Se estrena en Chile la comentada colaboración entre Scorsese y los Rolling Stones: Shine A Light. El “documental”, que en realidad no es más que un estupendo recital en vivo. El mismo que deja en claro que si el rock de estadios sigue un guión, los Stones fueron los primeros en escribirlo. Porque no sólo son la banda más longeva de la historia: crearon las mega giras y encarnaron a la perfección un mito. Acá, la historia en cuatro actos de cómo lo hicieron.
Por J.C. Ramírez Figueroa
SO GANGSTA
“Jumpin’ Jack Flash" (1968) acompañando a Robert de Niro en la iniciática Mean Streets(1973) o "Gimmie Shelter" (1969) por partida doble: en la intro de The Departed(06) y coronando los excesos tóxicos de Ray Liotta en Goodfellas(1990).
Dos canciones escritas por los Stones en su etapa más mafiosa, la época en que expulsaron a su propio fundador y guitarrista Brian Jones (1969), que apareció muerto en su piscina un mes después. Un momento clásico del rockandroll que varios artículoscalificaron como asesinato premeditado.
Dos años antes Jones, Jagger y Richards habían sido encarcelados por posesión de marihuana y eran el demonio rockandrollero que azotaba al mundo. Y ellos golpeaban de vuelta titulando su disco como “déjalos sangrar”, Let it Bleed (69), en abierta burla a los peleados Beatles del Let it Be (disco "póstumo" de los fab four grabado ese año, pero editado al siguiente).
El mismo año en que los Stones dieron un concierto gratuito en Altamont, San Francisco, para presentar aquel disco, y donde un fan terminó asesinado por los motoqueros Hell's Angels encargados de la seguridad.
No es de extrañar entonces, que la elegancia gangsteril de los Rolling Stones de aquella época fascinara tanto a Martin Scorsese.
"Cuando era estudiante, yo daba vueltas alrededor de la música de los Stones. Los escuchaba e imaginaba escenas de cine. Y esas canciones me inspiraron para hacerlo... En mi cabeza hice esta película hace cuarenta años. Simplemente sucedió que recién pude filmarla ahora", declaró "Marty" (como le dicen sus amigos Jagger y Richards), durante el estreno de Shine a Light(08).
Ese es el “documental” -en rigor es el registro de dos shows realizados en el neoyorkino teatro Bacon en septiembre de 2006- que junta a dos leyendas, y que se estrena el jueves 19 de junio en cines chilenos.
No es una película, ni un documental. Aquí no hay arqueología rocker como lo hizo Scorsese con Bob Dylanen su celebrada No Direction Home(05). Shine a Light (08) está más cerca de The Last Waltz(1978), la sentida filmación que hizo del adiós de The Band o a su primer trabajo como asistente de dirección en Woodstock:Un escaneo a rostros, muecas y actitudes, que generalmente se ven desde lejos. O en una pantalla gigante.
Pero Shine a Light también es el registro de una banda que protagonizó la revolución y posterior estandarización del rock and roll. Una banda que no sólo no ha muerto, sino que ha dado con la fórmula para vivir entre el reviente y las giras siempre fastuosas, siempre energéticas, siempre predecibles, sin importar el disco que lancen. Igual que U2 o Kiss.
A continuación, cuatro razones para entender cómo el rock and roll pasó de ser una revolución cultural a un parque de diversiones: un lugar seguro pero aparentemente arriesgado, que no molesta nadie. Y todo eso lo hicieron primero los Stones.
Los Stones son de una generación pobre, posterior a los bombardeos alemanes de la II Guerra. Por eso las letras y la moral del blues y r&b que escuchaban por onda corta, les resultaron más inspiradoras que los "teen idols" de la época como Paul Anka o Cliff Richards. Así se conocieron Mick Jagger y Keith Richards: con una colección de discos bajo el brazo.
Liderados en un comienzo por Brian Jones, los Stones fueron profundos investigadores de la raíz estadounidense, por algo ahora son los primeros en presentar sus respetos al fallecido Bo Didley.
Sus primeros tres discos —el homónimo de (1964), Rolling Stones 2 y Out of Our Heads, ambos del 65— son antológicas versiones del rock and roll, soul y blues urbano estadounidense.
En la sexualidad de "I’m just want to make love with you" (Willie Dixon) o "Walking the dog"(Rufus Thomas), la velocidad de "Carol" (Chuck Berry) o "Route 66" (Bobby Trump) y el soul de "Good times" (Sam Cooke), están casi todas las claves del sonido Stone.
Una revolución seguida por The Animals, Small Faces, The Kinks y The Who, que sorprendió y enojó a los autores originales, que acusaban a los Stones de robarles todo.
Eso, hasta que recibieron el golpe de vuelta cuando Otis Redding sacó su cover para Satisfaction, una original de los Stones.
A continuación, Redding tocándola en vivo en 1966. Ojo con la cara de Jagger al final del video: no sabe dónde esconderse. Al final no le quedó otra que declarar “Ottis la toca mejor que nosotros”. Es que en esa época los Stones recién se sacaban el uniforme de chicos buenos.
Los increíbles Aftermath (1966) y Between the Buttons (1967) fueron sus primeros discos compuestos íntegramente con material propio ¡Y cómo tocaban! Pero volvamos atrás: Los Stones presentados por Dean Martin en 1964, haciendo una versión de “Not fade away”, canción popularizada por Buddy Holly, en este link.
Casi siempre detrás de una gran mega banda, hay un muy buen manager. El de los Stones era un veintiañero y ex publicista de los Beatles llamado Andrew Loog Oldham, que les ofreció llevarlos a la cima el 64 con un plan claro: definirse como la antítesis de los Beatles. "Si ellos eran Cristo, nosotros seríamos el Anticristo", teorizó. Así nació la marca Stones.
“Más que una banda, son un estilo de vida", fue el primer slogan que escribió para su debut homónimo del 64. Le siguieron otros como: "¿Dejaría a su hija salir con un Rolling Stone?" y "Madres: encierren a sus hijas en casa porque vienen los Rolling Stones".
Para cerrar la operación Oldham se reunió con Brian Epstein, manager de los fab four, y juntos acordaron planificar los lanzamientos de singles y discos de ambas bandas. Incluso los Beatles les dieron una canción: "I wanna be your man", un año antes que Oldham encerrara en el baño a los Stones, para obligarlos a componer una canción propia.
Aunque Richards y Jagger señalen que no fue "exactamente así", lo cierto es que el resultado a la salida del baño fue "As tears go by" (1964)
Durante la primera mitad de los 60s, mientras los de Liverpool sonaban limpios y disciplinados, los Stones eran sucios y salvajes. Todo eso se puede apreciar en este videocomparativo de "I wanna be your man", tocada por ambas bandas.
Hasta que los Beatles se separaron, los Stones no dejaron de ser una respuesta a Lennon y McCartney. Sólo un par de ejemplos: cuando los Beatles sacaron Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band (67), los Stones editaron Their Satanic Majesties Request. Tras "All you need is love”,ellos lanzaron "We love you". Y la lista sigue.
"Me gustaría listar todo lo que hicimos, contra todo que hicieron los Stones dos meses después", diría un furioso Lennon en la famosa Rolling Stone Interview de octubre de 1970, cuya versión grabada la estrenó la BBC el 2005. Para oírla, acá.
Sexuales, malvados, rudos, viciosos y feos, parece que los Stones nunca se separaron sólo para seguir llevándoles la contra. A continuación dos clásicos videos del Rock & Roll Circus (1968). Primero tocando “Jumping Jack Flash”, para una audiencia top que incluía a Lennon y Yoko Ono.
Y ahora Lennon haciendo “Yer Blues” del Álbum Blanco (1968) con Keith Richards, Eric Clapton y Mitch Mitchell, baterista de la Jimi Hendrix Experiencie.
Los Stones se adueñaron del concepto "rock and roll" completo, al convertirse en su mejor sinónimo.
Asesinatos, arrestos, drogas, supermodelos y muchos, muchos clásicos, cruzan su trayectoria. Una asociación de sexo, drogas y rock and roll que se convirtió en marca registrada, y que ha logrado resistir desde el punk que asoló Londres al “rock alternativo” noventero. Un grupo cuyos integrantes tienen más de sesenta años y que a pesar de su salvajismo, siguen de pie y llenando estadios.
Lo hicieron conjugando la calidad musical con el mito. Tenemos por una parte indiscutibles momentos de perfección rockera, como esa panorámica del pop psicodélico y beat inglés Between the Buttons (1967), el incendiario Beggars Banquet (1968, considerado por muchos, el mejor disco de los Stones) o el fundacional doble Exile On Main Street (1972) que sintetizó riffs, tres tonos y rock desesperado.
Esa forma de tocar estaba unida tanto en letras como sonido, al mito fundacional del rock. Y en los Stones siempre hubo perfectos protagonistas para encarnarlo: Richards el reviente. Jagger el sex symbol. Watts, el intelectual que iguala al sucio rock, con las expresiones artísticas más clásicas de la humanidad.
Las aventuras de los Stones se cuentan por cientos. Del libertinaje salvaje de las noches blancas de Keith Richards (64 años), quien siempre tenía una cajita con cocaína al alcance de la mano mientras grababa Exile... en París -en el mismo estudio que usó Deep Purple para registrar el himno del heavy metal "Smoke on the water"- a declarar que se jaló las cenizas de su padre, sólo hay casi cuatro décadas de distancia.
Mick Jagger (64 años) partió quitándole la novia a Keith (la italiana Anita Pallenberg, quien a su vez fue esposa de Jones) y ahora tiene siete hijos reconocidos de cuatro supermodelos (su novia actual es L'Wren Scout).
Nótese lo bajito de Mick, cosa que sorprende a todo el mundo, en esta foto.
Y Charlie Watts (67), el baterista que quería ser pintor, pero que renunció a ello por no tener talento. El único atormentado del grupo, el mismo que arma y desarma grupos de jazz para tributar a Charlie Parker y apoyó las "acciones de arte" del grupo como incluir una foto de un baño público(Beggars Banquet, 1968) o un cierre diseñado por Warhol(Sticky Fingers, 1971).
Todo eso se ve en Shine a Light: Un mega energético Jagger perreando con una entregada Christina Aguilera. Un muy pero muy carreteado Keith Richards mirando de reojo, haciendo chistes picantes y fumando como carretonero.
La diferencia de estilos de vida se nota: aunque seis meses mayor que Richards, en el escenario Jagger parece su nieto.
Watts haciendo gala de un sentido del humor parco, potenciando las canciones con la misma precisión de Ringo. Y la solidez de Ron Wood (que venía de los Faces de Rod Stewart), el guitarrista que se quedó en los Stones casi por casting a partir del 73-74.
Un "estilo de vida" que comenzó a suavizarse tras las internaciones de Richards y la vida sana publicitada por Jagger. Aunque en el imaginario, los Stones siempre serán salvajes y drogadictos.
Los dejamos con dos clásicos con 16 años de diferencia. Primero “ (I can`t get no) Satisfaction”, en su famosa versión censurada durante una aparición de tele en 1965.
Y ahora, el video promocional de otro mega clásico: “Start Me Up” de 1981.
Los Rolling Stones fueron los primeros en tomar conciencia que el dinero estaba en los shows en vivo. Mientras los Beatles experimentaban en el estudio, ellos organizaban giras cada vez más monumentales. Si bien entre el 67-69 se tomaron un relativo descanso por drogas, de ahí casi no pararon más.
Con el devenir de las décadas, pasaron del salvajismo a convertir los mega shows en una montaña rusa: arriesgados sólo en apariencia. Porque eso que llamamos "rock de estadios" comenzó a fundarse con los Stones, y terminó de definirse con Led Zeppelin, Kiss y Pink Floyd.
Desde experimentos como el show televisivo Rock & Roll Circus (1968), que salió recién treinta años después, porque estaban celosos de lo bien que tocó The Who, al histórico concierto de Altamont donde murió un fan en cámara asesinado por los Hell’s Angels —la pandilla de motociclistas que le hacían la seguridad a los Stones, como se puede ver en el imperdible documental Gimmie Shelter(70)— ellos definieron los megaconciertos.
A continuación, los Stones tocando “Sympathy for the Devil”, con Jagger parando el tema y pidiendo que los “hermanos y hermanas se calmen” antes de proseguir. Pero el diablo ya había metido la cola: la “seguridad” había acuchillado a un fan en las primeras filas, sin que la banda lo notara.
Precisamente esos incidentes marcarían sus posteriores mega giras: seguridad, luces, puesta en escena, amplificación, espectáculo masivo. El lenguaje del rock de estadios. El refugio más digno que encontraron los Stones.
Es que desde el Tatto You (1981), sus discos son poco más que souvenirs de gira, justificativos del despliegue técnico y las notas de prensa que anuncien que "no, no se separan, aunque esta podría ser la última gira" y promocionan cada disco como "el mejor desde los clásicos de los setentas”. Pero basta escuchar los singles, para darse cuenta que sólo son una excusa para justificar las giras mundiales.
De su última gira es Shine a Light. Un show presentado por Bill Clinton, que incluye a un tímido Jack White, una canchera Christina Aguilera y al blusero Buddy Guy, el único que obliga a la banda a salirse de la rutina de saltos, miradas y frases perfectamente estudiadas, que de tanto repetir ya forman parte de ellos.
A no confundirse con su campaña promocional: Shine a Light no es ni una película ni un documental, menos una biografía. Es un encuentro de amigos de alta calidad. Un imperdible para cualquier rollinga y/o amante de Scorsese.
Un “Marty” en su expresión más payasa, transmitiendo a la perfección el show ultra controlado, de la banda más longeva de la historia del rockandroll. Todo salpicado con breves, divertidas y reveladoras entrevistas de archivo.
Una filmación que deja en claro por una parte que el sexo es mejor que las drogas (cosa de comparar a Jagger con Richards), pero sobre todo, que si el rock de estadios sigue un guión, los Stones fueron los primeros en escribirlo.
A la Espera del documental ... ya me habia hecho la idea de verlo en el living de mi dpto ... Los Stones son la mejor banda de Rock ... no de Pop ... Albumes adelantados para su época sonidos e instrumentos poco utilizados en ...