LA GALAXIA A ESCALA

NO TENGO QUÉ PONERME

OBI WAN TE INSTRUYÓ BIEN

JEDIS CAN PLAY GUITAR

LA GUIA DEL CONSUMIDOR

 
  Transantiago
Catador de piscinas
La universidad de la vida
Don Miguel
Última estación, esperanza
  VER TODOS
 
MI PRIMERA DEUDA
  Hace un par de años, el mercado de las tarjetas de crédito agotó su nicho de clientes: papá y mamá ya tenían su dinero plástico. Así, los estudiantes mayores de 18 años se convirtieron en territorio a conquistar. De eso se trata este artículo. De tarjetas de crédito en manos de estudiantes sin ingresos. De cuentas que terminan pagando los papás. Y una guía de lo que deberías saber antes de decidir sacar una.

Por Carlos Salazar

Tarjetita de invitación
Todo lo que tienes que saber si decides sacar una tarjeta de crédito.
 

PLASTIPESOS

Navidad en abril. Las oficinas de Atención a clientes de una multitienda en el centro de Santiago, tienen seis televisores de plasma que invitan hoy a pensar en qué comprar para Navidad. Mientras Sergio Lagos le habla al joven promedio sobre las bondades del avance en efectivo, en la fila un grupo de chicas góticas se retocan el rimel y un hip hopero saca número, antes de sentarse con la paciencia evangélica de MC Hammer: hay por lo menos 30 personas antes que él, casi todos sub 25.

Todos tienen en común la edad, una tarjeta de crédito en la mano y la cara de angustia. La cara de jóvenes que, en su mayoría, no reciben más ingresos que la mesada de papá pero que hoy tienen más deudas que Checho Hirane. Y también tienen en común que un buen día a la salida de la U, una chica les ofreció una tarjeta de crédito. Y ellos dijeron que sí.

¿Cuántos estudiantes tienen tarjetas de crédito actualmente?

Las casas comerciales no entregan cifras, es información estratégica dicen. Dicom tampoco lo sabe. Por eso nos delegan con la Superintendencia de Bancos que -a su vez- nos asegura que recién desde mayo se ocuparán de tener ese registro.

foto

En las primeras tres cuadras del barrio universitario de República hay seis promotoras de tiendas comerciales. Una de ellas cuenta que entrega doce tarjetas estudiantes por hora, que efectivamente nadie lee el contrato antes de firmarlo, y que el mayor interés de los muchachos últimamente son los viajes y los avances en efectivo. Aunque el cupo de 80 mil pesos no les dé mucha variedad.

Por su parte Pedro Fariña, abogado de la ODECU(Organización de de Consumidores y Usuarios de Chile), cuenta que la pregunta más típica que recibe de los papás de los chicos endeudados, es saber si los pueden embargar.

Claro, como ellos no tienen ingresos, son sus papás los que suelen terminar pagando las deudas de sus retoños, porque hacerlo es preferible a que caigan en Dicom y no se puedan titular, en el caso de seguir carreras como derecho o las ingenierías.

foto

¿Y cual es el problema? ¿Acaso no somos libres de endeudarnos como queramos?

Son tres las casas comerciales que entregan tarjetas a estudiantes sin la necesidad de que tengan ingresos o la autorización de sus padres: Falabella, Almacenes París y Ripley. Las otras casas comerciales exigen acreditar renta.

Tratamos de hablar con ellas sobre el tema. De las tres, sólo Ripley nos respondió: "Somos bastante cautos con este segmento, ya que debe estar como mínimo en tercer año de carrera y tener más de 21 años, y la línea de crédito que se otorga es de aproximadamente $70.000".

"La idea es proveerlos de un instrumento de pago y ser parte de su primera experiencia en el manejo de crédito y generar una relación de fidelidad en el tiempo con la marca", nos dijeron vía maill.

Luego de dos semanas de intentos, no recibimos respuesta de las otras dos casas comerciales.

Obtener esas tarjetas como estudiante es más fácil que sacarla siendo trabajador. Para esa categoría los requisitos son varios, como acreditar una renta mínima y una antiguedad laboral de 6 meses -o un año si se es independiente-. Luego de revisar los datos, el comité informa a los siete días hábiles si la persona es digna de crédito.

Para un estudiante en cambio, el trámite de sacar la tarjeta dura lo mismo que una canción de Los Beatles. Te preguntan dónde vives, en qué año de la carrera vas, le sacan una foto digital a tu cédula, al pase escolar y listo: Ya puedes ir a la tienda a buscar tu pedazo de plástico con ese fabuloso holograma corporativo.

foto

Ya tienes 80 mil pesos para gastar, monto de endeudamiento que puede aumentar a 240 si decides sacar las tarjetas de las otras tiendas. Pero la mesada sigue siendo la misma. No juntes miedo, junta plata.

José Roa, director de Sernac, asegura que la responsabilidad no es tanto de las tiendas, sino de quién no se informa antes de empezar a hacer pebre el dinero plástico. “Cuando usted pide un crédito, no necesita solo saber el cupo, sino los costos asociados a la generación de ese crédito como tasa de interés, gastos notariales, seguros, comisiones y mantención”.

María Lorena (24) antropóloga de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, opina algo similar. Ella aprendió a los 18 que siendo mayor de edad, ya estaba en condiciones de adoptar compromisos legales sin consultarle a su familia. Sacó una tarjeta y se endeudó.

foto

“Estas cosas le pasan a una de pastel, por no tener experiencia en esas cosas. Ahora ya una cacha de pagar cuentas, pero por entonces, un cabro que vive con los viejos y le dan comida y le pasan para la micro, no genera de inmediato la responsabilidad de pagar deudas”.

En EE.UU. y Canadá se hacen clases de economía doméstica desde la básica y algunas tiendas hacen cursillos a los clientes, antes de entregarles tarjetas de crédito. Así las empresas entregan toda la responsabilidad al cliente, y también la información respectiva.

¿Y en Chile? Bueno, siga leyendo.

  Comente no más / 14 comentarios

PAPITO PAGA DOBLE

Daniela Villagra (22) sacó una tarjeta para comprar novelas de Fuguet en La Feria del Libro. Aunque estudia Derecho en la Universidad Bolivariana, no se fijó en el reverso del contrato al firmar. Compró algo de ropa y finalmente terminó con una deuda de 52 mil pesos que la tiene inscrita en el boletín comercial.

De los estudiantes endeudados que entrevistamos, casi todos reconocen no haber leído el contrato que firmaron. Todos además, pensaron que comprar en cuotas era tan cómodo como comerse un Big Mac, y que al final la deuda era sólo de ellos, no de papá ni mamá.

Sin embargo, hay gente que la piensa antes de encalillarse o al menos piden permiso. Hernán Arenas (20), estudiante de licenciatura en Historia, recuerda que se informó de cada detalle, analizó su capacidad de deuda y después de mucho pensarlo sacó una tarjeta.

foto

Nunca leyó completamente el contrato. Hasta que un día se dio cuenta que le estaban cobrando por unas poleras, casi el doble de la cuota, asegura. “Cuando pregunté, me dijeron que era por los costos de facturación. Saqué las cuentas en la casa y la cuota subía $2.500 más por cada una”.

¿Por qué? Porque no todo son los intereses. A Hernán le estaban cobrando, entre otras cosas, un seguro de cesantía, cosa curiosa tratándose de un estudiante ya que este tipo de seguros operan en caso de perder la pega. O sea, un beneficio que difícilmente podrás cobrar como estudiante.

Pedro Fariña, abogado de la ODECU (en la foto): “A estos jóvenes les meten seguros de cesantía, también a las dueñas de casa. Lo que es absolutamente ilógico, y ese pago se incluye en la boleta de pago y muchos lo cancelan sin tener idea de que no tiene ninguna validez”, dice. Pero ojo, tienes la opción de exigir a la tienda que te elimine ese cobro que viene por defecto, y que sale mes a mes en tu cuenta.

Hay otros que funcionan igual. ¿Cuáles? lee nuestra guía más abajo.

Hernán: “Soy súper ordenado con mi plata, no saco cosas caras y organizo mi mesada. Ahora mi viejo me está pagando la deuda, no es un monto tan grande, pero hay cabros que se dan vuelta al mes con 10 lucas y se endeudan con 40. ¿Te das cuenta del cagazo que es? Hay cabros que quedan patos y terminan pidiéndole toda esa plata al papá. Como yo”.

Al final, papito paga doble.

  Comente no más / 11 comentarios

RE PACTO

Cuando Hernán reclamó para que eliminaran la tarjeta, se encontró con más trabas. “Te ofrecen pagar el monto mínimo de la deuda, pero es un truco que te alarga mucho más la deuda”.

Luis Gonzáles (24) es profesor de historia. A los 18, en el primer año de Universidad, hizo su primer avance en efectivo para comprar un regalo de cumpleaños. Así comenzó una relación financiera con una tienda que lo sigue hasta hoy, pese a que no ha vuelto a usar su tarjeta desde hace un par de años.

“Fui un consumidor inconsciente -reconoce- Me di cuenta que era re fácil gastar pagando una cuota mínima de dos lucas todos los meses, pero después te dai cuenta de que pasan a ser cinco lucas. Y si te cuesta pagar dos más te va a costar pagar cinco”. Y de ahí, a la repactación de la deuda, que aumenta aún más el monto.

El pago mínimo es como dejar para mañana lo que debes cancelar hoy. Depositar una pequeña cantidad del total, y dilatar el resto más sus nuevos intereses. Meterlo todo en un saquito mágico que apenas puedes levantar después.

foto

Luis: “Los cobradores me bombardeaban de llamados, en las mañanas muy temprano antes de irme a la U o en las tardes a la hora de once. Te la presentan como cobranza judicial y uno se urge. Hoy tengo una deuda de ochenta mil pesos y todo después de repactar”. Algo parecido le pasó a Daniela Villagra, estudiante de Derecho. “Toda mi deuda son casi puros intereses de lo que iba repactando”.

Pedro Fariña, abogado de la ODECU: “Les interesa ese renegocio de la deuda. La repactación que trae consigo muchos intereses. La persona no se da cuenta de que si no pudo pagar una cifra en un plazo, tampoco va a poder pagar una cifra mayor. Ese es el juego de las empresas”, asegura.

Los padres de Luis jamás tuvieron tarjetas de crédito ni deudas. “Cuando mis viejos se enteraron quedó la escoba en la casa. Pensaban que iban a embargar la casa en cualquier momento o iban a ir a buscarme los pacos. Ahí se generó un distanciamiento con mi papá”.

  Comente no más / 0 comentarios

A TRABAJAR, CABRITA

Hoy las tarjetas de grandes tiendas permiten comprar muchas cosas. Desde un Whopper hasta cargar el celular o pagar el gimnasio. Es tal la oferta, que gran parte de las deudas de estudiantes con tarjetas de crédito, según sus testimonios, tienen que ver con librerías, combustible, comida, entradas para conciertos, alcohol y arriendo de películas.

Eso le pasó a Pía María (23, en la foto), estudiante de Odontología de Viña del Mar, quien tuvo en su poder dos tarjetas, pero nunca la orientación de cómo funciona el dinero plástico.

Pese a no contar con más de 50 lucas al mes, que se le iban en fotocopias y locomoción, entre ambas tarjetas sumaba 150 mil plastipesos para gastar.

foto

“Cargaba el teléfono, les compraba bencina y ropa a las amigas. Compré unas lámparas para regalo de matrimonio, hice zumbar las tarjetas en Telepizza y en Blockbuster arrendando películas que nunca vi. Es que me gustaba el chico cajero del local y yo arrendaba películas todos los días para verlo.”

Supuestamente le alcanzaba con la mesada, pero cuando tuvo que ocupar plata de la mensualidad de la universidad para ponerse al día con las tiendas, su papá se dio cuenta de que su hija estaba naufragando en un mar de deudas.

“Cuando mis viejos me cacharon, me hicieron trabajar. Estuve de mesera en una schopería muy penca de la avenida Valparaíso. Ahí fue el caos porque por trabajar me eché tres ramos y perdí un semestre. Tuve que escribir una carta a la U para pedir clemencia porque estaba en Dicom. Pero aprendí la lección”.

foto

Después de vivir la vida like a rolling stone, Pía María compra al contado o simplemente no lo hace.

Como vimos, entregarle una tarjeta a un estudiante sin trabajo es simplemente una oferta del mercado. Una que te permite sacar plata como conejos de un sombrero o viajar ahora y pagar después. Un abogado corporativo lo llamaría legal, mientras sonríe como Mr. Burns y tus papás te dirían que es “una tremenda irresponsabilidad”. Ahora ya tienes la info para actuar de manera responsable. Tú decides.

A continuación, una guía informativa sobre lo que tienes que saber si decides sacar una tarjeta, para evitar posibles abusos y actuar de manera responsable.

  Comente no más / 4 comentarios

LA GUIA DEL CONSUMIDOR

1.- ¿Qué me pueden cobrar en la facturación de la tarjeta?

Hay dos cobros que son establecidos por ley: un cobro único por apertura (gastos notariales, verificación de domicilio) y otro por administración de la línea de crédito.

Solo se puede cobrar por administración o mantención, pero no por ambos. Esta es una de las consultas más recurrentes, ya que ha habido casos en que las casas comerciales los han cobrados como ítemes separados, cuando en realidad son sinónimos.

2.- ¿Y los intereses?

“Se supone que a la hora de cobrar intereses, las casas comerciales no pueden fijar montos que excedan más del 50% de ese interés corriente publicado por la Superintendencia”, explica Mayra Federsen de la Clínica Legal de la Universidad Diego Portales.

“Se supone”, dice, porque no siempre es así. El año pasado siete casas comerciales (incluidas dos de las que dan tarjetas a estudiantes) fueron denunciadas por haber excedido el máximo legal de interés comercial, establecido mes a mes por la Superintendencia de Bancos.

La noticia en este link.


3.- ¿Y los cobros adicionales?

Los cobros adicionales pueden ser diversos tipos de seguros (cesantía, de vida, contra robos) además de cobros por evaluación de riesgo-cliente o verificación de domicilio.

Actualmente debieran venir claramente detallados en tu boleta bajo el ítem “otros”. El único seguro obligatorio es el de degravamen (que cancela parte de la deuda en caso de fallecimiento del titular), pero el de cesantía por ejemplo viene incluido en el servicio, pero NO viene estipulado en el contrato.

Carolina Ibáñez, abogada del Conadecus (Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios) explica: “la persona puede objetar ese estado de cuenta. El seguro de desgravamen es obligatorio, uno de vida, cesantía o contra robo, no. Si no lo has contratado, se puede rechazar”.


4.- Y si no pagas, ¿te puedes ir a la cárcel?

Según nos explica el abogado Pedro Fariña, “No hay prisión por deudas en Chile, cualquier acreedor que no paga se enfrenta a un juicio ejecutivo”. O sea, no penal. No, no te vas en cana.


5.- ¿Pueden embargar la casa de tus viejos por una deuda tuya?

Sí. Luego de cumplidos los trámites judiciales, pueden embargar la casa de tus padres para saldar la deuda del regalón. Puedes reclamar, pero recuerda que la dirección que diste al momento de firmar el contrato era la de tus viejos.

Y, sí, según consta en el Código de Procedimiento Civil, el receptor judicial puede llevarse todo lo que necesite para cancelar la deuda y costear los gatos de cobranza: el colchón, el home theater, el playstation y la enciclopedia británica del abuelo, pero no tus sábanas. Nunca tan despiadados.

  Comente no más / 51 comentarios

 
 

Último comentario:
Asi es...  escribió...

YO SAQUE LA TARJETA RIPLEY EL AÑO PASADO, TENGO SOLO 19 AÑOS; ES MENTIRA QUE SE PREOCUPAN DE LA EDAD QUE TENGAS, A ELLOS SOLO LES INTERESA QUE LE LLEGUE PLATA... YO AL CONTRATARLO CREI QUE ESTABA HACIENDO ALGO BUENO POR ...

10:29AM 17/05/2007

Ver todos los
comentarios (80)

 

 

El MercurioLa SegundaLas Últimas NoticiasDiarios Regionales
EmolEconomía y NegociosMapas DigitalesEconómicos
Términos y Condiciones de los servicios
© 2002 El Mercurio Online