Vicente Sanfuentes y Uwe Schimdt son, entre muchos alter egos, Original Hamster y Atom Heart. Juntos dan forma a Surtek Collective, proyecto que aspira a crear un nuevo estilo de baile: el acitón. Ambos son números estelares en los principales festivales de electrónica, editan discos en países como Japón y Noruega, Jorge González los llama para que colaboren con él o trabajan con el productor de Coldplay. Para ellos todo forma parte de una filosofía común: en Chile se ensaya, en el mundo se estrena.
Mientras Sanfuentes dejó el colegio en segundo medio para discjockear en fiestas, Uwe Schmidt escapó de la escena electrónica de su natal Frankfurt para "encontrar silencio" en Chile. El primero anda en skate, viste pantalones desgarbados y habla tan rápido como prepara sus cigarrillos aromáticos. Schmidt viste ternos elegantes, piensa varios segundos antes de hilar cada frase y antes de empezar la semana, ya tiene planificado cada día de trabajo.
Claro que los dos coinciden en su status: ambos son los músicos/productores más activos y prolíficos de nuestro país en los últimos años, músicos que escogen diversos alter egos para dar cauce a sus múltiples ideas. Mientras Schmidt es más conocido por los seudónimos de Señor Coconut y Atom Heart, Sanfuentes es Original Hamster, el mismo que este año produjo Hungría, el último disco de Gepe.
Se conocieron a mediados de los '90, cuando hacer electrónica en Chile aún era una incipiente rareza. Hoy son la dupla detrás de The Birth of Aciton (07) el primer disco de su nuevo proyecto, Surtek Collective, uno que busca patentar un estilo inédito en las pistas de baile: el Acitón. Algo así como si a Daddy Yankee le quitaran las cadenas de oro y las letras doble sentido para inyectarle varias dosis de beats lisérgicos. El "perreo mental", como dicen ambos.
"Siempre he encontrado que el reggaetón es un género súper vacilable, y detesto que se haya llevado hacia el lado más popular y menos interesante", dice Sanfuentes. "Nuestra idea era mantener la esencia del reggaetón de Puerto Rico, pero mezclarlo con el acid de Chicago y Londres. Tomar su intención original para decir otras cosas". Una iniciativa inédita a la que se sumó Jorge González con un par de canciones además de Boomer y C-Funk como colaboradores.
Tras una gira que los llevó por varios países de Europa y América Central, Surtek Collective presentó el viernes pasado su nuevo estilo de baile en un dj set impecable en la ex Fábrica. Un disco que reemplaza el concepto de perreo por el del tebeo (incluye la presencia de la máquina de bajos Roland TB) y acaba de ser editado por el sello japonés Third Ear. Un nuevo estilo, el Acitón, cuya primera idea surgió hace cuatro años en Shibuya, algo así como el Paseo Ahumada japonés.
Mientras en Chile la moda seguía siendo el axé, y Daddy Yankee era un mozalbete que aún no salía de cuarto medio, Uwe Schmidt caminaba por Shibuya en el centro de Tokyo. Fue entre miles de personas y tiendas de electrodomésticos donde escuchó cómo se mezclaba la música electrónica de un local, con la de otro que ponía reggaetón.
"Fue como un clash. Pensé en la buena idea que sería fusionar ambos estilos", cuenta. Uwe tomó el teléfono y le contó a Sanfuentes. "Yo andaba viajando por el continente buscando cosas curiosas y estaba bien pegado con los ritmos más populares", recuerda Sanfuentes. Desde ese entonces, la idea de hacer algo juntos quedó pendiente.
Fue dos años después (2005) cuando el Acitón debutó en sociedad. Invitados como coordinadores al Festival Mutek en Canadá (una de las cumbres de la música electrónica en vivo) Uwe y Vicente tuvieron que parchar la ausencia de Ricardo Villalobos, el número principal, quien perdió el avión a última hora. Sanfuentes recordó la idea de Schmidt y propuso que improvisaran un set de Acitón.
"Al principio Uwe me dijo si estaba loco. Los artistas que tocan en Mutek se preparan mínimo seis meses", recuerda Sanfuentes. "Pero me conseguí los equipos en un par de horas, ensayamos contra reloj e hicimos un set excelente".
Las cinco mil personas del festival alucinaron y, al día siguiente, la prensa canadiense tituló con letras grandes: "El reggaetón llegó a Canadá", el impulso definitivo para la génesis de The Birth of Acitón.
"El disco es una falta de respeto a muchos estilos al mismo tiempo. Es entretenido ver cómo lo interpretan. En Japón la palabra 'tón' significa chancho, por lo que nos promocionan como 'chancho ácido'. Y las quinceañeras ya tienen las canciones como ringtone", cuenta Sanfuentes.
"El reggaetón tiene un origen en los suburbios, igual que el axé o el sound. Y se mezcla con otro cliché, que es el del músico electrónico rasurado y taquilla que pone música en una tornamesa", explica Schmidt. Agrega Sanfuentes: "No queremos que el género vaya dirigido a una elite. Nuestra idea ya era una basura. Ahora falta que el público la basuree aún más".
¿Alemania? ¿Japón? ¿Chile, reggeatón y acid? ¿Cómo llegó a cruzarse todo eso? Algo así como un “do it yourself” local, con proyección global.
Si hubiese que imaginar a Sanfuentes en la infancia sería como el niño ritalín que desarma los artefactos electrónicos para rearmarlos él mismo. A los 11 años se colaba en las fiestas de sus hermanos mayores para discjockear, a los 13 descubrió a grupos como Beastie Boys y Talking Heads ("una banda que me cambió la vida") y a los 16 decidió que no quería ir más al colegio.
"No resistía la tentación de volver a la casa para hacer otras cosas. Fui donde mi mamá y le dije que quería dedicarme a la música. Ella me miró y me dijo 'sé bueno no más'".
Para financiarse Sanfuentes optó por la publicidad (trabajó siete años en una agencia donde terminó de director creativo) y formó Los Hermanos Brothers junto a su amigo Pedro Subercaseaux (productor de CHC) un fugaz dúo que rompió un monopolio tácito en los cultores del hip hop. "Fue una cosa bien rupturista para la época, porque no veníamos del exilio ni teníamos un discurso político. Queríamos crear un sonido de colores, pelar el cable de una forma lúdica y entretenida".
Si bien los Brothers ganaron un premio MTV al mejor artista independiente el 2002 –superando a bandas como Miranda! o Molotov-, sus tocatas en Chile no alcanzaban el centenar de personas. Fue ahí cuando Sanfuentes decidió tomar su alter ego de Original Hamster y como buen publicista, apuntar a sus grupos objetivos.
"En Chile no existía una industria discográfica que se interesara en la música que hago. Pero en vez de quejarme, preferí pensar dónde podía cuajar. No tenía plata ni ganas de dejar a mi familia e irme a vivir a Alemania. Pero sí podía mandar mis temas a algunos sellos y, si estos se interesaban, ir a tocar un par de veces al año".
Así fue como el prestigioso sello estadounidense Tigerbeat6 lo contactó y le ofreció publicar sus trabajos a nivel mundial.
Si en su primer disco Westkoast Hardocker (02) mezclaba samples de Filo Contigo de Miguelo con Martha My Dear de los Beatles, en su último trabajo, Original Hamster Presents: Trendsetter and the Followers (06) , es capaz de hacer una obra conceptual acerca del poder del marketing y la publicidad.
"La idea era hacer un disco que ocupara el humor negro y abordara el lenguaje de Kraftwerk". Claro que no siempre Sanfuentes es tan denso: este año, relanzó el debut de Los Mono, su proyecto infantil junto a C-Funk y los CHC, Sebastián Silva y Nea. Un proyecto concebido originalmente para la serie Pulentos, pero que finalmente terminó seduciendo a Chris Buckley, el mismo productor de The Beta Band y Coldplay, quien los fichó para su sello, Sonic360.
"Para los gringos se trataba de un formato muy novedoso. Les sorprendió la llegada que tiene con los niños". Como anticipo, puedes ver en exclusiva el video de su primer single en la Zona.
La lección de Sanfuentes sobre el mercado musical es clara. "Fíjate en un tipo como Tom Waits, que hace discos impresionantes y vende muy poco. Estoy súper conforme con tener una exposición mundial, pero no aspiro a mucho. Me conformo con tener cinco fans en Suecia, siete en Noruega, doce en París y cien en Estados Unidos. Pero que todos ellos compren y así seguir viajando y volver todos los años". Algo parecido al modo de trabajo de Schmidt.
La primera vez que Uwe Schmidt tocó en Chile fue en el Planetario de la USACH, en 1996. Para ese entonces, ya era un músico conocido en Alemania e, incluso, había formado su propio sello (Rather Interesting). Sin embargo Santiago le produjo un efecto inesperado. "Hace tiempo tenía la idea de alejarme de las influencias obvias de Europa y quería crear bajo mis propios parámetros. En ese sentido, Chile era un lugar ideal para establecerse".
Schmidt tomó a Santiago como centro de operaciones para sus numerosos proyectos y colaboraciones, que incluyen desde la producción de los discos solistas de Jorge González hasta remezclas para bandas como Air y Depeche Mode.
"A fines de los '80, tuve una banda a la cual dediqué todo mi tiempo y fuerzas para hacer el primer disco. Cuando lo terminé, tuve una sensación de vacío tremenda. Fue entonces que decidí que el mejor camino era canalizar la energía creativa en varios proyectos paralelos".
Con un gran ritmo de trabajo Schmidt ha dado forma a mutaciones como Atom Heart, I, Atomu Shinzo, Bi-Face y Lisa Carbon Trio, aunque el mayor renombre lo ha obtenido bajo el alterego de Sr.Coconut, con el cual editó los excelentes discos El Gran Baile (1997) y El Baile Alemán (2000) , una serie de versiones de Kraftwerk en clave tropical que el mes pasado fue elegido por el New York Post como uno de las 100 mejores covers de la historia.
Luego de presentar el acitón en Chile, Schmidt y Sanfuentes volverán a separar caminos y cambiar de identidad. "Pronto, sale un nuevo disco de Señor Coconut. Y en octubre lo presento acá". Sanfuentes viajará a Europa a terminar lo nuevo de Original Hamster. "Es difícil bajar el ritmo. En Chile se ensaya, pero en el mundo se estrena". Para ellos, toda una declaración de principios.