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CHIQUITO Y PELIGROSO
Mysterio es bajito y bromista. Pero se para sin quejarse cuando lo azotan en la lona. Así lo demostró en esta entrevista hablando de esteroides y recordando detalles de la muerte de Eddie Guerrero y Chris Benoit, sus amigos luchadores que no se volvieron a levantar.
Por José Vásquez
EL COLIBRÍ

Son casi las cinco de la tarde del viernes y hace mucho calor en la habitación del piso 21 del Sheraton, donde Rey Mysterio da una interminable ronda de prensa. Antes de que prenda la grabadora me cuenta por qué está destruido. “Luché el sábado pasado, el domingo, el lunes y el martes. El miércoles me vine derechito a Guatemala, luego pasé por Quito y ahora estoy acá a en Santiago”. Entonces aprovecha de airear un poco su máscara blanca –que no se puede sacar por contrato-, se seca con una toalla y vuelve a tomar un sorbo de su taza de café. Llegó a las seis de la mañana al país y está dando entrevistas desde las nueve.
Claro que se prende la grabadora y Óscar Gutiérrez (33), el hombre detrás del personaje, se ajusta bien la máscara y retoma el personaje.
Con todo respeto Rey, pero ¿No fue medio gay su primer apodo, Colibrí?
“¿Gay? Mmm no (lo dice coqueto, cruzando las piernas y lanzando un beso). Es que fíjate que al principio no definía mi sexo jajajá”.
Listo. El chamaquito abrió los ojos. Y es tallero. “Sí, mi mujer me conoció sin la máscara y luego me pidió que la usara”. Tallero, no necesariamente chistoso.
MYSTERIO Y SU COMBO

El enmascarado saltarín de la WWE nació en San Diego, Estados Unidos. Y aunque fue un pequeño moreno latino (mide poco más de metro 65) en un mundo de gringos, se las supo arreglar casi siempre. Salvo una vez en que se agarró a combos por una chica. Ahí le rugió el latin lover que todos llevamos dentro:
“Mi único pleito fue en la primaria, en sexto grado y por una noviecilla. Le dije al otro chamaco: nos vemos a la salida y ahí nos encontramos y peleamos. Me pegó en la nariz, me sangró, le pegué en el ojo, le sangré (sic) el ojo y pararon la pelea. Después nos dimos la mano. ¿De la noviecilla? Pensé que estaba bien enamorado, pero después del pleito me di cuenta que no valía la pena pelear por ella”.
Rey, usted debió ser bravo desde chamaco entonces.
“Sí, si era bravo. Pero yo siempre respetaba porque quería que me respetaran: yo no te falto el respeto a ti, no me faltes el respeto a mí, decía siempre para evitar los pleitos y me resultaba”.
¿Nunca los gringuitos se pasaron de listos en la escuela y le hicieron bullying, Rey?
“No sufrí eso porque en la secundaria y la preparatoria los chicos sabían que estaba entrenando lucha. Además muchos de mis amigos sabían que yo quería ser luchador y me apoyaban. Ellos siempre fueron sobre protectores conmigo. Me acuerdo que en la secundaria me buscaron pleito y fueron mis amigos los que le brincaron al otro y le dijeron:¿oye buey qué te traes?”.

Rey, entonces estaba asegurado con guardaespaldas.
“Jajajá, no ellos eran como mis defensores, éramos como hermanos. Ahora cuando vuelvo a San Diego a luchar siempre les consigo boletos para que vayan con sus hijos. Imagínate, ellos platicándoles a sus pequeños: Ey, Mysterio y yo íbamos a la escuela juntos... ¿Qué bonito debe ser para sus hijos no?
Eh... ¿Y sus hijos Rey, apuesto que lo deben ver como un súper héroe?
“Jajá, pues sí. Tengo un hijo que tiene diez años y una hija de seis”.
Para continuar con la dinastía su hijo debería ser el próximo Príncipe Mysterio, ¿o no?
“Exactamente, yo siempre le digo eso, pero hay veces que me da miedo porque le veo más ganas a mi hija que a mi hijo y eso me asusta”.
¿Y quién pega más fuerte Rey?
“Mi hija ya da bien duro.”.
LUCHA DE GIGANTES

Los golpes se actúan bien, pero las caídas y los sillazos muchas veces se arrancan del libreto. Por eso este espectáculo tiene tantos fanáticos. Claro, no vale todo, pero tampoco todo es show.
En México hay una gran tradición de fantásticos peleadores. Colorida y picante. Ruda como los machotes aztecas pero sin golpes tan fuertes como en la WWE. Eso según Rey Mysterio:
“Es que para mí es más duro en USA por una cuestión de pesos: el doble que el mío. Si a mí me levanta Undertaker y me azota estoy cayendo casi el doble de mi estatura. Y cuando toco esa lona sí que me duele”.
Las rodillas de Rey Mysterio son la prueba: están para la miseria. Sillazos, torceduras y malos cálculos a la hora de saltar de las cuerdas le han provocado cinco cirugías mayores en esa zona. La última lo tuvo un año fuera de competencia. Pero está de vuelta con el “mismo deseo y ambición de querer triunfar”, dice. El mismo empuje que lo llevó a ser multicampeón con 8 cinturones Peso Crucero, 4 títulos WWE en parejas y 1 Royal Rumble el 2006.
Ese coraje es como el que motivaba a Jack Black en Nacho Libre, claro que ahí Black se sacrificaba por los niños.
“Sí, sí y Nacho Libre es buenísima...pero ahí debió salir Rey Mysterio”.

¿En vez de Jack Black?
“Nooo, al contrario, con Jack Black. Soy un aficionado de él y me sentí representado cuando hizo el 619”.
Y porque usaba una máscara. ¿Cuántas máscaras tiene usted Rey?
“Alrededor de 400 y son de diferentes colores, diseños y tamaños.
¿Alguna de cábala?
“Esta (la blanca que trae puesta) es una de las más diferentes, trae los 619 por todos lados. Es muy especial para mí porque me la hizo en Japón un amigo que fabrica equipos”.
Una duda Rey. Con las orejas tapadas ¿No le disminuye el súper sentido de la audición en una lucha?
“No entiendo”.
Para oír a los rivales...
“¿Qué?”.
Ya no mames buey. Y yo que pensaba que me expresaba mal.
“Jajajá... Hay veces que me mojo el pelo y el agua me escurre. Entonces cuando me pongo la máscara se siente igual que arriba de un avión: juuuurr. Este, hay veces que me pasa eso y me desespero. Tengo que andar haciéndole así (airea la máscara) para que se seque. Pero como tengo muy buena visión y también muy buen oído alcanzo a escuchar todo”.
MISTERIOS SIN RESOLVER

Las polémicas muertes de sus compañeros y amigos del ring ponen serio A Rey Mysterio. Tenía una estrecha relación con Eddie Guerrero (1967-2005) y Chris Benoit (1967-2007) por eso todavía le reclama a Dios: “ojalá que esto nunca hubiera pasado, fue algo muy feo”.
Con Guerrero la amistad era más estrecha. “Cada vez que luchábamos en San Diego, Eddie se quedaba en mi casa. En la alberca tengo un jacuzzi que está cubierto de piedras, como una cueva. Ahí nos la pasábamos después de luchar. Prendía el jacuzzi a una temperatura de 104 grados de caliente (sic), dejábamos que nos dieran masajes y platicábamos nada más, de la vida, de la lucha, de todo. Esos tiempos eran muy bonitos”, recuerda Rey Mysterio antes de hablar de ambos decesos que estuvieron envueltos en acusaciones por el uso excesivo de esteroides.
La leyenda negra dice que los anabólicos habrían enloquecido a Benoit al punto de matar a su esposa, a su hijo y luego suicidarse y que también le habrían provocado el repentino fallecimiento a Guerrero, cuya versión oficial certificó una muerte por un ataque cardiaco.
Imputaciones que sacan de sus casillas a Rey Mysterio, más cuando también se le vinculó a él con el uso de anabólicos al tener al mismo doctor que se los había recetado a sus difuntos compañeros de ring.
Fueron acusaciones serias.
“Pues en el programa de Nancy Grace (analista legal de CNN) se dijeron muchas mentiras como que Chris abusó de los esteroides que este doctor (Astin) le dio y que también se los había inyectado a su hijo porque tenía marcas. Después nos dimos cuenta que todo eso era falso, que el nivel de testosterona de Chris estaba normal y controlado. También le hicieron estudios a su hijo, que en paz descanse, y el resultado fue que no eran piquetes de agujas como habían dicho. Fue una falta de respeto para su familia y para nosotros los luchadores”.
También se vinculó el nombre de Rey Mysterio con los esteroides por atenderse con el doctor Astin.
“Sí, él llegó a atenderme para mi rodilla. Yo no tengo nada que negar porque no tengo nada que esconder. Me acaban de hacer una prueba de doping el sábado. No tengo problemas con eso”.
Están estrictos en la WWE ahora con doping periódicos, incluso se han suspendido luchadores. ¿Tenía que ser así?
“Yo creo que sí y me parece perfecto porque es una solución para poder controlar lo que está pasando. Claro que no podemos controlar lo que pasa en la vida de cada uno y lo que hacen en su tiempo libre fuera de la lucha. Uno vive su vida como quiere y yo creo que eso no le debe importar a nadie. Pero yo digo, si sabes que hay un doping, deja de usar lo que estés usando y dedícate a trabajar. Hay métodos para fortalecer tu cuerpo con ejercicio, con comida, con vitaminas, con suplementos, con proteínas”.
¿Y tú cómo lo haces?
“Yo llevo 18 años trabajando mi cuerpo y ahora me acusan de haber usado esteroides. Yo digo: ¡véanme! ¿Tengo cuerpo de haber usado esteroides?, digo, si los hubiera usado me vería el triple de grande de lo que estoy ahorita. Pero bueno, cada quien tiene su criterio. Adelante que es un mundo libre y pueden opinar lo que quieran, mas mi conciencia yo la tengo limpia”. No más misterios para Rey Mysterio.
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