|
|
|
|
|
SWEENEY TODD/ NO COUNTRY FOR OLD MEN |
| |
Justo cuando Hermes se nos estaba aburriendo porque encontraba que había puras películas charchas para ver, empezaron a estrenar caleta de películas maestras. Esta semana le toca la mansa crítica a dos films que vio en el cine Hoyts (placement), porque se rajaron con una súper entrada gratis para H.A. (vale compadres). La primera es de los siameses Coen, la segunda (a pedido del público) es la última de Timothy Burton. Así que esta vez la anticrítica le lleva dos x uno.
Por Hermes Antonio.
|
|
 |
|
|
|
|
DEBILUCHOS GO HOME
Esta viene con más bombo que no sé qué. Es la típica película que en el póster falta espacio para chantar estrellitas, medallas, diplomas, laureles, estatuas y cosas entre comillas que ha dicho algún crítico vacuna que no soy yo. (Hasta cuándo) La famosa película se ha ganado hasta los premios de Mejor Compañero, tiene como quinientas tres nominaciones al Oscar y un crítico de no sé dónde se murió de un infarto porque se le perdió el diccionario de sinónimos, antónimos e ideas afines y aparte de “brillante”, “soberbia” y “sublime”, no sabía cómo más decir que la película era a toda zorra. Así que ya saben, si quieren pelear con esta película no se les ocurra decirle “y voh a quién le hai ganado” porque están hasta mañana escuchando el inventario.
Se cacha al tiro que este flim es cosa seria porque parte con puras tomas del desierto, de noche y más tranquilo que no sé qué. Es pero entera silenciosa. La dura. Esta es la típica película que en el cine hay que estar enfermo de piola, porque molesta hasta el ruido que hacen las pestañas del compadre de lentes cuando mira para los lados y los pelitos rozan los vidrios. Imagínense lo que molesta el que no sabe comer popcorn como la gente, o la comadre que pregunta qué acaba de salir en el subtítulo, y después qué salió en el subtítulo cuando ella estaba preguntando qué salió en el subtítulo anterior.

Para que ustedes no estén preguntando, les cuento que se trata de tres personajes. Uno es el hermano grande de los Goonies que ahora es un vaquero entero recio que anda todo el día con cara de sol. El otro es un abuelito carabinero que lo hace el Man in Black viejo, y el tercero y más la zorra de todos es un asesino que es más malo que robarle la jubilación a una abuelita que está en coma, después dibujarle bigotes de gatito y sacarle fotos.
En serio, este asesino sí que la embarró. Leí que lo había hecho el mismo español de esa película buena onda del compadre que quería morir porque se lo habían comido los tiburones y quedó enteropléjico (Mar Abierto), pero ni lo reconocí. Acá anda caminando de lo más bien y matando a todo el mundo como Pedro por su casa. Es como un moai paliducho con la misma melena de la vieja de religión, habla más ronco que no sé qué, y con los puros ojos dice “te voy a hacer pebre y me va a dar lo mismo”.

La película empieza cuando el vaquero anda cazando venados de computación y se encuentra un maletín con plata (típico). Después de eso todos lo empiezan a perseguir y ahí entra el asesino español que contrató no sé quién. Ah y todo este mote lo anda investigando el Man in Black, pero sin ninguna pistola cuática, ni marcianos, ni nada muy sofisticado (salvo los venados de computación).
Es maestra la película, para que les voy a decir que no si sí. Hay partes en que yo ni respiraba y me empezaba a marear y me daba como soponcio. Otras partes me dejaron tan para dentro que no comí cabritas porque no podía cerrar la boca para mascar. No es nada del otro mundo lo que pasa en todo caso, pero los peliculastas (que son dos hermanos) armaban todas las escenas con tanta tensión, que uno se pone a hacer ruidos como mongo y se agacha de susto cuando las balas pasan por al lado de uno. Son las típicas escenas que se nota que las pensaron caleta, y en que uno cacha de una que lo que está viendo es pro y vamos disfrutando mientras tanto porque no todos los días dan películas así.

Lo que sí les advierto al tiro para que después no me maten, que a lo mejor la película no les va a gustar. ¿Cómo es la cuestión? ¿No que era tan maestra, no que tenía las medias escenas? ¿En qué quedamos? Calméichon. Lo que pasa es que después de que han pasado las cosas más la zorra del universo y uno está más metido que no sé qué, la película pareciera que se va para cualquier parte y cuando uno menos lo espera ¡Se acaba la cuestión! Es como si los peliculastas hubieran estado de lo mejor filmando y de pronto dijeran “Ya viejito, sabís qué más, hagámosla cortita y terminemos aquí no más, total qué tanto, si igual van a quedar locos”. The End. Directed by Los No Sé Cuanto y sería todo.
Nunca había visto a la gente tan PLOP en un cine al final de una película, y eso que la semana pasada vi Cloverfield. Acá me fijé que una señora miró al marido toda enojada como si él hubiera hecho la película, otro viejujo se paró y se fue rajado a meterse a Internet, y unos guatones que estudiaban cine se tiraron al suelo a llorar de emoción.
Después de harto cabecearme (soy pro) me mandé una investigación y caché dos cosas que hay que tener claro para no quedar plop. (Ojo, me voy a poner denso).

APÉNDICE: DOS COSAS QUE HAY QUE TENER EN CUENTA PARA NO QUEDAR PLOP AL FINAL DE “SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES” Y QUE NADIE MÁS LE VA A DECIR, SALVO HERMES PORQUE ES MAESTRO (Y LA LLEVA)
1.- Está cuestioncita está basada en un libro, y en los libros pasan cosas raras. Uno está feliz leyendo y de pronto termina la cuestión y ahí quedaste. O de repente cambian el capítulo y ahora estamos con otro personaje y hay que aguantarse no más. Acá pasa lo mismo. Leí en una entrevista que los directores dijeron que no querían que ningún nerd a lo Harry Potter les saliera con que la película era mala porque habían cambiado el libro, así que la hicieron tal cual y no cambiaron nada. (¿Ven? Todo es culpa de Harry Potter, nadie me hace caso).

2.- La película en inglés se llama Sin lugar para los viejos, pero acá lo cambiaron para no ofender a los pobres viejujos. (Mejor ofender a los débiles en todo caso, porque por último no van a hacer nada, si son débiles, ¿qué van a hacer? ¿Ir a llorarle a la vieja? ¿Escuchar My Chemical Romance? Debiluchos no más). Lo malo es que por cambiarle el título hacen que uno pesque todavía menos al personaje del Man in Black con todos sus rollos de viejo pegado en el pasado, porque uno quiere puro ver al asesino con el vaquero agarrándose a balazos. Pero no. Acuérdense de mí no más.
Ya, me aburrí de pensar en esta película y de ser denso, así que me voy a mandar a cambiar. Ya saben ya, es la zorra pero hay que estar calleuque el loro y ojo al charqui todo el rato, y preparen la comezón en la cabeza porque ahí van a quedar rascándose cuando termine la cuestioncita. Pero de que es buena, es buena.
Quince millones doscientos treinta y un mil ochocientos cuarenta estrellas. (Y Óscar al asesino porque si no, hasta ahí no más llegamos).
|
|
|
 |
|
SWEENEY TODD: EL PELUQUERO CANTARÍN ENDEMONIADO DE LA CALLE NO SÉ CUANTITO
Esta es la última cuestión que se mandó el peliculasta más seco del universo, que es entero imaginativo porque siempre pone niebla, árboles retorcidos, gatos negros, su polola gótica y la cacha de la espada. Timothy Burton El mismo compadre que antes se había mandado las supermaestras Marcianos al ataque, El jinete sin cabeza, El planeta de los simios: The Remake, y Michael Jackson y la fábrica de chocolate, así que está claro por qué todos lo aman. (Seco).
En esta actúa el joven manos de tijera pero ni joven ni con tijeras (spoiler), aunque algo tenían que ponerle en las manos y le pusieron navajas, porque es peluquero. Aunque es peluquero, no es homogay en todo caso, ni tiene el pelo colorinche, ni se le cae la “sh”, y cuando trabaja con alguien la hace piola y no se pone a copuchar con la comadre que barre los pelos, ni dice “mi niño”.

Lo que sí hace es cantar todo el día. La dura, el compadre no sabe decir nada como la gente, y se manda la media opereta hasta para pedir que le prendan el cálefont, porque esta película es un musical, así que ya saben. Él y todos los demás personajes van a mirar al horizonte y van a conversar cantando todo el rato. Y más encima es contagioso, así que tengan cuidado con lo que hacen a la salida del cine. (Advertencia: no le canten a la gordita de lentes del metro Tobalaba que les ponga mil quinientos en la BIP, porque no aprecia el arte, no está ni ahí con el Sweeney Todd y llama al guardia)
En fin, si ustedes encuentran penca eso de la cantata eterna, cooperaron. Esta película les va a cargar y van a querer adelantarla (no se puede) y cada vez que empiecen a cantar los personajes, ustedes se van a retorcer en el asiento y van a hacer ruidos de apestados, igual que la polola cuando se enoja, y si uno le pregunta qué le pasa dice “nada” y después suspira fuerte. Se los digo porque en mi fila había como cinco pericos y dos comadres que parecían que los estaban torturando cada vez que alguien cantaba, y enojarse por eso en un musical es como enojarse cada vez que en una película chilena alguien dice chumare, o cada vez que Beowolf dice que se llama Beowolf, o cada vez que los 300 dicen que son de España. (O sea a cada rato por si no se cachó)

Aparte de eso en todo caso, tengo que decirles que esta película está harto buena y me gustó caleta (yo cacho que voy a bajar el compact y todo). Resulta que el peluquero viejo sin manos de tijeras pero con navajas se volvió loco porque lo acusaron de un crimen que no cometió y perdió como en la guerra, así que ahora quiere puro vengarse de los que le embarraron la vida, y matar como a doscientos pericos más por si acaso. Pone una peluquería con su hermana y la comadre (que está entera rayada) hace küchen con los muertos y se hace el pino (y después vende empanadas).
¿Cómo no va a ser buena? Yo cacho que los compadres cacharon que hacer un musical era entero mamón y para que no los agarraran para el fideo decidieron mandarse un musical hardcore y meterle cualquier sangre, y hacerla entera Mea Culpa, pero con gente pálida gótica ondera en vez de flaites, y con música a toda raja en vez de nada. (Mil estrellas de bonificación).

También sale el malo de Duro de Matar haciendo de malo, y el Borat haciendo de un italiano más chistoso que no sé qué. (Todos se ríen cuando sale Borat porque se acuerdan de Borat, y como habla raro este personaje más se acuerdan y más se ríen). La panadera es la loca que andaba con el Brad Norton en Club de la Pelea, y aunque el único que la encuentra mina es el pololo, en esta película lo hace la zorra y se la compré toda. (Sobre todo esa canción de que ella hace los berlines más penca del pueblo, y canta mientras uslerea la masa y mata las baratas, maestra).
Lo que sí, tengo una queja, y es con las muertes. Hay chorrocientas mil muertes, pero a todos los matan igual: Los están afeitando y de pronto les rajan el cuello y sale la sangre a lo Kill Bill. Uno se sorprende y se asusta las primeras treinta y dos veces, pero las setenta y nueve que quedan como que da lo mismo. Tal como en El jinete sin cabeza (que es con el mismo actor, el mismo director y el mismo talco en las caras de todos los pericos) mostraban cortadas de cabeza hasta que daba lo mismo, acá le dan a la rajada de cuello.

Todo mal, porque encuentro que si uno es peluquero, tiene mil maneras de matar a alguien, por ejemplo dejando a la vieja con la cabeza metida en la máquina que seca el pelo y a todo chancho hasta que se le derrita la cabeza, o ahorcar a alguien con el mantel que ponen para los pelos, o ponerle a las viejas unos tubos con pirañas y que le coman el cerebro, o algo así. Más imaginación para la otra, please. Vamos poniéndole más pino, Burton, que todavía no se me olvida el remake del Planeta de los Simios. Unas tres películas más como esta y a lo mejor te devuelvo el saludo y te desbloqueo del MSN.
Siete millones seiscientas quince mil novecientos veinte estrellas.
|
|
|
 |
|
|
|
|
|
| |
|
|
|