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DIRECTO AL DVD |
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Dos películas para conseguir como sea. Stranger Than Fiction, una comedia romántica con un guión ingenioso y grandes actuaciones, y The Host (06) una muy buena película surcoreana “de monstruos” que es mucho más que eso. Porque aquí, la mutante criatura es sólo una excusa: el verdadero protagonista de esta película, es la familia.
Por Marcelo Ibáñez |
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CONSÍGUELA, QUE VIENE EL REMAKE
The Host (06) es una buena película de monstruos, se supone. Sí y no. Definitivamente es una muy, pero muy buena película. Y hay un monstruo. Y da susto cuando tiene que darlo. Pero aquí, la mutante criatura es sólo una excusa: el verdadero protagonista de esta película es la familia.
Es como si en Little Miss Sunshine (06) , en lugar de que la cabra chica arrastrara a su familia a un concurso de belleza, se la raptara un monstruo. Y toda su familia partiera al rescate.

Si uno no es fan del subgénero lo peor que puede hacer es prejuzgar esta cinta por el afiche -que muestra la cola de un monstruo acuático sosteniendo a una niña- la frase del crítico de rigor que la compara con Tiburón (75) , o por la aparición de la adolescente con pelo negro típica del terror oriental.
The Host (Gwoemul el nombre original) es mucho más que todo eso. Esta película surcoreana es a las “películas de monstruos”, lo que Oldboy (04) es al thriller. Y más.

The Host (06) da susto, risa y conmueve casi por partes iguales. Los primeros veinte minutos son trepidantes: el monstruo hace su aparición en medio de una exuberancia visual que atrapa. Un inicio absolutamente “méntor”, como diría el Pera. Pero rápidamente va más allá: se vuelve toda una aventura, superando con creces al subgénero. Y las dos horas se pasan volando.
Las escenas de la criatura provocan tensión, la familia conmueve, y el entorno (tan real como las noticias) da miedo. Todo cubierto con un sentido de humor de carcajadas torcidas: The Host es por partes iguales, una película sobre la familia y una comedia negra sobre la realidad nuestra de cada día.

Una de las tantas gracias de The Host es que a diferencia de los clásicos del Kaiju Egia,donde vemos poco más que unos monos de plástico destruyendo ciudades de cartón, acá el entorno social es más importante y terrorífico que el monstruo mismo.
La manipulación mediática de la realidad, las instituciones siquiátricas como forma de dominación, la indiferencia del poder político ante la opinión de la gente, y esa práctica médica que suele tratar a los pacientes “pobres” como objetos y no sujetos, son parte del contexto en The Host. Una visión de la realidad que permite desarrollar a través de la familia protagonista, su dimensión de comedia negra.

Disfuncional y amable como casi todas las familias, los Park son un grupo humilde y lleno de dignidad (la economía familiar se sostiene gracias a un carrito de comida), una familia de perdedores que nunca tuvo la posibilidad de ganar. Cuando la familia Park debe enfrentar al monstruo que acaba de raptar a uno de sus integrantes, no hace más que evidenciar lo que ha sido su constante: enfrentar el entorno social que los acosa.
The Host se inscribe en esa tendencia cinematográfica que muestra a la familia como, quizás, la única fuente de inspiración heroica posible. Porque al parecer la familia es el único espacio donde, actualmente, las relaciones personales apelan al bien común por sobre la competencia individualista.

The Host es otra gran película que ya no llegó al cine. Puedes conseguirla en Club DVD,el videoclub July en sus sucursales del centro y de Macul, o como sea, antes que hagan el remake gringo donde todo girará sobre un monstruo y efectos especiales.
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COME GALLETAS
Stranger Than Fiction es un ejercicio perfecto, una cinta parada sobre los hombros de un par de películas gigantes: Magnolia (99) de Paul Thomas Anderson y el guión de Charlie Kaufman para el Ladrón De Orquídeas (02) , dos cintas mayores, titánicas y arriesgadas, dos películas exploradoras que abrieron a machetazo limpio, la espesura por la que camina Stranger Than Fiction.
Es imposible resumir cualquiera de esas tres películas sin arruinar un poco el viaje. Por eso les recomiendo que si deciden arrendarla eviten leer incluso el resumen de la carátula.
Por ello, todo lo que diré a modo de sinopsis es: Una exquisita panadera (Maggie Gyllenhaal en el papel de Ana Pascal), Karen Eiffel, una escritora con bloqueo creativo (seca Emma Thompson) y un inspector de impuestos de vida plana obsesionado por los números (sorprendente Will Ferrell en el papel de Harold Crik) que intenta dilucidar si su vida es una comedia o un drama con la ayuda del profesor de literatura Jules Hilbert (un maestrísimo Dustin Hoffman).

Stranger Than Fiction es una película que oscila de manera fluida entres dos géneros. Es por sobre todo una dulce cinta romántica y una comedia con leve aroma de café (no es amargo, pero algo de ello tiene): las inevitables tragedias del destino, las decisiones personales con las que escribimos nuestra propia historia de "ficción", la seguridad de un trabajo estable (aunque eso signifique marchitarse bajos las luces fluorescentes del cubículo) versus el riesgo de emprender el camino propio.
Citando a uno de los personajes de la película, que a su vez cita a Calvino: es una historia sobre "la continuidad de la vida y lo inevitable de la muerte". Eso, y sobre cómo armar relatos.

Stranger Than Fiction es una película con un sentido del humor sutil y un guión ingenioso e inteligente, ajena a cualquier pretensión pomposa con la que ciertas obras que aspiran a ser ingeniosas suelen tropezar (I Heart Huckabees, 04). Acá, la inteligencia está subordinada al corazón.
Basta decir que Stranger Than Fiction es una película amable como lo son Garden State (04) o Alta Fidelidad (00) , pero visualmente superior a ambas, una película con un gran cast y muy buenas actuaciones.

Y por último está ella: Maggie Gyllenhaal (hermanita de Donnie Darko en la película y la vida real), que si bien no actúa a la altura del trío Hoffman, Ferrell, Thompson, ilumina la pantalla con su risa celestial. Por su mezcla de bondad absoluta, brazos tatuados, desobediencia civil, y la creencia sincera que cocinar galletas pueden hacer del mundo un lugar mejor, resulta difícil no enamorarse de ella.
Lo mismo sucede con esta película: posee la moral de una galleta recién horneada, el tipo de galleta que alguien que te ama cocinaría para reconfortarte al final de un mal día. Stranger Than Fiction es humana, sencilla y linda. Un lugar donde el cinismo simplemente no tiene cabida. Un refugio disponible en tu videoclub favorito.
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