El rock argentino es como el fútbol, cosa de fanáticos. O éres de Soda o de Los Redondos. O sofisticado o rollinga. Aprovechando que Divididos toca este sábado en el Teatro Teletón, te mostramos de qué se trata el "Rock chabón".
“Tomates podridos/ por las calles del Abasto/ podridos por el sol/ que quiebra las calles del Abasto…/ José Luis y su novia/ se besan ahí en el Abasto/ yo paso y me saludan/ bajo la sombra del Abasto”. (Mañana en el Abasto, “After Chabón, 87)
La canción es tan melancólica como los adoquines de la callecita Carlos Gardel, la más famosa del barrio. Basta con alejarse un par de cuadras de los souvenirs tangueros, para ver por las calles del Abasto tomates podridos, morzipan callejeros, chimichurri y obreros tomando Quilmes mientras discuten de fútbol con el parrillero del boliche. Esta sí que es Argentina.
Luca Prodán, el pelado italiano que llego al barrio San Telmo, el mismo que terminaba las noches de juerga tomando “unas ginebras/ con el que despierta” se enamoró, como todos los que van a la capital trasandina, de Buenos Aires. Y en sus canciones con Sumo, ese amor camina por las anchas veredas.
Vida porteña, vida de barrio. Ahí el bife, el fútbol y el rock argento de raíz rollinga, forman una santa trinidad. Después de la muerte de Prodán, Las Pelotas y Divididos, la excelente banda argentina que toca este sábado en Chile, fueron sus frutos. Y junto a ellos, el rock Chabón o Barrial, ese que suena como guitarrazos en medio de una barra brava villera.
Desde Buenos Aires, Ricardo Mollo (ex Sumo, guitarrista y líder de Divididos), habla con la Zona sobre su show de este sábado, y el rock Barrial, ese movimiento que terminó en el desastre de Cromañón.
Mollo: “El sonido de Sumo siempre fue más oscuro. No tenía mucho que ver con lo que luego se le llamó Rock Chabón o Rock Barrial. Ya sabés, grupos como La Renga o Los Piojos que son más alegres de lo que hizo Sumo en su tiempo. Que ese disco (After Chabon, 87) sea considerado como influencia directa del Rock Chabón, va más por el lado de las letras y el concepto. “Mañana en el abasto” se trata de eso; del barrio y cómo te afecta el entorno donde uno vive”.
En Argentina tu grupo musical favorito tiene que representarte tanto como la camiseta de tu equipo de fútbol. En los 80s, cuando el Rock Chabón o Barrial surgió en Argentina, si te gustaba Soda eras un concheto (cuico). El resto de los chicos que iban a la cancha y tomaban birras en los parques jugando a la pelota, escuchaban a bandas como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota,Ratones Paranoicos y Sumo, bandas tan populares como Maradona.
El término chabón viene del tango y significa chico o muchacho. Algo así como lolo, pero no tan siútico y más popular. En Chile la palabra llegó gracias a “Estoy saliendo con un chabón” el seudo-hit de Los Sultanes,un extraño grupo de cumbia y bailanta que poseía un amanerado vocalista.
Aunque a los argentinos les duela, el primer antecedente del Rock Chabón viene de la isla británica: Los Rolling Stones marcaron a la sociedad trasandina. Y con el paso de los años instalaron su propia tribu: los rollingas.Nada de raro para un país donde las piedras rodantes pueden llenar cinco veces seguidas el Monumental de River.
Basándose en el modelo estón, las bandas chabonas se dedicaron a crear canciones de Rock and Roll en estado puro, combinada con folclore, cumbias, bailantas y mucho bombo de barra brava. Más que canciones, son himnos que poseen melodías fáciles de corear.
Las letras tratan del barrio, los amigos del barrio, las chicas y el fútbol, claro. Porque hay pocas diferencias entre un partido de River y un concierto de La Renga,Los Piojoso La Bersuit Vergarabat.Muchas Bengalas, banderas, cánticos y fanáticos encaramados en las rejas agitando sus remeras.
En los últimos años, las bandas del género se han multiplicado como callampas. El barrio típico del Rock Chabón en Buenos Aires es el Once, lugar donde residen la mayoría de los inmigrantes y donde estaba la discoteca Cromañón.
Aunque al comienzo Divididos era pura herencia de Sumo, tanto en público como en sonido, su gracia fue saber fusionar el sentimiento masivo de la música argentina con el virtuosismo roquero a través de los años. Pese a que varios bateristas han pasado por la banda, el núcleo fundamental de Divididos se ha mantenido en los trece discos y sus casi veinte años; Ricardo Mollo se luce con la guitarra a lo Hendrix, más la base de Diego Arnedo al bajo. Ambos ex-Sumo y ambos parte de una de las mejores duplas instrumentales de Argentina.
Si deseas saber a qué suena Divididos sobre el escenario, basta con oír “Vivo acá”, disco doble, mitad acústico mitad eléctrico, grabado en el 2003, uno de los mejores discos en vivo de la historia del rock latinoamericano.
Divididos es un power trío en pleno reventón, que toca promedio dos horas y medio por show, paseándose por el folclore y la electricidad rockera. Algo así como Atahualpa Yupanqui fusionado con Hendrix. Eso es lo que se viene este sábado diez de junio en el Teatro Teletón. Estrenan baterista -Catriel Ciavarella- y prometen vengarse de la última presentación fallida en Chile.
Ricardo Mollo, guitarrista y vocalista, habla para la Zona desde Buenos Aires:
-Hace poco se reunieron los integrantes restantes de Sumo en Mendoza, ¿Cómo estuvo?
“Fue algo lindo. Justo se dio la coincidencia de que Las Pelotasy Divididos tocaban en un festival en Mendoza el tres de mayo. Y entonces nos juntamos y salió”.
-¿Cómo se viene el show del 10 de junio?
“Y nada, hace tiempo que Divididos no va a Chile así que tenemos ganas. La última vez, el 2004, tuvimos problemas. El show va a ser de dos horas haciendo un recorrido de la mayoría de los discos. Una pasada contundente. Veinticinco temas más o menos”.
- ¿Qué fue lo que pasó con la presentación anterior del 2004? Acá se dijo que fue por pocas entradas vendidas…
“Hubo problemas de seriedad con la productora. Una semana antes no estaba todo listo. Y como vamos re-poco a Chile nos importa. Queremos que todo salga bien”.
- Cuando vino Sumo al Festival de Viña en 1987, en el aeropuerto te tuvieron una hora encerrado. Al parecer, te confundieron con un traficante boliviano o algo así ¿Cómo fue?
“Con miedo. Esa hora fue como una semana para mí. Era la época de Pinochet y todo eso. Yo veía a mis compañeros pasar y a mí me dejaban esperando para que revisaran mis datos los policías. Tuvieron que pedirme el nombre de mi mamá para confirmar que no era el tipo que andaban buscando. Eso me salvó”.
- ¿Cómo está culturalmente Argentina en esta etapa de post-crisis?
“Y bueno, hay una canción nuestra que grafica esto, se llama “Vida de topos”. Es sobre la gente que está por debajo haciendo cosas. Las bandas, por ejemplo. Si te das cuenta, es increíble la cantidad de bandas que hay en la Argentina en estos momentos y todos los diferentes estilos de música que hacen.
Y si vas a la calle Corrientes, que es donde hay teatros, shows y variedades, ves que la gente que va a esos espectáculos no es ni el octavo de la gente que va a los conciertos. Entonces se nota que aún falta espacio para poder desarrollar la música y las bandas tiene que hacerse un espacio para poder desarrollarse”.
- Por último, ¿Qué te parece el cuestionamiento por el Rock Chabón después de Cromañón?
“Lo de Cromañón era una manta que cubría un montón de cosas, errores que estaban ahí. Y esa manta se cayó. Pero era algo que tenía que estallar.”
- Desde Chile da la sensación de que les ha salido de las manos lo del fanatismo en los conciertos...
“Sí, en el último tiempo el rock se ha venido emparentando con el fútbol. Mira a mí no me gusta el fútbol, por eso esta mezcla con el rock creo que perjudica a la música. Afecta a lo que hay arriba en el escenario. Y claro, termina siendo como ahora, en que las barras le quitan foco a lo que pasa en la misma cancha. Y la gente va a los conciertos para ver las bandas”.
Hasta acá la entrevista con Ricardo Mollo. Ahora te presentamos las bandas representativas del Rock Chabón:
1. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: de atrás pica el indio
En los ochenta la movida roquera argentina era más o menos así: por un lado los chetos (cuicos) eran los que seguían a Soda Stereo.Y en la otra vereda, la gente popular seguía a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.De estos últimos terminó saliendo el Rock Chabón. De aquí viene la onda con las banderas y los cánticos que el Indio Solari,el calvo y legendario vocalista, alentaba a que el público emulara.
En Chile sonó sólo una canción de ellos: “Mi perro dinamita” (1991) y no pasó nada más, pero allá en la Argentina son leyenda: la última vez que se juntaron –año 2000- congregaron 140.00 personas en dos noches seguidas en el Estadio River Plate.
2. La Renga: un revelde con muchas faltas de ortografía
La Rengaestá formada por Tanque, Chizzo y Tete. Y aunque sus seudónimos suenen infantiles, en escena son puro rock maldito que te deja con un pitido en los oídos.
Mucho más conocida por estas tierras, La Renga se hizo famosa por la canción “El Revelde”. Himno que aparte de tener faltas ortográficas, los perfiló como una banda con contenido social.
La Renga es una banda comprometida con la causa de los piqueteros y con las Madres de la Plaza de Mayo. No tocan para corporaciones y pese a ser una banda ultra-mega-popular siguen conservando el espíritu independiente de sus primeros años. Y aunque pegan en todos los barrios de Argentina, son paisanos de Almagro donde está su sala de ensayo, la misma sala que ocupaban los Redonditos en los 80.
Si alguien es culpable de los cánticos de las barras de fútbol, esos son Los Piojos. Su tema “Verano del 92” fue reciclado por casi todas las barras de fútbol de Sudamérica.
En su comienzo su mayor influencia fueron los Rolling Stones, luego derivaron en una mezcla de rock con folklore rioplatense, tango y candombe, lo que los hace ser la banda más argentina dentro del Rock Chabón. Y lo que los ayudó a perfilarse no sólo como una banda juvenil, sino una banda que llega a todas las edades y a todos los equipos de fútbol, aunque sus grandes fanáticos sean Maradona y la plantilla de jugadores de Boca Juniors.
Su último álbum “Máquinas de sangre”, estuvo entre los top ten de los más vendidos del año pasado y llevaron 70.000 personas a River Plate para el lanzamiento. A principios de este año cumplieron el sueño del pibe: telonear a los estóns.
En Argentina tiene un público incondicional, de esos que parecen casi una barra brava o una tribu. Porque los piojosos –apodo a sus fanáticos- son de esos que no ven diferencia entre llevar el bombo o un lienzo para un partido de Boca o para el concierto de Los Piojos.
Gustavo Cordera, el calvo cantante que se sube en pijama a los escenarios, dejó de estudiar luego de un viaje a Brasil, cerró su agencia de autos y formó La Bersuit Vergarabat. El resto es el rápido ascenso de una de las bandas con más convocatorias de Argentina.
La Bersuit es como la Gran Sonora de Argentina. Pero con letras sarcásticas y mucha conciencia social. Mezclaron el rock con la bailanta, la pachanga y la cumbia. Tocan desde finales de los ochentas, pero no se dieron a conocer hasta “Libertinaje” (1998) el disco que los hizo estallar tanto en Argentina como afuera y que contenía su hit “Señor cobranza” que no es de su autoría (el tema es de Las Manos de Filippi).
La segunda parte de la historia de la Bersuit empieza con un disco doble conceptual sobre la crisis argentina (“La argentinidad el palo”) y otro sobre el ego de los argentinos (“Testosterona”). Y en cuanto a público, da lo mismo el lugar; River, Boca, Huracán, Obras, Luna Park, el estadio que sea la Bersuit lo llena.
¿Canciones? Pincha “Se viene”, “Yo tomo”, el clásico “Señor Cobranza” y el temón “Coger no es amor”.
Cromañón fue el apocalipsis del rock argentino. Y Callejerosera la banda prototipo del Rock Chabón: Amigos del barrio que se juntaban a tocar covers después del laburo y que a puro esfuerzo iban camino a convertirse en una banda consolidada.
Telonearon a La Renga y Divididos. Hasta que una bengala encendió la discoteca donde tocaban. Días antes, La 25 tuvo el mismo accidente pero el fuego fue apagado con una manguera. Y pese a las premoniciones de que algo malo podía pasar, y las advertencias de las malas condiciones de seguridad, no se hizo nada.
Luego de la catástrofe de Callejeros, tanto en lugares cerrados y estadios abiertos de Buenos Aires, no se pude ingresar ni con banderas ni lienzos cuando hay conciertos. Y de bengalas ni hablar.
Callejeros lanzó “Señales” este año y promete tocar de aquí a fin de año. Para algunos el Rock Chabón está sufriendo una caída debido a Cromañón y a que la prensa sensacionalista ha deteriorado la imagen del género. El aguante, dicen los acérrimos, seguirá hasta siempre.