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¿Es usted un snob? |
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El sushi ya no cuenta, el iMac tampoco. Como siempre, lo que se lleva es lo que no se lleva. Averíguelo acá, en el riguroso snob hunting de la Zona. Y después comente lo snob de esta nota.
Por Guillermo Scott y Vadim Vidal
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| Un Must |
Agregue sus snobismos favoritos.
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Que se te caiga el casete:
Adiós iPod. Alguien que esté realmente en onda no compra las cosas con onda. El nuevo objeto del deseo son los viejos y queridos casetes. Basta ya de diminutos y vulgares pendrives, deja de desconfiar en la micro, del tipo que mira tus muy refinados audífonos blancos. Chao con el nano, el video y el photo, dile bienvenido a las viejas categorías: normal, metal y cromo.
Desempolva tus viejas cintas, busca los casetes grabados de tu hermano, y prepara tu lápiz Bic para rebobinar con él, aquellos éxitos neoclásicos. Corre a comprar tu scotch para regrabar una y otra vez esos hits que marcan en las radios.
¿Que se enrollan? Sí, y qué. ¿Que sisea la cinta? Sí, y qué. Escuchar casetes es una experiencia límite, donde siempre estás a punto de perderlo todo. Además la calidad de sonido es vintage y low fi. Y recuerda: los casetes son como los dientes, mientras más blancos, mejor.
Si ya hay grupos onderillos que lanzan ediciones limitadas de casetes, que no te extrañe que empieces a ir a fiestas donde mezclen con minicomponentes doble casetera. Recuerde, si ud se topa con un snob, es porque otro ya lo era antes.
Plus: La rebobinada con el lápiz tiene que ser en público si no, no vale, porque en solitario pierde toda su retro elegancia.
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Born to be nice:
Santiago es una de las capitales más contaminadas del mundo. Es un hecho. Por eso desear un Audi A3 es para futbolistas o MBAs. Ahora la bici es lo que se lleva. Nada es tan agradable como sentir el viento en la cara o escuchar los insultos de los groseros automovilistas. La vida se ve bajo otro prisma: te pones tus audífonos, les das play a tu “personal” y sientes la libertad de pedalear por la ciudad.
Pero no cualquier bici cuenta. Claro, las mountain son aperradas, las pisteras son rápidas y las clásicas son re lindas. Pero si quieres lucirte tienes que estar incómodo y llegar con lumbago a la casa.
Como vimos en el caso del caset, acá lo importante no es la comodidad, sino el estilo. Un manubrio amplio y ruedas grandes es lo ideal. Debes estar bien cerca del suelo y con tus brazos lo más extendidos que puedas, como si anduvieras en una moto a lo “Born to be wild” pero sin esa estética de guatón cuarentón cervecero con pésimo sexo y olor a catalítico debido a su ropa de cuero. Juanito Mena style o enchuladas. Acá la palabra es “neo urbano”.
Plus: Si te la roban la puedes reconocer fácil.
La Bicicleta es de Esteban Venegas y las fotos de Carlos Arias
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Snob on ice
Adiós cine arte, eso es para universitarios que leen Le Monde Diplomatique. Ahora ser sincero es lo must. No hay nada más snob que aceptar que puedes ser sweet (y decirlo en inglés, claro). Entonces la comedia romántica es lo tuyo y John Cusack tu gurú. Cintas con un aire romántico, sin vergüenza. Gonzalo Frías, estás perdido.
Demuestra que tus sentimientos fueron alimentados a punta de Hallmark y lleva a tu chica a patinar sobre hielo. ¿Muy gringo? Heeey, hello, Lagos Weber firmó el tratado de libre comercio con EE.UU y hasta los globalifóbicos venden merchandising. Así que aplícate con los patines con cuchillo. Te debes dar mínimo dos caídas con risas y chacoteo con la “neo nieve santiaguina”.
Después se darán cuenta que se puede ser romántico sin pretender ser inteligente todo el tiempo. Recuerda: la inteligencia todo el rato demasiado está a la baja. Y como dice Jorge González en mi caset de cromo, “siendo estúpido serás feliz”. Un ratito no más: un snob es tontito en cuotas.
Plus: cuando vaya a patinar en hielo lleve su personal, con un casete de Sant Elmo’s Fire. Una experiencia muy neoyorkina.
Foto de Homero Monsalves, montaje digital de Juan Pablo Correa
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Hojas de té.
Hace unos años en Chile tomar vino era cosa de rotos y curados. Hasta que comenzaron a nacer las viñas emergentes, sommeliers y mucho viejo finoli que disfruta con el cuerpo y aroma de un buen syrah del valle de Colchagua. En menos de lo que dura un cabernet en inauguración de expo universitaria, el vino se convirtió en un estilo de vida, nuestros mostos alcanzaron nivel mundial y todo tipejo con apellido con dos erres abrió una viña.
Ahora el mundo del vino se puso populacho y cualquiera compra un Misiones de Rengo en el supermercado y se las da de enólogo
Por eso el nuevo must de la gente como ellos, es conocer, reconocer y captar las sutilezas y aromas de un buen y noble té de las colinas de Ceylán. Nada se compara con el exquisito sabor del Twinings de rosa mosqueta con azúcar morena o miel de ulmo de cultivo hidropónico en un café chiquitito de un barrio “neo pluralista”.
Nada mejor para la primera cita que darle rienda suelta a los sentidos con un exquisito y sutil Fresh vanilla tea. Ya no te lo fumes, bébelo y si no tienes para las “infusiones” cualquier ramita te sirve para salvar, además no da sueño.
Plus: si los invitados llegaron tarde y te cortaron el gas, puedes servirlo frío con hielo y decir que es un “Long island ice tea”.
Agradecimientos: Café Mosqueto. Mosqueto 440, Santiago Centro
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Hecho bolsa
El calentamiento global está cambiando el clima, calentando los polos y creando tifones. Aparte está la polución y la contaminación de las aguas. Por eso es un deber decirle BASTA a la dictadura de las bolsas plásticas. Aparte de que es una rotería que dejen ver lo que compraste, dejando en evidencia que llevas UNA marraqueta, dos mortadelas y un confort de colores. Y no una baguette, queso de cabra, tomates hidropónicos y merquén.
Esas espantosas bolsas no se pueden reciclar y son antiestéticas. Por eso hay que exigir que te den bolsas de papel craft para resguardar tus alimentos macrobióticos.
Plus: Al reciclarlo no sólo salvas el bosque nativo, también te liberas de los molestos papeles de regalo. Que más “neo zen” que un regalo envuelto en una bolsa café y amarrada con una pitilla “neo rústica”.
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Al cubo
Adiós Playstation, eso es para gordos espinilludos adictos a los whoppers. Como lo que suena snob tiene que tener un nombre snob, lo que se lleva ahora en diversión es el “neo ludismo vintage”. O sea, juguetes viejos que se usan para decorar. Lo que te demuestra que hay en ti un verdadero amor por la neo nostalgia.
Los legos, el view master, la Gran Capital, el Risk (alias Ataque) o los monos japoneses. Pero no esos nuevos con miles de mechas puntudas y accesorios para destruir el mundo, sino los viejos como Astro Boy (no diga Jet Marte por ningún motivo). Si no los viste en su tiempo, mejor aún, porque deja en claro que has investigado y no hay nada más snob que investigar cultura pop.
Pero sin duda que el juguete vintage más preciado es el cubo Rubik. Por varios motivos. Porque es bonito, con aire design y tiene un status seudo intelectual. Porque para armarlo hay que tener neuronas. Claro que un verdadero snob le saca las laminitas y se las pega de nuevo. Todo lo que es la “neo flojera”
Plus: Los stickers te sirven para marcar tus casetes.
Foto: Homero Monsalve
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Estoy saliendo con un hurón
Ya tienes tu departamento de escalera de mármol con vista al Forestal, tu bici enchulada y tu buena colección de casetes, lo que te falta para ser un snob integral es la “neo mascota”.
Nada de vulgares bulldog ingleses o gatos persas. Lo que debes buscar es un hurón. Sí, aunque no lo creas, un hurón, un animal sofisticado para gente como tú. Pequeño, modular, de heces inodoras y discretas.
Además tiene múltiples ventajas: no lo persiguen los gatos, aparte de mascota sirve de estola, peluche de la “Era del Hielo” y espanta a las visitas indeseables.
Indispensable tenerle collar y correa, porque para un buen snob, la gracia de los animales no es tenerlos, sino pasearlos y que en la calle te digan “que bello tu ejemplar, crucémoslo”.
Plus: Le puedes poner nombre exóticos. O el de la persona que odies.
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Are you talking to me?
¿Sabe usted lo que es un commodity? Entonces no tiene el know how para ser un buen snob. Quédese con sus molestas guías para la pruebas: un verdadero snob no entrega “trabajos” para los recuperativos, entrega “papers” con todo el background que recopiló durante los brain stormings con sus partners en el food court del campus.
Aprenda, no estamos en el 2000, estamos en "the oo’s". No vaya a las ofertas, vaya a los sales. Y si su hermano menor lo jode, no es porque sea un péndex hincha pelotas, sino porque es un teen con opinión. Mientras los del centro de alumnos hacen “colectivos”, un snob hace su propio think tank con briefs en vez de “tareas”.
Plus: Pero el inglés no se lleva en los nombres. Si tiene un hijo debes ponerle un nombre “neo clásico” como Bruno o Rosa. Si no, puedes ponerle así a tu hurón.
¿Y usted, conoce alguna nueva práctica snob? Comente abajo, pues. Es un must.
Agradecimientos: Café Mosqueto, Mosqueto 440
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