Hace rato que Tío Lucho se ganó un nombre en la calle gracias a su gráfica –el simbólico dibujo de un niño intentando mover a un enorme luchador de sumo-, lo llamativo de su sonido -que incluía teclados y saxofón- y la creciente calidad de sus shows, pero sus discos nos seguían generando ciertas dudas. Hasta que sacaron “Lo Que Ahora Brilla Putrefacto Quedará”, un discazo con todas sus letras. El mejor vástago dance nacido de la cruza entre La Cultura de La Basura (87) de Los Prisioneros, los Clash y las perillas de don Carlos Cabezas.
Descarga la prehistoria de Tío Lucho, los EP,s No me sigas y Son tus armas.
BATERÍAS MARCHANTES
Cuando recién aprendía a escribir, Enfer (vocalista de Tío Lucho) vio a Los Prisionerosen vivo y supo que quería hacer lo mismo; tener una pandilla propia, un grupo de amigos para caminar por calles sucias pateando la cara de los Beatles.Ahí también entendió que las letras que estimulan las “neuronas disidentes”, se oyen mejor con un ritmo que te obliga a sacudirte. Que lo punk no quita lo pop -ni lo dance-, porque el punk es el mensaje.
A los diez años Enfer, el tipo que a veces juega a desnudarse, lanzarse contra los instrumentos o simplemente dejar la mirada fija en el vacío durante los shows, ya tenía prohibido tocar en su colegio. “En los recreos tocábamos con ollas y palos de escoba canciones con letras como conozco a la muerte, conozco a Satán, y nuestros compañeros entraban sobreexcitados a clases”, cuenta sobre los infantiles brotes del grupo.
La banda siguió hasta que salieron del colegio, y los ex compañeros se mudaron a una casona para vivir ensayando. En el proceso Enfer fue consiguiéndose casetes de tocatas del underground santiaguino en dictadura. Así conoció a próceres del punk ochentero nacional como Pinochet Boys,KK Urbana, Anarkía, toda una escena cuyos mejores representantes cultivaron un sonido propio, mezcla de punk tenebroso con espasmos rockabilly.
Así también conoció a Los Electrodomésticosy se aprendió de memoria un nombre: Carlos Cabezas,el músico que terminó siendo clave en el sonido del segundo LP del grupo: Lo Que Ahora Brilla Putrefacto Quedará (08), un discazo que desde ya se ganó un puesto en las listas de fin de año. La demostración de lo fundamental que resulta un gran productor, a la hora de sacar un gran disco.
La idea era grabar algo completamente distinto a su primer LP Cabrón de Jungla (06), sucesor de los más precarios E.P’s No Me Sigas (04) y Son Tus Armas (05), porque nunca quedaron conformes con su sonido. A esas alturas Tío Lucho ya tenía un nombre en la calle. Era hora de intentar de dar un salto.
“Cachamos que teníamos que hacer otras canciones, sin dejar atrás la base lírica del discurso. Nos propusimos salir del encasillamiento punk rock. Carlos nos enseñó cómo funcionar en una lógica más comercial, más cercano a las orejas del formato pop, que es lo que nos interesaba, porque queremos que nuestras canciones estén en todas partes”, dice Enfer.
Con esa idea partieron a golpear la puerta de su ilustre vecino, Carlos Cabezas. Lo irónico es que como nunca estaba en casa, terminaron contactándolo por mail.
Pero nada pintaba fácil. Aunque la salida del guitarrista Antonio Ortiz y el saxofonista Álvaro Castillo —este último uno de los “sellos” de su sonido— fue suplida con un nuevo integrante de lujo; el guitarrista Juan Pablo Arredondo —alias Mecha de Clavo, guitarrista de Fiskales Ad-Hokdesde el 2004, que acumula fugaces pero sólidos pasos por grupos como Solary Familea Miranda —,y que Cabezas aceptó producirles el nuevo disco, había un gran problema: los Tío Lucho simplemente no tenían el dinero para cancelar los honorarios del histórico productor.
La solución vino de la propia cabeza de Cabezas, que se encontraba musicalizando un comercial. Entonces los Tío Lucho enfrentaron una encrucijada: transar para avanzar.
El negocio era redondo, fácil y rápido. Cervezas en las manos, postura rebelde, mechas paradas y más cervezas detrás de un bar. Nada raro en la rutina de cualquiera que enchufa sus guitarras en una tocata. Todo raro, eso sí, si se trata del cameo de una banda con el discurso de Tío Lucho, en un comercial de cervezas haciendo el papel de chicos malos.
“Al principio pensamos que nos podríamos quemar como grupo al vender una marca, pero filo, grabar el disco era lo que más nos importaba”, apura Pitufo, el tecladista. “Lo importante es que no salimos diciendo ‘somos Tío Lucho, tómate esta chela’, ¿cachai?”, dice Matta, el baterista.
“Si hubiésemos dicho que no, nos habríamos pasado de hueones. Si hay que venderse, hay que venderse bien y no de una forma que te haga vomitar. Lo del comercial nos dio cierta madurez para afrontar la pega de verdad, porque de repente para lograr ciertas cosas pasai por prejuicios bastante infantiles”, dice Enfer.
“Además que salimos como dos segundos en pantalla, nadie nos cachó”, dice Pitufo sobre la pega que les consiguió el propio Cabezas para que pudieran pagarle el perilleo del disco.
¿Valió la pena? “Igual las primeras mezclas nos dejaron sentados de raja ¿qué es esto? No nos reconocíamos, no tenía nada que ver con lo que habíamos hecho antes... pero era lo que buscábamos en verdad”, cuenta Matta. “Quedó la raja”, finaliza.
Es cierto. En su nuevo trabajo Tío Lucho se permite rapear un par de estrofas, meter sólidos scratches —a cargo de DJ Caso—, y envolverse en colores flúor para introducir el demoledor punk bailable de “En Tu Contra!! ”. Lo hacen gritando “sónica memoria en la neurona disidente/ detestamos a este imperio en decadencia”, mientras sacuden la pista de baile con el mejor vástago dance que haya nacido de La Cultura de La Basura (87) de Los Prisioneros cruzado con los Clash.
Que se le agarroten los dedos a los trolls 2.0 y escépticos de espíritu chaquetero en general, antes de postear sin oír el disco. Acá no estamos hablando de un refrito del “dance punk” de bandas como Rapture y LCD Soundsystem, sino de un disco que tanto en sus canciones ultra bailables como en las tenebrosas punketas-rockabilly, parte desde un sonido local creado por la escena punk ochentera.
Una decisión ética y estética lograda a la perfección gracias las canciones de Tío Lucho, el aporte esencial del nuevo guitarrista, y la producción de un protagonista fundamental de dicha época: Carlos Cabezas. Es cosa de comparar la primera versión de “Inhale” aparecida en su primer ep con la actual, para darse cuenta de ello. Lo que se llama tener escuela y oficio.
“Apostamos a cantar esto para que todos lo bailen. El mensaje, cuestiónalo todo. Pensamos que el baile es una vía de evasión, no es la felicidad, pero uno baila porque es rico, es como meterte al cine y estar dos horas desligado de todo”, dice Enfer sobre el nuevo sonido de Tío Lucho.
Todo acompañado de un sentido estético que se luce en vivo, desde el impecable sonido en el lanzamiento del disco, la ropa en que son asesorados por Nicola,un amigo de la banda, hasta el impacto visual de la escenografía a cargo de Pitufo, diseñador industrial de profesión, con una versión flúor del clásico “el punk no muere”. No muere, pero después de 30 años claramente muta.
Pitufo: “El punk en su esencia visual también es atractiva. Pero si el punk se transforma en una moda, significa que ese lenguaje fue consumido y es necesario plantear otro. Por eso no nos complicamos en mostrar nuestro mensaje en colores. Es como la ópera, una idea bien clásica del evento musical.
Igual el cálculo es más de guata que de cabeza. Fuimos a ver a Interpol y cachamos que las luces del escenario creaban la media atmósfera. Eso es re importante porque genera un contexto de show, hay que reencantar a la gente, no se puede salir cantando “Dios Salve a la Reina”treinta años después”, dice citando a otra banda con un look cuidado. El epítome del punk británico.
Si hay una idea que se repite en el disco, es la de bailar mientras todo se desmorona, eso de estar viviendo el inicio de la decadencia. El “no future”, una idea punk más vieja que el hilo negro.
Pitufo: “Yo creo que las cosas están caídas hacer rato, pero se mantienen gracias a la imagen que nos muestran. En realidad el desequilibrio existente entre los que están ahí arriba llevándoselo todo, y el que trabaja todo el día y tal vez de noche también para recibir un monto miserable, es un claro índice de algo que sólo necesita tiempo para estrellarse contra el suelo”.
Es a lo que apunta el título del disco: “Lo Que Ahora Brilla Putrefacto Quedará”…
Enfer: “El nombre del disco encierra la idea global. El brillo es momentáneo, después las cosas decantan. En el fondo es como ahora podís ver lo lindo que te muestra TVN en su teleserie en que los pacos son humanos, pero tú cachái que siguen siendo el mismo ente represor”.
Pitufo: “Es que en el título del disco claramente se refleja un cambio, hay esperanzas o más bien un mensaje que delata la inminente decadencia de un imperio, que ya no podrá sostener su régimen basado en el abuso de poder y las guerras injustas”.
Es hora de evolucionar, como lo hicieron los Tío Lucho.
2.- Rufus Wainwright: "Cigarettes and chocolate milk"
3.- Bach: "B minor mass"
4.- Sufjan Stevens: "Chicago"
5.- Gillian Welch: "Everything Is Free"
Último comentario: Soy bien pank escribió...
"punk-rock está de vuelta"
-almacenes paris-
les suena esa frase.. jajajaja
"Es como la ópera, una idea bien clásica del evento musical..." o sea.. un show pa snobs y cuicos decadentes?
jajaja
...