Una banda de hip hop que toca en clubes de jazz. O un cuarteto de jazz comandado por un rimador de múltiples personalidades. Eso es Cómo Asesinar a Felipes, el debut nacional más estimulante en lo que va del año, una banda que viene vestida para matar.
Por Macarena Lavín.
MATADORES
Está por comenzar el show del quinteto Cómo Asesinar a Felipes y el dueño del Bar Thelonious se encarga de arreglar un foco amarillo del pequeño escenario. La luz se enciende, la banda sube. "Menos mal saliste/ sol ya te echaba de menos" dice apuntando hacia el foco amarillo Simón Temato, el rimador del grupo, mientras la banda (piano, bajo, batería, tornamesa) se desata en un bop sin reglas que muta varias veces en el camino.
De un quiebre free jazz a la calma del neo soul deudor del más primigenio Questlove (baterista de The Rootsy de Eryka Badhu)a un drum and bass orgánico y callejero.
Omnipresente, fluyendo en los repentinos y constantes cambios de ritmo, están los versos de Simón Temato. Frases que parecen una corriente de conciencia que brota espontánea. Palabras que se esconden entre las sombras y reaparecen sin aviso para clavar una certera estocada lírica. Así matan los Cómo Asesinar a Felipes.
Enzo Miranda (alias Simón Temato) es el centro de atención. Todo el histrionismo que tiene en el escenario, las letras, la forma en que rapea cada canción del quinteto, el mismo que acaba de publicar su debut homónimo, uno de los muy buenos discos nacionales aparecidos en lo que va del año, que puedes escuchar en su Myspace.
Un álbum que mezcla de manera certera hip hop y jazz callejero de piano, bajo y batería. Un disco denso a la primera escucha -por el lenguaje musical desde el que se plantea- pero que va revelando sus estimulantes capas una y otra vez. Lo mismo sucede con las letras.
"Ese es el talento innato que tiene el Enzo. Por eso nos llamó la atención porque es un pequeño genio que tengo al lado”, dice Felipe Salas, el batero de la banda.
Todo comenzó cuando Felipe leyó la crítica que publicó la Zonasobre el disco Homónimo de FDA(05), un clásico del rap nacional experimental, firmado por la agrupación donde Enzo comparte micrófonos con Gen.
Después de leer el reportaje, partió al Portal Lyon a comprar el disco y ver si era cierta tanta maravilla. Y rayó tanto con los que escuchó, que fue a verlos cada vez que actuaban en vivo. Paralelamente empezó a tocar junto a sus compañeros de la Escuela Moderna de Música, Sebastián Muñoz (bajo) y Marcos Meza (piano) algo de jazz mezclado con beats.
Cuando tuvieron su primera maqueta, Felipe se la entregó a Enzo después de una tocata y le pidió que lo llamara si le gustaba. Los escuchó mientras estaba convaleciente de una neumonía y los llamó de vuelta. Así nació la banda.
Enzo Miranda habla en tercera persona de uno de sus alter ego, Koala Kontreras. No es fruto de esa costumbre de los futbolistas que hablan de sí mismos con distancia, es que debe distinguir entre las múltiples personalidades que adquiere cuando sube a frasear a un escenario.
Cuando empezó en FDAera sólo el Señor Miranda, un personaje que como él mismo dice, “hablaba del drama de la casa, de la falta de plata, de ser joven, cesante y sin estudios”. Cosas urgentes en rimas rápidas. Mientras grababan Homónimo (05) nació Koala Kontreras, alias que hace referencia a su carácter de tratar de salirse siempre con la suya.
¿Sólo un juego de roles? No del todo. También implica un cambio de punto de vista a la hora de rimar. Hoy Enzo dice no estar tan de acuerdo con lo que escribía en Subdemo (02), el primer disco de FDA.
“Vas creciendo, vas cambiando, tienes decepciones, más experiencias. La vida sigue siendo un sueño, pero un mal sueño. Hay gente que lucha por algo y ese algo nunca llega. Hay gente que lo tiene todo, y siempre ha sido así. Eso antes uno lo veía y lo reclamaba. Ahora como adulto, ya soy parte de esa miseria”.
“Es un estímulo que me lo digo a mí mismo cuando me miro frente al espejo”, dice Enzo sobre sus rimas. Él rapea para él, para sacar lo peor y mejor que lleva dentro. Luz y oscuridad chocando en las palabras. Pero sea cual sea su personaje, siempre se las arregla para crear imágenes en tu cabeza y sacar a relucir versos que se verían muy bien en tu nick o en una antología poética.
Con su alias Koala Kontreras grabó su proyecto solista: Los Animales deben estar locos, que aún no ha editado. Un disco de rimas crudas, lejano al vuelo poético y espiritual de FDA, un alter ego nuevo tan lejano al anterior que le permite escribir una canción que habla de sexo anal sin inmutarse, tanto así que su compañero Gen,la otra parte de FDA,lo enfrentó: "¿Y esto estái escribiendo ahora?".
En Cómo Asesinar a Felipesjuega a ser Simón Temato, un alter ego que entra y sale de las canciones del disco para anunciar que va a matar algo: una idea, una palabra, la depresión o el llanto, nunca una persona. Felipe Salas, su contraparte jazzista, lo explica perfecto. “Es todo con humor negro, como esas películas de Álex de la Iglesia que cuando se muere alguien es pa’ reírse, no es algo tan terrorífico”.
Una personalidad inspirada en personajes sicóticos como Slim Shady de Eminem,o las personalidades múltiples del rapero Kool Keith.“Él tiene discos con caleta de personajes: Black Elvis, Dr. Doom. Son como cinco personajes que tiene, cada disco es distinto, cada personaje con su personalidad”.
Sesión de fotos dos días después de su show en el mismo Thelonious. Enzo Miranda en el papel de Simón Temato posa usando el micrófono como un arma. El dueño del lugar apura a todo el mundo porque hay un lanzamiento o algo parecido.
La idea original era vestirlos al igual que el arte de carátula, con trajes y pinta de película de cine negro. Pero nadie quiso salir así. Felipe cuenta que no está en su espíritu. Que por mucha esuela de jazz que lleven encima, nadie quiere disfrazarse de músico be bop. Hay que desocupar el lugar, pero faltan algunas fotos. Les proponemos salvar con algunas en la calle. Todos aceptan. Era donde querían estar desde un principio.