Dime si soy latino

Por la burundanga camino como cowboy.

El rata pack chileno.

El mito fundacional

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La cultura entretenida: Barrio Suecia
  El alcalde de Providencia quiere cerrar Suecia. El negro Piñera está de luto, las cámaras de Aquí en vivo también. Para desentrañar el legado cultural de este barrio, la Zona entrevistó a académicos de las más prestigiosas Universidades, quienes durante sus locos años de intercambio en Chile, vivieron su propio Wild on en el barrio.


Por: Equipo Zona

Bello barrio

Áuge y caída del imperio de la diversión
 

El rata pack chileno.

Suecia no solo fue una fuente de algarabía y diversión, también es el lugar donde perdimos un número uno y ganamos un animador beodo. Chino Ríos y Huevo Fuenzalida, junto al sumo pontífice de la noche sueca, el Negro Piñera, formaron el Rata Pack chileno. Borracheras, peleas, cuentas impagas, amistades rotas y demandas por violación, marcaron las locas aventuras de este jugoso e incomprendido trío.

A continuación, la fauna más anónima del barrio:

cambo

1.- La Cambowarrior.

Dinamitera por excelencia. Sin ellas Suecia nunca se hubiera convertido en la leyenda que es. Complaciente y juguetona, de pantalones apretados y polerita que dejaba a la vista rollos y escotes, las cambowarrior tomaban gratis gracias a sus desvergonzados movimientos.

Blanco perfecto para curados en general, se mueven en grupo. Su lugar favorito de la disco: lo oscurito. En esos lúgubres rincones ellas entregaban toda su pasión. Si era osada, te invitaba al parque, dejando bien en claro por qué en Suecia el dicho llegar y llevar era ley. Con el tiempo, aquel parque se convirtió en un espacio para ver en vivo y en directo, porno amateur al aire libre.

Muchas de estas mujeres de vida loca concurrían al lugar en busca de su príncipe azul. Ese niñito de clase acomodada que partía en patota con los amigotes a conocer rubias no naturales, con las que podían hacer todo lo que las pololitas les decían que no. Ellas aún los recuerdan. Ellos se avergüenzan.

cafixe

2.- El cafichón:

Clásico de clásicos. Es aquel tipo que llega temprano, conoce a la gente del local y engrupe a todo lo que camine y tenga pelo largo. Viste botas vaqueras, jeans blancos, camisa negra desabrochada, pelo en pecho, y mucho, mucho gel. Generalmente este tipo de hombres inventa a su favor propiedades, viajes y mucho dinero. Lo único verdadero era su cuento del Mercedes, pero en vez de tener uno descapotable, el cafichón se mueve en uno grande y amarillo que comparte con otras miles de personas.

cafixe

3.- La geisha:

Profeta en su tierra. En el paraíso de la warrior, ella es, fue y será lejos la más camboyana. Vivió su propio Delirio Caribeño en el barrio. Suecia fue su perdición. Anita, la mártir, partió a Japón a hacer lo que mejor sabe, se casó con un nipón y volvió a Chile millonaria. Invirtió en Suecia y lo perdió todo, pero la salsa bailada y el plátano frito comido no se lo quita nadie. Dicen que las chiquillas del barrio la aplaudían cuando pasaba. La veían como un ejemplo a seguir.

4.- El guardia en musculosa:

Suecia deber ser el lugar con más pubs por metro cuadrado en el mundo. Ante tal demanda, el guardia se convertía en una especie de publicista. De musculosa aunque nevara, este tipo te ponía al día del nivel de minas y los precios de los insolentes tragos. Si no pescabas, te joteaba hasta que terminabas entrando.

En el último tiempo el gremio se convirtió en un ghetto de inmigrantes con pinta de ilegales. Tipos vestidos a lo Daddy Yankee y acento bananero, es lo que actualmente la lleva como anfitrión de disco. “Pasa papi, que adentro las gatas están esperando a su perro fiero”, comentan al pasar.

5.- Suecia coolhunter:

Suecia se antepone a las modas. En Suecia se perreó siempre y el pimpear autos partió ahí. Qué Xzbit, los taxistas y colectiveros de Suecia fueron pioneros en el arte de enchular. Y si que eran chulos. Neones azules, perros que mueven la cabeza, tapices de vaca con luces disco, son algunos ejemplos del refinado gusto del sector. Como insignia, el gremio de colectiveros y taxistas de Suecia tenía esa calcomanía del mono que mea y levanta el dedo medio al mismo tiempo, un símbolo que representa todo el mística de este barrio en extinción. Pero, ¿cómo partió todo?

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El mito fundacional

Robert Levi's-Strauss es antropólogo honoris causa de la Universidad Green Bull, Ohio. Durante sus años mozos visitó el Barrio Suecia, el cual terminó convirtiéndose en su más preciado objeto de estudio. Acá, nos habla sobre el origen del lugar.

“¿Alguien recuerda cuando Suecia era chic? Bueno, yo tampoco”, reflexiona Don Robert acariciando su cuidada barba. “Me temo que el proceso de hibridación social de los pubs de Suecia imita al de cualquier civilización. El barrio pasó de Vip a Aristotrash y finalmente a Cuma en pocos años”, explica citando su premiada tesis doctoral: ¨Del Jack Daniels a la Dinastía Mitjans: el milagro sueco”.

“Partiendo de la base que el chileno a la hora de beber no busca el placer sibarita, sino derechamente la destrucción hepática, los estudiosos han visto en este fenómeno un símbolo de lo que ellos llaman, la perdida de memoria histórica. Yo simplemente lo llamo, el efecto se me apagó la tele”.

¿Cómo nace el barrio que actualmente conocemos?

“Yo soy rucio, rosado y feo, y acá en Ohio nadie me pesca. En cambio en el barrio Suecia, era otra cosa. El espíritu wannabe del chileno, sumado a que en los 90s la clase media rompió el chanchito, explican el proceso migratorio de la barra pop hacia el barrio. En síntesis, su paso del Wurlitzer de la Fuente de Soda, a las bandas de covers de rock latino en pubs de 2x2”, explica acariciando su barba.

“Luego llegarían los afroamericanos con acento bananero y pinta de cafiche. Eso dio origen finalmente, al barrio que hoy conocemos”, asegura. “Pero su legado cultural sobrevivirá a generaciones enteras”.

A continuación, el legado etílico y musical del Barrio Suecia, analizado por expertos en la materia.

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Por la burundanga camino como cowboy.

Jean Pierre Tetra Pack, someliere del prestigioso Centro de estudios Ron Silver de París, sede Talca.

“Con todo respeto, Suecia era el único lugar en el mundo donde uno podía quedar como tagua con tres lucas”, asegura en evidente estado de ebriedad, el afamado enólogo Tetra Pack. Y cuando lo hace, salpica sutilmente con vino tinto su elegante polera de Los Mox.

“He chupado en los mejores bares de Irlanda, Madrid y Calama y nunca me he sentido tan en casa como en el Terra Media”, continúa. “Nunca volví a probar un vodka piña como aquel. Por lo demás, qué linda arquitectura. Salud por eso”, dice con los ojos empañados, antes de caer estrepitosamente al suelo.

Intentamos despertarlo en repetidas ocasiones, pero no hubo caso. A continuación reproducimos extractos exclusivos del paper que Jean Pierre escribió sobre su experiencia en el barrio. (La traducción es nuestra)


Dinastía Mitjans

“Esta comprobado científicamente que una borrachera en Suecia produce un daño hepático equivalente a comerse tres docenas de huevo duro al hilo, doce sopaipas con pebre en la esquina y una parrillada de interiores. Delicateses tipo Ron Silver, vodka ucraniano y cualquier licor de la dinastía Mitjans, son protagonistas en los covers de aquellas pequeñas y oscuras discos.

La aparición del happy hour es el big bang de Suecia. Emulando la tradición inglesa que después de la pega hay que acudir al pub de turno a ahogar el fracaso laboral, Suecia fue pionera en la versión chilensis de este rito.

Chile entero se rindió ante el fenómeno de compra uno y chupa dos. Los dueños de sucuchos en Suecia estrujaron la idea hasta la última gota, peleándose fieramente a los miles de juniors, secres (te recuerdo, Valeska) e ingenieros sin onda, que acudían al sector, buscando olvidar las penas y encontrar su peor es ná.

El Margarita dejó de ser un trago exclusivo de boliche tex-mex y se convirtió en el emborrachante oficial de toda empleada de bajo rango (cómo olvidarte, Kathya). Juniors piscoleros y chicas enmargaritisadas, cruzaban miradas coquetonas en alguno de los antros. Una vez borrachas, las secres (cómo olvidarte, Andrea), se animaban a sacudir el traje de dos piezas al ritmo de Sandy & Papo.

Pero no todo fue libertinaje y desenfreno. Suecia también fue un férreo defensor de campañas anti alcoholismo. Después de los bullados casos de personas dopadas con burundanga (droga que se echa en el trago), los locatarios levantaron la noble campaña “Ojo con el combinao”, en el cual se prevenía sobre los duros y profundos efectos de la droga. Flyers explicativos se repartían en los locales, los que traían mensajes como: “Cuando vayái al baño, lleva tu piscola”, “Échale un ojo al combinao”, y “Por muy rico que sea, dile no a su pisco”.

A continuación, el renombrado crítico Fred Trujillo, analiza el legado musical del barrio Suecia.

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Dime si soy latino

Fred “narices sangrantes” Trujillo, es crítico de prestigiosas publicaciones especializadas como Merengue de Luxe, Les Inperreables y Súper 69. Él estuvo ahí, fue testigo privilegiado de un momento culmine en la historia de la música nacional: el cover latino con ritmo pachanguero.

En un despilfarro económico, la Zona presenta un adelanto de su esperado documental “24 hour party warriors (la fiesta que no acaba, papá)”:


“Cuando llegó a nuestra redacción la primera maqueta de "Blanco, rojo y azul", lo comprendí todo”, escribe Fred. “Vi el futuro de la música latina y se llamaba Mala Junta”.

“Al llegar a Suecia, lo primero que hice fue ir al baño. Gracias a un amigo taxista, caché el mote de Suecia. Volví a ir al baño. Al salir, oí ese bombo bullanguero que gritaba "chileeeeeeeno, chileeeeeeeno, chileno de corazón". Fue sin duda el clímax de mi carrera: había descubierto toda una escena.

Todo comenzó una noche en la Cayo Hueso, cuando un treintón pelado y guatón (pero con chequera) interrumpió a la banda en pleno cover de Creedence para pedir una del recuerdo: "Oiga compadre, por qué no se toca tus viejas cartas”, le dijo. Ese fue el momento seminal de la escena sueca. Esto me lo contó Willy Iturri (ex G.I.T) a la salida de un baño en Miami. De ahí en adelante, los covers de rock latino fueron grito y plata.

Otro momento culmine se vivió en 2001, cuando Charly le echó el ojo a Mercado Negro, la banda oficial del Entre Negros, mientras calcaban clásicos de Led Zeppelín, ZZ Top, La luna llena y Peter Frampton. Kiuge Hayashida (guitarra), Tonio Silva (batería) y Carlos Ludovico González (bajo), todos de riguroso look Rockaxis, aceptaron inmediatamente su invitación para acompañarlo a Buenos Aires. Charly los bautizó como los “Red Hot Chilean Peppers”. Lo de Mercado Negro fue el sueño de cualquier banda en el negocio del copy and paste de éxitos ajenos. Ese es el principal aporte del barrio Suecia. El resto, como se dice, es historia”.

Eso fue lo que alcanzó a escribir Fred antes que sus constantes idas al baño, y sus excéntricas exigencias (que incluían un estilista para Wildo, su iguana), nos dejaron sin presupuesto. ¿Y usted, qué recuerda de Suecia? Opine más abajo.

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Último comentario:
Gustavo  escribió...

Todo bien, me apesta Suecia, y encuentro muy patética la gente sin onda que va pallá, pero me parecen de mal gusto comentarios como "te recuerdo Valeska". ...

11:38PM 04/05/2006

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