|
|
|
|
|
La isla de la fantasía |
| |
“Lost” la lleva. “Lost” la rompe. Todos andan locos por las desventuras de un puñado de sobrevivientes atrapados en una isla. La gente habla de la serie, los canales suben sus ratings y sus dvds se agotan. Acá, fanáticos de series como “Lost”, “Alias” y “Prison Break”. Gente que se viste como los protagonistas y buscan una playa chilena para recrear la “experiencia Lost”.
Por Arturo Galarce
|
|
 |
|
|
|
|
La pieza de Douglas Briones (31, en la foto) parece estar atrapada en una dimensión paralela: un oscuro búnker de cortinas cerradas que no dejan ver el sol. Si no fuera por el reloj del devedé titilando en la oscuridad, Douglas estaría perdido en su propia cámara del tiempo.
La pantalla del notebook es la única luz que ilumina la habitación donde Douglas duerme. Todo está en silencio, hasta que una estridente alarma le avisa que sólo quedan cuatro minutos antes que el mundo se acabe. Son las tres de la mañana y a Douglas le quedan 240 segundos para despertar, teclear medio dormido el código 48-15-16-23-42 en su computador, y evitar así el fin de los tiempos.
Como cada noche, cada día, a cada hora, Douglas se despierta y teclea el bendito código en su notebook. Aunque nadie lo sepa, él es un héroe encerrado en su habitación oscura. Uno que podrá dormir tranquilo durante los próximos 104 minutos, hasta que el notebook le avise que es hora de teclear nuevamente el código. Douglas es un héroe desconocido, perdido en su propia isla desierta en una casa de Valparaíso.
Si usted no ha visto la segunda temporada de “Lost” (que están pasando en el cable y que se puede arrendar en casi todos los videoclubs), esto de seguro será un spoiler: en la segunda temporada, Locke, el viejo aperrado de “Lost”, logra abrir la misteriosa escotilla enterrada en medio de la jungla. Ahí descubre a Desmond, un tipo que cada 108 minutos debe ingresar un código numérico en su computador (sí, adivinó, el mismo código de Briones: 4815162342). No sabe por qué ni cómo funciona, lo único claro es que de no ingresarlo, el mundo llegará a su fin. Chá chán.
|
|
|
 |
|
|
Generación perdida
Douglas Briones tiene 31, vive con sus padres en Valparaíso, es analista programador, tiene poco amigos y una pasión: “Lost”, la serie del momento que rompe los ratings los domingos en Canal 13. La misma que aumentó en un 39,2% su arriendo en Blockbuster y que ha agotado dos veces la venta de sus temporadas completas en devedé. Una historia compleja, repleta de símbolos que producen adicción entre los más fanáticos. Una fiebre.
Al igual que Desmond, el tipo confinado al subsuelo de “Lost”, Douglas pasa la mayor parte de su vida conectado a la pantalla de un PC. “Para mi gusto es el mejor personaje, con el que más me identifico”, dice Briones. Por eso el asunto del código en su notebook, lo del programita que lo despertaba cada noche (ahora lo usa sólo de día) a intervalos de 104 minutos. La diferencia es que si Douglas falla, lo que se acaba es su mundo privado y no la tierra en que vivimos: Briones alteró un inofensivo programaque ya existía en la red para que, de no ingresar el código, le borre automáticamente su carpeta “Mis documentos” en la que archiva todo su trabajo profesional. “¡A la hora de no ingresar el código (en el programa original), el mundo seguía ahí!”, se queja Briones. Por eso alteró el programa, para darle a su vida frente a la pantalla, la misma emoción que le provoca la serie. Pura adrenalina.
Douglas es además el creador de la primera web chilena de “Lost”,que incluye una isla en 3D para jugar, y próximamente tendrá una radio virtual que contará con lostie reporteros, lostie animadores, y la música del lostie compositor Michael Giacchino. Ahí conoció a Rodolfo Duarte (24), uno de los moderadores del foro. Otro “lostie” de tomo y lomo.

Rodolfo (de pelo largo, en primer plano de la foto) es un estudiante de psicología con pinta de hippie que vive en Santiago, y tiene la particular misión de encontrar la playa que más se asemeje a la isla en nuestro país. Ya tiene visto El Canelo, Cau-Cau, y Ritoque. “Tenemos que elegir. La idea es que vayamos todos los fanáticos vestidos como los personajes y vivir la experiencia “Lost” por un fin de semana completo”.
Junto a sus dos hermanos, Duarte se hizo poleras, compró las dos temporadas en devedé, y mientras la serie era pasada por ABC en EE.UU, se turnaban en una especie de vigilia frente al PC esperando la aparición del torrent en Internet. Es decir: hacían tiempo, hasta que algún “lostie” gringo (probablemente obeso) subiera el capítulo inmediatamente después de emitido. “Daba lo mismo si teníamos clases al otro día. Teníamos que ver Lost”.
Ya se han visto la primera temporada siete veces, y la segunda cuatro. Y la siguen además por Canal 13. Su próximo proyecto es comprarse un puzzle de mil piezas. “La gracia es que viene desarmado, y dicen que al armarlo te encuentras con una gran pista para seguir develando los misterios de la serie”. ¿Estaremos perdidos?
|
|
|
 |
|
|
Huérfanos de Mulder
Cuando los ”Archivos secretos X” terminaron, dejaron un legado de viudos haciendo zapping en busca de la nueva serie favorita. Smallville, Alias, 24 y Prison Break fueron algunas de las escogidas.
“X Files” fue un cisma televisivo que definió todo lo que vendría después. Atrás quedarían las series ñoñas que repetían la misma fórmula en cada capítulo: el futuro sería de las series con tramas cada vez más complejas, que en cada emisión van sumando detalles para que los fans arman el rompecabezas final. Adicción garantizada.
Por eso hay fanáticos de “24” que pasan un día entero viendo la serie en tiempo real o fans de “Smallville” que juegan bachillerato con datos freaks de la serie y repiten en mímica alguna de sus escenas, o los que se visten como sus protagonistas, como Josefa.

Cuando Josefa (22), estudiante de diseño, se enteró que en Estados Unidos había una serie que le quitaba rating a X-Files (a quien le era fiel desde los 10 años) no lo pudo creer. La serie se llamaba “Alias”. Después de conseguirla, Josefa se peinó como la protagonista, se cortó la chasquilla, y tomó clases de kick boxing pero no aguantó más de una clase. No todo es tan fácil como en la tele, así que buscó más fanáticos, y de vez en cuando los invita a su casa en Viña para hacer maratones o pasear por la playa hablando de la serie.
“Es un estilo de vida, de vida sana. No sé si seremos más inteligentes que el resto de las personas, pero series como ésta te hacen pensar más que el común. Te cuestionas las cosas, andas más atenta”, dice Josefa.
“Alias” es una serie de acción basada en la lucha de la C.I.A contra el crimen organizado internacional. Su protagonista, Sydney Bristow (Jennifer Garner), es reclutada por el SD-6, una rama de una gran organización criminal, que a ojos de sus empleados es una división secreta de la CIA financiada con dinero sucio. Al darse cuenta del engaño, Sydney acude a la auténtica CIA donde la reclutan para que trabaje como agente doble, y así ayude a desmontar la estructura del SD-6. Ahí descubre que su padre, Jack Bristow (Victor Garber), también es agente doble, como ella. Su creador es J.J. Abrams, el mismo de “Lost”.

Es que si tu vida no tiene demasiada adrenalina, pues dásela con una serie. Así lo entendió Lorena (23, la de la foto), estudiante de kinesiología, y así lo entienden, en su mayoría, todos los fanáticos. “Hay veces en que me gustaría que mi vida fuese así. Con más acción. Como la vida de Sydney”. Josefa agrega: “Imagina, sería genial saber kick boxing y manejar como lo hace Sydney o poder disfrazarme y cambiarme el look en dos segundos. O imaginarte que puedes correr en tacones de 15 cms, patearle el trasero a un terrorista y que no se te mueva un pelo, en vez de correr chascona de la U. al taller y de ahí a tu casa.”
Lorena y Josefa son amigas. Ambas se peinan igual que la protagonista. Lorena calza tacos y ropa como la de Sydney, no los trajes de látex y esas cosas, pero sí los pantalones con bolsillos a los costados y según el ánimo, un pasamontañas. Y siempre con tacos. Para Lorena además, es inevitable buscar a Michael (el personaje en la serie que mantiene una relación con la protagonista) en todas partes: “Una igual lo anda buscando en la calle, o cuando conoces a alguien tratas de encontrarle algo parecido a él. Pero no. Finalmente terminas por adaptarte a la realidad nacional y asumir que Vaughn no está entre los nuestros”. Sniff.
|
|
|
 |
|
|
Salir de la cana
Dharma (24), comunicadora audiovisual, se sienta y se para una y otra vez. Después grita. No puede estar tranquila. Está en el departamento de un amigo un sábado por la noche, repasando los capítulos de “Prison Break”,una serie con un guión de pelos, que aunque no ha llegado a Chile, ya tiene un montón de fanáticos como Dharma.
En Prison Break, Michael Scofield es el protagonista, un hombre desesperado porque su hermano, Lincoln Burrows, está en prisión condenado a pena de muerte. A pesar de todas las evidencias, Michael cree en la inocencia de Lincoln, por lo que decide robar un banco para dejarse atrapar, y ser encarcelado en la misma prisión que su hermano. Su objetivo: escapar juntos
“Yo también soy hija de X-Files, y desde que desapareció que no sentía lo mismo al ver otra serie. Con Prison Break, me pasó”, resume Dharma en medio de la reunión. En la mesa hay frugelés, Coca-Cola, galletas y papas fritas.

A Dharma ya no le importa ser tachada como la freak del colegio, de la U, o de la pega: “por lo mismo nos juntamos sólo las fanáticos, el resto de la gente no nos importa. A los trece años mis compañeras de colegio hablaban del copete y los minos, y yo sólo quería llegar a la casa a leer a Shakespeare. Ahora en la pega mis compañeros hablan de las cuentas, de los hijos, y yo sólo quiero hablar de la serie. ¿Qué importa si ellos se gastan la plata en el colegio del niño y yo prefiero gastármela en devedés?”, dice con la pasión de una líder sindical.
De vez en cuando agarra una papa y la hace crujir como si fuese un comercial. “Somos el mejor publico objetivo de la publicidad”, dice. “Los choripanes y la cerveza quedan para la gente normal. Nosotros somos sanos, y como Stephen Hawking, tenemos que tener nuestras neuronas intactas para ver cada capítulo tres veces cada uno. Somos más evolucionados”. Y lo dice seria.
Dharma, se compara con Hawking porque según ella, quienes ven este tipo de series con fanatismo, “tenemos un poder de autocrítica mayor. Somos nerds, y me siento orgullosa, pues sabemos que somos superiores al resto. No estamos en el típico nivel usuario, nosotros pensamos más”, resume. ¿Mucha tele?
|
|
|
 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|