Go! Team combina una extraña mezcla de bases de series televisivas, cine B y discos antiguos con guitarras noise y dos baterías hiperquinéticas. Un gran disco debut y otro pronto a salir. Con ustedes, una entrevista al multipropósito-man Ian Parton y su personalísimo estilo de mezclas esquizo.
Por Matías Infante
Hey, Go!
Esta es la historia de un inglesito, músico amateur, que trabajaba haciendo documentales arqueológicos. Lo suyo era, como en el 99% de los casos, tocar la guitarra en su pieza.
Un día, y por esas cosas del ProTools, se le ocurre mezclar esas guitarras con samples televisivos de, por ejemplo, los openings de Los Magníficos y Jackie Brown
Con los años, este sistema comenzó a resultar. Cuando tuvo un disco listo en sus manos, sacó número y esperó a que lo llamaran de las disqueras. Al poco tiempo le ofrecieron una tocata en Suecia, Estado del Bienestar para la música independiente.
El drama es que Ian Parton, el señor en cuestión, no tenía cómo reproducir sus temas en vivo. Entonces decidió elegir gente para que lo acompañara “live” ¿El resultado? Algo así como el elenco de un spot de Benneton: una rapera bajo el alias de Ninja, dos japonesitas y otro par de británicos-tipo.
“Thunder, Lightning, Strike” se publica al poco tiempo. Suena a la volada personal de Parton: musica de porristas, hip-hop cavernícola, funk, folk y guitarras ruidosas a lo Sonic Youth. Todo esto mezclado en un mismo elemento, The Go! Team.
Eso fue en 2004. Desde esa época que no tenemos nada nuevo de Parton & Co., salvo algunos remixes y covers en su MySpace.
—¿En que andas, Ian? ¿Te quedaste pegado viendo Boomerang?
Desde Brighton, en la cálida-costa-tropical de Inglaterra, Parton se justifica: “El nuevo material ya está en las últimas etapas de elaboración. Hasta ahora, yo he escrito todas los temas, he buscado todos los samples por mi cuenta y las cosas por el estilo. Tenemos listas como 11 o 12 canciones. Creo que va a estar para agosto. Quizás septiembre”.
— Thunder, Lightning, Strike sonaba único. Se asoman el funk de Míster T y mucha nostalgia. ¿Con qué películas o series de TV creciste y te influenciaron?
Cuando escuchas algo country en las canciones suena a la película ‘Midnight Cowboy’. Pero estoy mucho más sugestionado por la música de persecuciones automovilísticas, los filmes Blaxploitation de los 70, y todo lo que huela a cine B. No fue un copiar-pegar textual, sino que una mezcla con otras cosas, de una manera que a mí me resultó interesante.
En el nuevo disco están impregnadas las mismas influencias. Si entras a nuestro MySpacey escuchas Bull in the Heather (N. de la R: cover de Sonic Youth), oirás un buen ejemplo de cómo sonará. Un poco más rápido –espero– pero con las mismas guitarras ruidosas.
En el tema de nuestro nuevo disco, Grip like a vice, pasa que en un minuto es puro hip hop de la vieja escuela, luego hay un alto electrónico taquillero, y de repente se convierte en un guitarreo ruidoso.
—¿Cómo te desmarcas de todos esos híbridos post-neo-disco-party-punk-dancebailables que ahora están por todos lados, desde LCD Soundsystem, !!!, Clap Your Hands Say Yeah, Bloc Party, hasta… Good Charlotte?
Me gusta mucho lo que saca el sello DFA, porque lo que hace es muy… taquillero. Quizás es la taquilla lo que nos une (risas).
Yo me diferencio de ellos en que, para mí, todo está en el detalle, en querer hacer un sonido muy particular. Pero a la vez, me agrada mucho que haya un gusto generalizado por mezclar un poco las cosas. Me gusta la sensación de ser medio esquizofrénico, porque suena a algo que nunca he escuchado antes.
Lamentablemente, hay escenas musicales que no chocan nunca. La gente tras el indie se mantiene dentro de su mundillo indie, mientras que los hiphoperos se sienten cómodos en su volada urbana. Y las veces que han intentado fundirlos en una misma cosa, por lo general el resultado es una mierda. Como Linkin Park o alguna otra basura por el estilo. Mi desafío es hacer sonar bien la mezcla de estos dos mundos.
Y es que estoy cansado de lo que está pasando hoy en Inglaterra. Cada semana aparece otro maldito niño lindo, lloriqueando con su guitarra (risas). Todas las bandas son cuatro pelmazos con guitarras…siempre quise alejarme de todo eso.
—¿Y donde están las nuevas ideas entonces? ¿O el futuro de la música son solo híbridos? ¿Es el fin del mundo?
Yo creo que siempre quedan cosas nuevas por hacer. Es cuestión de tener imaginación (risas)…deben haber “hectáreas” de cosas que no han sido probadas aún.
Parton tiene espíritu indie. Obvio, si partió trabajando su música en la más artesa. Para la primerísima versión de Thunder Lightning Strike trabajó con el pequeño sello inglés Memphis Industries, que le lleva también bandas como Tokyo Police Cluby The Pipettes , con el cual se hizo famoso dentro de la isla.
Los yankees supieron de esta joyita british y exigieron un lanzamiento con ketchup. En tanto, los malos de Columbia Records respondieron, pero con una condición: “limpiar” (a ellos les gusta ocupar el término “legalizar”) los sampleos que habían sido tomados prestados por Parton en su pieza, back in Brighton. Resultado: sacaron una versión gringa del mismo disco, con menos samples, pero que suena casi idéntico.
—¿Qué se gana estando en un sello grande?
Dinero (risas). Nosotros tenemos seis personas en la banda, un montón de equipos, dos baterías y otras cosas que hacen todo muy complicado. Más aún cuando estás de gira. En una multinacional, ellos pueden pagar todo esto; si estas en una “indie”, no. Si te mantienes independiente, es posible que no puedas tocar nunca en EE.UU. Es rudo.
Cuando estás en un sello “indie”, tu sabes que a esa gente le apasiona lo que tu haces, te cuida y todo eso. En las multinacionales estás solo, mientras los ejecutivos están más preocupados de la última banda nu-metal, o algo por el estilo (risas)
— Si partiste en tu pieza ¿nunca se te pasaron por la cabeza otras alternativas para lanzar un disco, como Creative Commons?
Internet es demasiado grande, you know, y ahí dentro hay muchas cosas. Nos estamos ahogando en contenido, hay demasiada música dando vueltas.
Definitivamente, no nos hubieran conocido en EE.UU o en el resto del mundo si no fuera por ella, pero yo sigo creyendo y viviendo del concepto clásico del sello disquero.
—Para un comercial de Honda Civic, cambiaste “Huddle Formation” por plata. Antes habían rechazado muchos “pitutos” para distintas empresas, incluyendo McDonald’s y Nike. Entonces, entre todas estas marcas… ¿Por qué Civic?
En las últimas dos semanas me he negado a prestar nuestra música para un refresco en Irlanda, algo en Noruega, televisión en Canadá… todas las semanas estoy rechazando cosas. Pero la verdad es que cuando estás en una compañía publicitaria (N. de la R: el sello Columbia-BMG-Sony) y has rechazado tantas ofertas que la gente de la disquera te tiene amenazado –“vamos a tener que echarte, porque no estás haciendo nada de plata”, me han dicho–, las cosas se ponen difíciles.
Si no tuviera una compañía publicitaria de mi lado, no tendría nadie que pudiera pagar y legalizar los samples del disco. Así no habría disco alguno. Y si verdaderamente quisiera hacer un nuevo disco, no podría hacerlo hasta encontrar… una nueva compañía publicitaria. Es un “pain in the ass”, pero así son las cosas.
—¿Pero se reúnen a discutirlo en la banda? ¿Qué opinan Ninja y los demás?
Bueno, la verdad es que soy yo el que está siempre rechazando estas cosas…
—En una entrevista anterior declaraste que sólo querías voces femeninas para The Go! Team ¿Por qué?
Es cierto… No tengo realmente claro el por qué, pero así me gusta nomás.
Mis voces favoritas siempre son de mujeres. Desde el pop cantado por chicas de los 60’s; hasta el punk feminista de los 90’s (Riot Grrrl), y cosas por el estilo. El hip hop old school vendría siendo la parte más masculina de mis discos…
—¿No escucharemos tu voz en el nuevo álbum?
No, la mía no.
Puede que Parton no cante bonito, pero no hay duda que él es el jefe. Lo nuevo sonará a Parton. Total, es su banda.