Big Rock
El mundo del rock and roll está poblado no sólo de estrellas que quieren salvar al mundo o que ponen cara de pena en las fotos. También hay roadies, grupies, managers, tour managers y artist relations. Cada uno cumple una función y cada uno guarda algo del rockero. Recuerdos, dolores de cabeza y souvenires. Como Jorge Rojas, o “Big George” para el mundillo de los megaeventos rockeros en Chile
El es el artist relations de DG Medios, la productora que ha traído a Michael Jackson, Rolling Stones y U2 por estos lados. “Yo me encargo de que la estadía de ellos sea lo más agradable posible, desde los transportes de la banda, hasta que si un técnico se enferma de la guata por comer mariscos”, explica fumando un puro. Sí, se engrupe, pero con razón. No en vano le ha parado los carros a Lou Reed por tratarlo despectivamente y le ha prestado el baño de su casa a Roger Waters. Y claro, se lo han agradecido con todo tipo de regalos.
En su casa en pleno centro de Santiago tiene una pieza que bautizó como su “museo del Rock and Roll” donde los atesora. Ahí almacena desde las cuerdas de la guitarra de James Hetfield de Metallica hasta unos lentes de Gene Simmons de Kiss. Pasando por las cuerdas de un bajo de Lemmy de Motorhead, 176 uñetas de diferentes artistas, incluidas las de Eric Clapton y John Fruciante. Literalmente, cientos de credenciales autografiadas, el parche de la batería de Toto. O el mono mascota de Korn que recibió de las manos del mismo Jonathan Davis. Y las tarjetas de navidad que le manda el vocalista de Misfits. Pura ternura.

Big George es de esos tipos que tienen una historia para todo. Cuenta que su apodo se lo puso el mago David Copperfied para diferenciarlo de otro Jorge que trabajaba con él “Como yo era más grande que mi amigo él nos diferenció diciéndonos: ‘él es Little George, tú eres ‘Big George’”. Todas sus historias son así. Repite una y otra vez que las estrellas “son gente igual que uno, que hace su trabajo”.
“En este mundillo la cosa funciona así: no es que tu andes pidiendo los recuerdos, si no que salen solos, ellos te lo dan en agradecimiento a tu trabajo”, dice mientras luce orgulloso una chapita de BB King en la solapa. “Yo soy caricaturista, hice monos para Rockaxis en sus primeros números y esa vez le hice una a él. Y el maestro me dijo: ‘Tú haces arte con la mano derecha, yo lo hago con la izquierda’, ante esas cosas hay que mantener la cordura”
Porque cuando a Big George le preguntan de su trabajo, habla con la compostura de un profesional del espectáculo, pero cuando habla de su “pequeño museo” se le escapa el frikeo coleccionista. De hecho uno de sus tesoros más preciados es la polera que le regaló Deborah Harry, de Blondie, a su hija de cinco años. Por supuesto que todavía no se la pasa a la chica. “Lo haré cuando tenga conciencia del valor musical de esta polera y no se la ponga”.
Para ver la coleción manda un mail a: biggeorge@rockaxis.net
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Nerudaland
Si uno habla de coleccionista, hay que hacer un alto en Neruda. El cachurero por excelencia. El tipo que logró juntar más caracolas por metro cuadrado en su época. El que vacunaba a sus amigos que viajaban con mascarones de proa de encargo. El peor amigo secreto que le podía tocar a alguien.
Desde que el poeta con sonsonete ya no está con nosotros, el abogado Nurieldin Hermosilla — uno de los más respetados del país, padre de Luis Hermosilla, abogado de Spiniak, y de Juan Pablo Hermosilla, abogado de Chilevisión en el caso Calvo— tomó el relevo y se dedicó a coleccionar cosas del coleccionista en su casa en El Arrayán.
Y tiene tesoros inverosímiles, como la cuenta de ahorros con sólo 32 pesos de cuando el poeta tenía 5 años. O su primer poema, escrito a los 11 años que rima perfecto si se lee con el nombre incluido (Neftalí Reyes). Y uno de los últimos, dedicado a la lista comunista para el Centro de Alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile. Además de la única obra escultórica de Neruda, que es un pescado de madera con una concha pegada a la altura del ojo que sale en la foto. Como escultor, sin duda un gran poeta.

Pero ¿cómo nació la afición de Hermosilla por juntar hasta el trozo más insignificante de la vida de Neruda? Bueno, cuando joven, Nurieldin era presidente de la Federación de Estudiantes de Chile y militante comunista. Neruda era comunista y Chile es un país chico. Por eso, para el cumpleaños número 50 del poeta, le pidieron que hiciera guardia a la entrada de la casa porque adentro estaba Ilia Ehrenburg, un novelista ruso que era perseguido por unos fascistas argentinos. Pura fraternidad revolucionaria.
Lo otro, claro, es la admiración. “Uno se obsesiona con personajes cuando se siente identificado con ellos, a mi me pasa lo mismo: Neruda logró el éxito con trabajo y desde bien abajo, venía de una familia de clase media baja, pueblo chico, estudio en escuela publica toda la vida, mi historia es la misma”.
La colección nació hace 25 años cuando le compró las primeras ediciones de “Crepusculario” y “20 Poemas de amor” a un amigo abogado que estaba en apuros. De ahí no paró hasta tener la colección privada más importante sobre el Nobel chileno. Pero no quiere que sus cosas queden en su casa. De hecho tiene un acuerdo con la Fundación Neruda para heredarles su colección cuando él muera. Porque para él esto no es sólo juntar botellitas raras y libros viejos. “La idea no es acumular por acumular, si no que es una forma de cuidar todos estos objetos, con el fin de que no se pierdan, porque estamos viviendo en una pobreza cultural enorme. Es una forma de luchar contra la mediocridad en que vivimos”
Por eso ya hizo una “salida” al exterior en julio del 2004 cuando la Galería Cultural de Codelco expuso su colección personal en una exposición llamada “Viaje al corazón de Neruda”. ¿Pero ha heredado algo más que los objetos del poeta?
“Tuve la suerte de conocerlo, y puedo decir que me contagió eso de ser muy conversador, muy galán. Si yo veo una niña linda, por muy emparejada que este, le digo que es linda, pero caballerosamente”. Corazón de poeta.
Para visitar el museo llama al: 6703000
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Con dobleces
¿Alguna vez han hecho un barquito de papel? Bueno, eso es un origami. El más simple de todos. ¿Y han hecho la típica flor con servilletas para regalarle a la mina de la mesa de al lado?, eso también es un origami, el arte de doblar papeles para formar figuras sin usar tijeras ni cortes de ningún tipo. El origami es una arte oriental y como todo arte oriental tiene una tradición de miles de años y seguidores en todo el mundo. El más importante de ellos en Chile es Patricio Kunz (33 años, en la foto) presidente de Origami Chile.
Leíste bien, Origami Chile, la organización que echó a andar luego de que asistiera a un congreso sudamericano en Cali el 2001. “Es una misión que me he tomado muy en serio, quiero que mi país tenga presencia, hasta hace poco éramos el único país del continente sin un grupo de origami”, cuenta.
Por ahora tienen 45 socios, el hito de organizar un encuentro latinoaméricano en febrero de este año en Purranque (X región). Y su colección de trescientas figuras que tiene en su departamento del barrio Brasil, en la que destaca una Pantera Rosa que envió a Inglaterra para el concurso mundial del origami, donde obtuvo una mención honrosa; o su tesoro, un Mahamutcon incontables puntas que se demoró tres meses en terminar. O los toros, que son de su especialidad, usados para una exposición que organizó Red Bull.

Con todas ellas, más los origamis del departamento de otro amigo, espera organizar un museo itinerante. Es cosa de conseguirse las vitrinas.
“A mi el origami me abstrae, me relaja, me tranquiliza de cualquier arrebato”, explica Patricio. Y agrega, “para los japoneses la nada es representada por un cuadrado blanco y eso es lo que me encanta: a lo más básico, como un cuadrado plano de papel, darle vida”. Zen absoluto.
“Lo que más me gusta de esto es que siempre logras algo. Te pones a doblar y siempre llegaras a otra cosa distinta de lo que tenías. Además, me fascina la filosofía japonesa de ir paso a paso en la vida y aquí es así. No puedes llegar y hacer altiro figuras de muchas puntas, es todo un proceso”.
Paciencia que lo ha llevado a montar expos en el Museo de Historia Natural de la Quinta Normal, en el MIM, en Casa Piedra y en el Cine Normandie. Un dato para chicos japo: Cada 6 de Agosto se juntan para hacer mil grullas (palomas de papel) en conmemoración del bombardeo a Hiroshima. El 2004 fue en el parque japonés del San Cristóbal y el 2005 en el del cerro Santa Lucía.
Para visitar o aprender contactate con: www.origamichile.cl
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