TE VAS A TRANSFORMAR
Resulta que esta película es un remake de unos autitos con los que jugaba mi hermano Gabo cuando era chico, y que ahora me tiene prohibido tocar porque dice que si quisiera venderlos les sacaría un millón de dólares y no tendría que trabajar nunca más (como si trabajara).
La gracia es que los autitos se desarman y quedan convertidos en unos robots maceteados, que parecen un compadre disfrazado con cajas de supermercado y con cosas raras como puertas de auto en la espalda o alas de avión como brazos, antenitas, etc. También hicieron una serie de monitos que la llevaba en la época en que no había tele.

Por lo que me dice el Gabo además, estos monos les enseñaron a los cabros chicos el concepto de la envidia, porque al vecino siempre le regalaban el robot que uno quería, y uno se tenía que conformar con el Transformer mamón que se transformaba en bicicleta de mina, o alguna otra lesera que da lo mismo.
Muchos aprendieron también que el Viejito Pascuero en realidad le cobra a los papás por lo que regala y por eso no se puede pedir cualquier cosa, como el Play 3, aunque me haya sacado las medias notas (viejos avaros). Así que mil estrellas de una a los Transformers por tener un concepto universal con tantas lecturas.

No tenía idea cómo iban a hacer esta película, e incluso me pasé el rollo de que iba a ser un remake de Toy Story. Pero no, es remake de Día de la Independencia así que todo bien.
Resulta que los robots en realidad no son autos, sino que son alienígenas extraterrestres de otro planeta. Estos alienígenas alambre, además, se dividen en dos bandos que andan todo el día agarrados de las mechas, porque se odian. Igual que los colocolinos con los de la U, pero en vez de banderas tienen rayos láser, y en vez de ser flaites, son un efecto especial moderno maestro.
Con tanta mala suerte que caen justo en la tierra y empiezan los atados.

Como buenos alienígenas que son, los compadres tienen miedo de que los agarren para el fideo por amorfos, igual que Alf, E.T. y Michael Jackson, así que buscan una manera de pasar piola y que los dejen en paz. Y la única solución que se les ocurre es contorsionarse y hacer poses cuáticas de Yoga hasta que parecen autos, camiones, aviones, y/o cualquier cosa que existe en la realidad para pasar desapercibidos, como un escorpión gigante robot con taladros, por ejemplo. (Dos mil estrellas)
(Yo me paré y me puse a aplaudir cuando caché que esto de los Transformers es en realidad metáfora, porque en el fondo somos todos Transformers y siempre queremos pertenecer) (Cómo te quedó el ojo).

Para pasar más piola todavía, los compadres se ponen puros nombres oreja de grupos de Heavy Metal, porque seguramente vieron lo piola que es Marilyn Manson. Los robots son Magnetrón, Black Destroyer, Optimus Prize, Starkiller, Skorpinator, Ozzfest, y otros catorce nombres más que no me sé porque no soy ningún nerd.
Bueno la cosa es que cuando caen a la tierra, los robots colocolinos y los chunchos se ponen al tiro en campaña para buscar un cubo mágico que tiene el poder de hacer no sé qué cosa, y que tienen los milicos gringos fondeado en la división de gobierno Somos Terrible de Turbios Era Que No, que en las películas siempre tiene distintos nombres como Archivos X, Área 51, Sector 7, Men in Black, CIA, etc. pero que uno sabe son siempre la misma cuestión, porque tienen secretos que no cacha ni el Papa, ni mucho menos Ayún.

Para que a uno todo esto le importe, los clever peliculastas hicieron que uno de los dos bandos de robots fuera entero buena onda, tirara la talla y se hiciera amigo de un terrícola loser que quiere conquistar a su compañera de colegio supermodelo.
Estos son los Autorobots y para que los identifiquen les cuento que son los que se transforman en puros autos homogay. Hay un camión azul todo brillosito con llamas rojas que habla como viejo sabio, un auto amarillo como la camioneta de los guardianes de la bahía, un jeep colorinche que habla como negro (en serio) y otros más que se pierden entre tanto fierro.

Los malos son los Deserticóns y son más brígidos. Son los que se transforman en aviones, helicópteros y autos negros agressor de rapero, excepto uno chico que es chistoso, se transforma en radio (Minicomponentork) y hace ruidos de Gremlin, que los peliculastas pusieron para que la cosa no fuera tan terrorífica, los cabros chicos salieran contentos del cine y los papás gastaran plata en comprarles Transformers y no en mandarlos al psicólogo.
Ahora que lo pienso la película está tan llena de cosas chistosas para no traumar a los cabros chicos, que se les olvidó completamente poner las escenas terroríficas y emocionantes, porque siempre pasa algo para que uno se ría y lo pase chancho.

Eso está bien, encuentro yo, pero igual me dio lata porque me había dejado crecer las uñas para mordérmelas y terminé puro riéndome del negro chistoso, del perro chihuahua drogadicto, del otro negro chistoso (el gordo), de los papás ridículos, del loser califa, del agente Mulder payaso y del Autorobot que hace de negro chistoso (adivinen cuál Autorobot muere).
Es más, estoy seguro de que cuando mi hermano Gabo vea las leseras que hacen los Autorobots en esta película, el compadre va a llegar a la casa y va a botar los monos a la basura, y va a sentir que toda la vida ha estado idolatrizando un autito de juguete por las puras.

Filo, igual los robots y las peleas son tan pero tan bacanes, que dan ganas de tener la silla de ruedas de Stephen Hawking para puro poder decir “La zorra”, “ándate cabrito” y “Oh my God” apretando un botón y con voz de androide.
Por ejemplo cuando un Deserticón avión pelea contra unos aviones milicos en el aire, se transforma en robot y reparte patadas, y después vuelve a transformarse en avión y sigue volando. (Mil estrellas) Toda la fila en la que estaba quedó con la boca abierta en esa escena, y era tanta la baba en el suelo que la gordita con jockey tuvo que echar aserrín a la salida.
--.jpg)
Eso sí vayan preparados porque esta película seguro los deja con epilepsia. Para que no nos aburriéramos ni fuéramos a pajarear, al peliculasta le dio con hacer doscientos mil cortes por segundo y estar siempre moviendo la cámara para que uno sintiera el vértigo de la adrenalina de la emoción de la aventura.
(Si el cine está lleno cuando van y les tocó sentarse en las primeras filas, tengan listo al donante de córneas porque si no, cooperaron).
Además los robots son más complicados que no sé qué y tienen doscientas mil partes. Si hacen juguetes con estos robots yo cacho que los cabros chicos van a terminar todos frustrados y rajuñados tratando de hacer la transformación, y las mamás van a levantar pancartas.
--.jpg)
En algunas escenas se agarran a empujones dos robots y uno jura que está viendo pelear a dos montañas de cachureos, porque no se cacha ni cuál es la cabeza, ni cuál es el chuncho o cuál el colocolino, pero yo me emocioné igual porque algunas de esas escenas están en cámara lenta y por lo menos la pupila alcanzó a tomar agüita y echarse airecito.
Los medios efectos y buenas peleas, pero mucho chiste y cabeza de pescado. Parece que igual era mejor la película que tenía en la cabeza después de tanto ver el trailer y engrupirme, así que setecientos millones doscientas mil veintidos estrellas no más.
ESCALA DE ESTRELLAS DE LA SEMANA:
Qué importa, si la van a ir a ver igual.
|