hay que tener, al menos, un computador y saber tocarlo. Entonces Carrasco se convirtió en productor y su pieza —un viejo PC, un micrófono cualquiera, un par de audífonos, un par de camas—, en el punto de encuentro de rimadores que peregrinaban desde diversas comunas en busca de su música. Así llegó el grupo FDA.
El ruido. Las máquinas. Las voces. Su cuarto. El Cuarto Precario.
Con ellos autoeditó Subdemo (01), el debut de FDA que se convirtió en un clásico subterráneo. No dio para vivir, pero sí para mejorar el micrófono, la tarjetas de sonido, el disco duro. En ese álbum Nicolás Carrasco pasó por primera vez de usar literales samples de música ajena, a alterar las ondas sonoras, a experimentar con ellas para crear sonidos propios. El disco que le dio un nuevo nombre, Foex, y que dio origen a su empresa Potoco Discos,el sello que bautizó usando el apodo de su padre, un ex ciclista de la UC que pasó de junior a despachador de carga de British Airways, un tipo que matuteaba para complementar el sueldo hasta que vio una oportunidad de negocio y se puso con la lavandería.
Al principio a Héctor Carrasco, el patriarca de la familia, todo le pareció un hobby. Y no le importó demasiado, mientras su hijo pasara más tiempo en la casa —haciendo música y ayudando en la lavandería— que en la calle. Cuando la pieza comenzó a llenarse de gente que buscaba los beats de su hijo, comenzó con eso de que “la música no da plata para vivir”. Cuando Anita Tijoux —ya amiga de la familia— comenzó a sonar incesantemente en las radios y a aparecer en la tele, mientras el segundo álbum de su grupo Makiza se convertía en disco de oro, el patriarca pensó que tal vez su hijo sí tenía talento.
Cuando este decidió crear su propio sello supo que no había vuelta atrás. Que su hijo no se haría cargo de la lavandería familiar, manejando facturas y cuentas, chequeando en la pizarra blanca el horario de entregas y retiros en el aeropuerto, viendo el brillo opaco de los logotipos de las aerolíneas bajo la luz fluorescente de una pieza donde rara vez se asoma el sol. Ordenando en un estante frazadas y fundas del mismo color y escuchando de fondo, el rugido de las máquinas, el traqueteo industrial de las lavadoras funcionando día tras día. Ahora su hijo tenía una empresa propia.
La casa donde actualmente vive Foex tiene sólo una ventana. Una pequeña ventana donde no se asoma el sol. No tiene cómo: el pequeño departamento está en un subterráneo y lo único que alcanza a ver son los zapatos de los transeúntes, y el traqueteo fugaz de las ruedas de algún skater, que pasa ocasionalmente hacia la pileta del Parque Bustamante.
La ventana da hacia su estudio de grabación, una habitación pequeña de dos metros por uno y medio, repleto de máquinas. Un poderoso computador, un sintetizador, un sampler multiefecto, tornamesas, un notebook, parlantes y micrófonos profesionales, dos máquinas de ritmo. Entre ellas, la Roland SP 404, el juguete nuevo que espera sobre la mesa a que Foex comience a experimentar.
El ruido. Las máquinas. Las voces. Su cuarto. El Cuarto Precario.
En un rincón de la pieza, un estante. En los cajones, facturas, contratos discográficos, comprobantes de derechos de autor. Sobre las repisas, una botella de ron de Haití, recuerdo de su viaje a esa isla el 2006 donde realizó un taller de hip hop junto a Makiza. Un vinilo de Seven Star,el rapero de Miami que le pidió algunos remixes. Los discos creados, editados por su sello y/o producidos por Foex. Cada uno con su color propio. Todos distintos. Todos expuestos en las repisas, menos el de Pulentos,la banda sonora que creo junto a Anita Tijoux para el fenómeno televisivo infantil del 2006. Su primer disco de oro. Un disco creado por encargo.
“No le veo el sentido de hacer un disco y que no tengan su sello distintivo. No me importa si pega en la radio o no. Hay discos bien espesos y conceptuales que por línea editorial, me interesa que salgan por el sello. Forma parte de una ideología propia: prefiero mantenerme fiel a la creatividad que ganar plata. Hacer algo distinto no necesariamente va de la mano del éxito inmediato. Si alguien revisita estos discos en veinte años y los encuentra la raja, me doy más que por pagado", dice Foex.
En una pared, una pizarra con los horarios de grabación. En un par de horas es el turno de Anita Tijoux, que viene a grabar voces para su segundo disco solista, el sucesor de Kaos (2007) . Antes Foex tiene que ir a comprar las esponjas para aislar la caseta del micrófono, la pequeña estructura que acaba de construir en su cuarto.
El ruido. Las máquinas. Las voces. El Cuarto Precario.
Por Marcelo Ibáñez
A continuación, Guillermo Tupper revisa lo más destacado de su discografía.
Para descargar un disco compilatorio con veintidós pistas que Potoco Discos regala a los lectores de la Zona, clikea acá.
Tras cuatro años tocando en gimnasios, canchas de fútbol y gimnasios de la periferia, el por entonces quinteto FDAdecidió grabar su primer registro discográfico. Subdemo fue además el primer registro de Potoco Discosy, contra todo pronóstico, vendió una buena cantidad de copias a nivel subterráneo. Con el tiempo las rimas introspectivas de vuelo poético y los samples de jazz y bossanova que dan forma al disco, se convertirían en un neo clásico entre los raperos nacionales que gustan de metáforas con contenido.
"Nos instalamos un mes en mi casa y lo grabamos de un tirón. En esa misma línea, surgió la idea de crear nuestro propio sello, ya que sabíamos que nadie nos iba a venir a buscar", dice Foex,compositor y productor del disco.
Foex: Cuarto Precario (2003)
Concebido en un punto de inflexión de su vida –había ingresado a la universidad donde estudión ingeniería en sonido y estaba obsesionado con viejos discos de drum n' bass- el único testimonio solista de Foexes un lujoso compilado de piezas oscuras y experimentales, que dan cuenta de sus deseos por trascender los márgenes clásicos del hip hop.
"El disco fue una salida para un montón de temas que había acumulado paralelo a FDAy que no tenían cabida en ningún lado. Pudo haber sido un álbum triple, ya que quedó mucho material afuera, pero me interesaba que no perdiera la coherencia propia de un disco".
Gen: Los Manuscritos Perdidos (2003)
Tras la edición de Subdemo (2001) , el carácter versátil de los miembros de FDAderivó en que la mayoría volcara sus inquietudes de manera solista. Uno de los más radicales fue Freddy Olguín, alias Gen,que por aquel entonces rayaba con cantautores indie folk y las melodías de bandas como My Bloody Valentiney Yo La Tengo.
"Freddy no quería hacer un disco donde estuviera rapeando todo el rato, quería crear un concepto dentro de su propio personaje. Teníamos un par de canciones recicladas del colectivo Savia Nueva y así le fuimos dando un sentido a mezclar instrumentales pelacables con sus versos que son súper oscuros", dice Foex,compositor y productor del disco.
¿El resultado? Un EP dotado de variadas líneas musicales y rimas con mirada propia, un disco más cercano al buen post rock que al rap ortodoxo. Oscuridad, paranoia y destellos líricos que iluminan los rincones de ambientes sonoros -que a medida avanza el disco- se vuelven cada vez más opresivos.
FDA: Homónimo (2004)
Si Ser Humano (97) de Tiro de Graciamarcó un cisma en la escena de hip hop chileno en los '90, el segundo LP de FDAse convirtió en un referente indiscutido para la corriente de rap experimental surgida en los últimos tres años.
Desde Colectivo Etéreohasta los recientes Cómo Asesinar a Felipeshan reconocido el impacto que tuvieron en ellos, estos quince tracks que fusionan poesía introspectiva con guitarras post rock y paisajes atmosféricos inspirados en el Kid A (2000) de Radiohead.
La diferencia es que mientras Tiro de Graciavendió más de 150 mil copias en un año, esta producción independiente sigue siendo una secreto a voces. Pero ambos son de lo mejor que ha dado el rap chileno.
"La magia de ese disco es que se escucha como un viaje repleto de sorpresas y cambios de ritmo, con samplers que aparecen y desaparecen", dice Foex,compositor y productor del disco. "Estábamos tremendamente influenciados por bandas de rock vanguardistas y eso nos empujó a tomar el disco como una unidad". Un clásico con todas sus letras.
Hordatoj: Entre lo habitual y lo desconocido (2007)
Foexretomó el descontinuado catálogo de Potoco Discoscon la primera aventura solista de Eduardo Herrera,más conocido como J Dro, un histórico MC sobreviviente de la década de los 90 que, tras ocho años de recorrido, decidió entrar por primera vez a un estudio. Y lo hizo en el puesto de productor e ingeniero: acá Foexno compone. "Este es el primer disco que 'hice' con música que no era mía”.
El resultado fue una exhibición amplia: desde hardcore rap callejero a canciones elegantes plagadas de matices, una mezcla de confortables armonías de piano con sórdidos episodios instrumentales y colaboraciones de alto vuelo a cargo de Anita Tijouxy Senciyo.
"Lo mismo que antes sampleábamos, ahora estaba tocado con instrumentos. Por el estudio pasó desde un violinista de la Orquesta Sinfónica hasta trompetistas. Fue un proceso de siete a ocho meses, donde tuvimos que sumergirnos y entender los orígenes primarios de la música negra. Pero, al final, resultó perfecto. Hasta hoy, es uno de mis preferidos".
Anita Tijoux: KAOS (2007)
A comienzos del 2007, el caos era una constante en la vida de Anita Tijoux.Su primer disco solista, Anita Tijoux presenta a Anita Tijoux se había quedado en los estantes de su antiguo sello La Oreja debido a peleas contractuales, y la frustración la había sumido en una profunda crisis creativa. ¿La solución? Llamar a un viejo amigo.
La dupla creativa ya había dado forma a la banda sonora de Pulentos,primera temporada, uno de los mayores fenómenos infantiles del 2006, y a buena parte de Casino Royale (2005) , el último disco de Makiza.En menos de tres meses parieron un disco donde Tijoux logró lo que añoraba: el equilibrio preciso entre el pop y el hip hop, con bases lisérgicas a laptop abierto y solventes armonías funkies, cortesía del guitarrista Cristóbal "Pera" Pérez. Un disco plagado de canciones como "Despabílate",uno de los hits más adictivos del año pasado.
Solo Di Medina: Hembras de Marte (2007)
Más de una década después de que su voz diera forma a "Chica eléctrica",el mayor hit de La Pozze Latina,Solo Di Medinaretomó el papel de crooner cabaretero para Hembras de Marte, un disco que demostró que, en plena era del reggaetón se podía ser cachondo y tener elegancia al mismo tiempo.
Repleto de referencias al soul de la vieja escuela y con tórridos falsetes deudores de la época disco, Víctor Flores le devolvió glamour hot al rap soulero. "Mi idea era tomar ritmos clásicos, y que sonaran modernos. Cuando vi al Víctor en el programa Bang! de Vía X, con las minas perreando al lado, me dije: 'bueno, supongo que puedo decir misión cumplida'", dice Foex, productor y compositor de la mayoría del disco
Gen: DOS (2007)
Otra joya escondida en el catálogo de Foex,definido por la Zona y la Rolling Stones como uno de los mejores discos del año pasado.
Si con Los Manuscritos Perdidos (2003) , Freddy Olguín había demostrado ser uno de los raperos con mejor manejo de diccionario, DOSresultó ser una descollante plataforma de reflexión acerca de nuestros tiempos: una obra conceptual que avanzaba entre rimas como sacadas de una novela de Ray Bradbury,guitarras shoegazer y samples de electrónica fina.
"Este fue un disco bien de dupla. Con el Freddy tenemos opiniones bien discordantes, pero cuando logramos llegar a un acuerdo, el resultado suele ser bacán. Con DOS,teníamos claro que queríamos ser súper ofensivos musicalmente. Tratar de explorar géneros como el noise, pero sin que sonara ridículo". No hay duda que lo lograron.
Cómo Asesinar a Felipes: Cómo Asesinar a Felipes (2008)
Lo dijimos apenas salió, y lo volvemos a repetir: el debut nacional de este año. Tres músicos de escuela, un DJ graffitero y un MC fusionando jazz y rap dan forma al debut homónimo de Cómo Asesinar a Felipes.
"En este disco me tocó ser el amigo ampolleta, algo así como el consejero del verdadero productor (el baterista, Felipe Salas)", cuenta Foex. "En el proceso de mezcla y masterización le metimos efectos, pedaleras y toques modernos. El disco nos gustaba, pero nunca pensamos que iba a tener tanta recepción".
Sabe que la vara quedó alta. "Por primera vez trabajé con una banda absolutamente profesional en vivo, capaz de improvisar y cautivar a un público transversal. Ya sabemos que el próximo grupo del catálogo tiene que ser superior a esto".
Lo que viene: Koala Contreras y Safari
Para el segundo semestre de este año, Potoco Discoslanzará oficialmente el primer disco solista de Enzo Miranda, más conocido como Koala Contrerasy Simón Temato –sus alter egos en FDA y Cómo Asesinar a Felipes-un trabajo que está listo hace varios meses y ya se ha anticipado en algunas tocatas.
"Este disco lo tomo como un viaje al pasado: es rap clásico. Podría ser el eslabón perdido entre el Subdemo (2001) de FDAy lo primero de Hordatoj", anticipa Foex.
El verdadero debut correrá por cuenta del quinteto de hip hop, Safari,que tras doce años de trayectoria por fin editarán su primer LP, donde Foex no compuso sino que se sentó tras las perillas de la mesa de grabación.
Rimas percutidas a la velocidad de la luz –hace doce años los Safarifueron los pioneros de ese estilo de rapear a nivel hispano, junto a Epicentro de Calambre-,letras entre fiesteras y la oscuridad de un callejón, y música que recuerda a Timbalandy Neptunes."Es música sin otro objetivo que sonar en los carretes, aunque también tiene un lado medio demoníaco en las letras", explica Foex.
Por Guillermo Tupper
Dos temas de cada disco reseñado acá, junto a adelantos de Koala Contreras y Safari, en un disco compilatorio descargable y gratuito. Dieciocho pistas que Potoco Discos les regala a los lectores de la Zona. Bájatelo acáy difúndelo. Queda estrictamente prohibido su uso comercial.
Además sorteamos cincos discos de Cómo Asesinar a Felipes y diez de Hordatoj cortesía de Potoco Discos. Sólo deja un comentario y participas.