Desde su juventud, Dylan ha sido un cantautor con alma de viejo. Una piedra rodante que desde mediados de los 80s se mantiene en gira constante con su Neverending Tour, el que lo trae por segunda vez a Chile. Más que la leyenda que nunca quiso ser, a Dylan le gusta verse como un recopilador de las raíces estadounidenses. Porque para él, el pasado es el lugar donde habitan todas las respuestas. Aunque éstas claro, estén siempre flotando en el viento.
Botas negras, fino bigotillo y sombrero. El Bob Dylan que se encerró a grabar Modern Times (06) parecía un viajero de otro tiempo, decidido a enfrentar el presente con las siempre vitales raíces del pasado. Un viejo bluesman/cowboy de regreso a un lugar donde no hay espacio para la épica ni la moral de antaño, algo así como el sheriff de No Country for Old Men,la última gran cinta de los hermanos Coen.
Pero en lugar de verse indefenso y derrotado por los “cambios de los tiempos” como el personaje de la película, Dylan volvía bien armado, con una Fender Stratocaster colgando del cinto y frases como "dices que mi mejor momento pasó/ a ver qué me puedes enseñar tú/ seguro que lo pasaremos bien en eso" (“Spirit on the water”). Un discazo lleno de impresionantes blues eléctricos, rockabillys y baladas country-folk
El lanzamiento de Modern Times volvió otra vez hype al viejo Bob. Y su revalorización en la cultura pop resultó inminente. Pero más que sentirse cómodo, Dylan decidió restarle importancia al asunto. Más sabe el viejo por viejo. Para Dylan la gente ya era una batalla perdida desde 1966, cuando un espectador lo trató de "Judas" por haber abandonado la "canción de protesta" y enchufado sus guitarras. "¡No te creo! Eres un mentiroso", fue su hastiada respuesta.
Dylan ya había pasado por otras oleadas de admiración y “olvido”. Durante el punk Patti Smith quedó en éxtasis cuando logró conocerlo, en la era ochentera Michael Jackson lo invitó a cantar "We Are The World", y en los 90s vivió todo un "revival" cuando estuvo a punto de morir.
Tras ser dado de alta de una gravísima enfermedad cardiorespiratoria, en 1997 sacó el extraordinario Time Out Mind, desempolvó la grabación del mítico show en Manchester donde responde los insultos de un desencantado fan (Live 1966), se ganó un Oscar y tocó frente al Papa.Porque Dylan es un tipo religioso que ya había sacado a fines de los 70s una trilogía cristiana, y que ante las críticas declaró: "Cuando creo en algo no me importa lo que los demás piensen. Se ríen porque adoro al Señor pero ¿y ustedes qué hacen con Kiss?”.
Luego del Modern Times los homenajes llegaron como una avalancha. Scorsese anunció su documental No Direction Home (05), una editorial le ofrece escribir su autobiografía -“Crónicas. Volumen Uno" (05)-, “Like a Rolling Stone” es elegida la mejor canción de la historia por la, ejem, Rolling Stone, terminan de reeditarse sus discos clásicos y hasta aparece en un spot de Victoria Secrety acepta salir en un capítulo de Dharma & Greg,algo muy extraño para un tipo tan arisco como él.
Con el estreno de la película I`m Not There y su gran banda sonora -cargada al indie-, la "Dylanmanía" parece tan infinita como la afamada Neverending Tour, una gira que desde mediados de los ochentas jamás se ha detenido y que ya lo trajo por primera vez a Chile el 98, y lo vuelve a hacer este 11 de marzo. Acá las razones para no perdértelo.
Desde su juventud Bob Dylan ha sido un cantautor con alma de viejo. Antes de la electricidad, los hoteles cinco estrellas y ser ungido como una voz de su generación, sólo fue un tipo desconocido que llegó a Nueva York a los 19 años, sin conocer a nadie y con 20 grados bajo cero.
Lo primero que hizo fue visitar en el hospital al héroe folk Woody Guthriepara mostrarle sus canciones. Lo segundo fue encerrarse en las bibliotecas buscando partituras viejas, textos del siglo 18 y letras de canciones tradicionales. Sólo así estuvo seguro que su camino era el correcto.
"Era mejor que el resto de los cantantes de cafés. (Mi repertorio) consistía en auténticas canciones folk, sin concesiones, con la base de un rasgueo incesante y estridente. O acababa ahuyentándolos o despertaba en ellos una curiosidad que los impulsaba a acercarse más aun para ver de qué iba ese rollo. No había punto medio", escribió en sus celebradas Crónicas(05)
Sus canciones tenían la pólvora de un predicador callejero y la mirada casi sobrenatural de un tipo que entendía la condición humana a pesar de tener apenas 23 años, como si viniera de vuelta, enojado con un mundo más salvaje que el de las propias bestias. Nadie había tenido el descaro de cantar, tocar la armónica y rasguear tan rabiosamente como él. Y nadie tenía tanta dinamita en sus letras.
"Vengan padres y madres de todo el país/ y no critiquen lo que no entienden/ Sus hijos ya no están bajo su control/ Porque los tiempos están cambiando (...) La línea está trazada/ y la maldición lanzada", canta en “The times there are a-changing”.) "Ustedes arrojaron el peor miedo/ que alguien pudo haber lanzado/ el miedo a traer niños al mundo", dice en “Masters of war”.
Como bien resumió Bruce Springsteen “así como Elvis le dio cuerpo a la música popular, Dylan le puso neuronas”.
El siguiente paso fue convertir esa música de raíz en pop. Entonces llegaron los Beatles. Y a ellos les llegó Dylan, en una de los encuentros más vitales de la historia del rock, celebrada en un hotel neoyorkino el año 64.
Más allá de las risas, la marihuana y la extraña imagen de Dylan contestando el teléfono de los Beatles, cortando y diciéndoles: "Esto es Beatlemanía", como aparece en la Antología de los de Liverpool (acáuna recreación del histórico momento en dibujos animados).
La reunión hizo que Lennon, McCartney y compañía, no sólo comenzaran a fumar pitos, sino que le pusieran atención a las letras. Y que Dylan, por su parte, hiciera más pesado y eléctrico su ya áspero folk-blues, formando su primera banda. Para ello contrató a los canadienses The Hawks, más tarde conocidos como The Band.
Luego del encuentro Dylan grabó Bringing It All Back Home (1965), un álbum fundamental cuyo concepto era traer de vuelta todo el blues, r&b, rockabilly, country y folk que los ingleses habían utilizado para invadir USA con los Beatles, Rolling Stones y The Who.
Junto a ello, sus letras dejan de ser directas -"Johnny está en el subterráneo/mezclando la medicina/ yo estoy en el pavimento/ pensando en el gobierno.. No sigas a los líderes/ Mejor mira los parquímetros" canta en “Subterranean homesick blues”- y su sonido se carga de “violencia”, en paralelo a los disturbios políticos y raciales de la época, conflictos que en el fondo no han cambiado demasiado.
Quizás por eso el mundo sigue hablando de sus canciones. Quizás por ello siempre habrá un lugar para el viejo Bob. A continuación el video de un clásico. Ojo con Allen Ginsberg a la izquierda.
Dylan odia que le digan “leyenda”. ¿Cuanto duró su época pop de lentes oscuros y conferencias de prensa? Dos años: 1965-1966, la época de la famosa escena de Dylan y Lennon borrachos en una limusina paseando por Londres y hablando de Johnny Cash, que puedes ver acá.
Luego de sufrir un accidente en moto el 66, se cambió de look, abandonó varios shows y empezó a grabar discos country como John Wesley Harding (1967) o con aires hispanos como Desire (1976), que desconcertaron aún más a su público. Así comenzaba a dejar el rock&roll para volcarse a las raíces que lo alimentan. Por eso Dylan prefiere verse a sí mismo como un recopilador de las raíces musicales estadounidenses, un arqueólogo de sonidos que marcó a fuego la década de los 60s, más que como un rockero.
Él prefirió contar historias rurales, retorcidos relatos de pueblerinos que llegan a la Gran Ciudad y armar el Rolling Thunder Review, un festival donde músicos y poetas vestidos como en el siglo 19 viajaban en tren por la “América profunda” tocando sin previo aviso, en lugar de quedarse rompiendo hoteles.
Posiblemente muchos de los que vieron el documental de Scorsese y se fascinaron con su interpretación de Like a Rolling Stonequedarán desconcertados al ver al Dylan modelo 2008, vestido como si se hubiese fugado de un western y con un sonido cargado al órgano Hammond y las guitarras espesas. Dicen que adivinar que clásico está tocando no es fácil. Y eso que para Sudamérica Dylan prepara sets repletos de temas históricos.
Aunque buceando en lo mejor del pasado, Dylan no vive anclado a él: sabe que la única forma de no matar sus éxitos es reviviéndolos cada noche, volviéndolos a armar con el personalísimo sonido folk-blues que logró en esta última década. El cowboy eléctrico no se detiene
Bob Dylan toca este martes 11 de marzo en el Arena Santiago (interior del Parque O’Higgins). Entradas entre $16.500 y $126.000 a la venta acá.
A continuación, discos fundamentales y homenajes para adentrarse en la Dylanmanía.
Una portada tan clásica como su sonido de guitarra y armónica. Una colección de himnos como “Blowin`in the wind”, “Masters of war”, “A hard rain are a-gonna fall”, todos tan certeros como impresionantes. Acá Dylan se volvió icono generacional.
Acáun video de la época para “Blowin' in the wind”.
Highway 61 Revisited (1965):
La música de raiz (folk, country, blues) Dylan la hace pop, eléctrica e indomable. Abre con el clásico “Like a Rolling Stone” y después de un huracán de riffs y letras de amor/odio cierra con la surrealista "Desolation Row" donde T.S Elliot, el Fantasma de la Ópera y la Cenicienta comparten una fiesta alucinada que termina mal.
Acáun video de la época para “Like a Rolling Stone”
Blonde on Blonde (1966):
Su obra maestra. Disco doble grabado con músicos de Memphis, que expande las búsquedas musicales de Dylan (hay desde himnos del ejército de salvación hasta pop chicle) y sus líricas extraordinarias. Ejemplo de ello es "Visions of Johanna", donde su protagonista en pleno insomnio se debate entre dos misteriosas mujeres. El rock como forma de arte.
Acáun video de la época para “Visions of Johanna".
Blood on the tracks (1975):
Dylan jamás había escrito sobre su vida personal tan directamente. Para muchos es su mejor disco, uno que inaugura una especie de súb genero, el "álbum divorcio" (el Sea Change, 2002, de Beck sería un ejemplo moderno) donde narra el fin de una relación de pareja con toda la melancolía, el arrepentimiento y el odio que conlleva el proceso. En "Idiot Wind" dice "eres una idiota nena/ me sorprende que aun sepas cómo se respira".
La oficialización de la grabación de un show en Manchester donde tras su soberbio set acústico enchufó la guitarra, por lo que un fan lo trató de “Judas”. Dylan arremete con, tal vez, la más rabiosa version de Like a Rolling Stone de todos los tiempos. El momento en que por primera vez en la historia, un artista pop se atrevía a tratar de idiota a su público. El mejor punto de partida para conocer musicalmente al cowboy eléctrico.
DYLANMANÍA:
No Direction Home (2005) de Scorsese es quizás la mejor forma para introducirse en el planeta Bob Dylan. Su educación sentimental formada por los viejos discos de country, blues y folk hasta su estrellato pop de mediados de los 60s están narrados acá por testigos, excelente material de archivo y él mismo. Lo encuentras en cualquier videoclub.
“Crónicas. Volumen uno" (2005), es su autobiografía centrada en la misma etapa y narrada con el mismo estilo que hablan los cowboys en las películas: áspero, preciso y rico en historias. Lo encuentras en librerías a $8.500.
El recién editado dvd "The Other side of the mirror" compila sus presentaciones en Newport, el festival de "folk abc1" preferido por los snobs, beatniks y chicos universitarios gringos de la época, donde Dylan tocó por tres años seguidos (63-65), el primer lugar donde lo pifiaron por usar guitarra eléctrica. Precio de referencia $14.000.
Otra buena opción es "Dylan" disco que recopila todos sus singles desde “Blowin'in the wind” hasta la ganadora de Oscar "Things have changed" ($9.900).
También se reeditó en formato dvd el documental "Don`t Look Back" de D.A. Pennebacker donde cámara en mano se registra su gira acústica de 1965.
"Im not there" de Todd Haynes por otra parte, es una película que ficciona la biografía de Dylan, donde destaca la actuación de Cate Blanchett haciendo de un anfetaminado Bob modelo 1966. Su doble banda sonora incluye covers de Eddie Vedder, Sonic Youth, Yo La Tengo, Calexico y Cat Power. Estos últimos hay que encargarlos ya que no están editados en Chile.