Nueva sección. A parte de los estrenos de cine, todas las semanas tendremos una película que pasó directamente al dvd. Para partir elegimos cuatro: Broken Flowers (la última de Bill Murray y Jarmush), Lords of Dogtown, La guía del viajero intergaláctico y Fever Pitch, la adaptación de los hermanos Farrelly para Fiebre en las gradas, el clásico libro de Nick Hornby.
Como buena película de tablas californianas setenteras, “Lords of dogtown” tiene onda y una banda sonora de pelos (parte con Jimi Hendrix y termina con Wish you were here de Pink Floyd). Tanta onda, que uno no deja de preguntarse ¿por qué dejamos de usar esas calcetas largas con rayas de colores a lo Hans Gildemeister, si se ven tan cool?
“Lords…” está basada en la historia real de los Z Boys, los chicos californianos que durante una sequía veraniega, y la constante ausencia de olas que ésta trajo, dejaron de surfear para convertir al skate en un deporte de piruetas kamikazes, patinando en piscinas vacías. Los tipos que le dieron onda al pavimento, superando esas piruetas ñoñas del skate sesentero (onda patinar con las manos o hacer “el borrachito”), volando por los aires sin miedo a los porrazos.
“L.O.D” es una película simple, sin grandes pretensiones, destinada a convertirse en un clásico callejero como ”Blood in, blood out” (órale carnal, this is la onda, miklo, 93), una película maravillosa para alucinar a los 15. Un clásico para ver en Tardes de Cine mientras te sacas el uniforme del colegio, si es que ese programa aún existiera. Una cinta que finalmente habla del crecimiento (crecer con los amigos en el barrio, igual que en Blood in, blood out, “Stand by me” (86) o Dazed & confused, 93), pero de manera más simplona que las otras tres.
Ahí está el chico bueno de Stacy Peralta (quien se convertiría en el creador de la mega marca de skate Powell Peralta, y descubridor de la súper estrella Tony Hawk). Ahí está el ego rock star de Tony Alva (primer campeón mundial de skateboard), el inocente de Sid y la locura de Jay Adams, el vanguardista de piruetas extremas que nunca quiso patinar por dinero.
Todos adolescentes y todos amigos, hasta que se convierten en súper estrellas. Y cada uno escoge caminos distintos, se odian y se separan. Pero obvio, la tragedia al final los une. Y cuando lo hace, crecen. Todo esto se ve en una de la escenas finales más emotivas y simples de los últimos tiempos, con Wish you were here sonando de fondo.
Y a uno que creció en un suburbio, más que envidia de cómo patinan, al final le dan ganas de llorar recordando a los amigos que ya no están o están muy lejos. Eso, aunque nunca hayas podido hacer un 360 como la gente.
Esta película la puedes arrendar en Club DVD,Paseo Las Palmas local 21, 231 58 18.
Fever Pitch: Mi amor, me voy a ver el partido con los cabros
“Los Red Soxs, el sexo, y respirar”. Esa es la lista de prioridades vitales de Ben Wrightman (Jimmmy Fallon) en Fever Pitch muy, muy, muy fanático de un equipo de baseball. Y esta es una excelente comedia romántica de cómo su amor por el primer ítem de la lista interfiere con el segundo.
Los hermanos Farrelly (Loco por Mary (98), Amor ciego (01) y otras comedias con mucha secreción humana) agringaron el libro “Fiebre en las gradas” (92) de Nick Hornby. Así, los directores que se ríen de los enfermos, esta vez de un obsesivo, se mezclan con el escritor de los sentimientos masculinos y las relaciones humanas. Menos mucosidades por parte de los directores, y más risas por el lado del escritor. El equilibrio perfecto.
Lindsey (Drew Barrymore) es trabajólica y exitosa, y Ben es un dulce y divertido profesor. Ahí va el primer acierto (o home run, ya que hablamos de baseball). Los dos te van a caer bien. Encajan, y se enamoran. Pero es invierno, y los Red Soxs no juegan. En el verano empieza la temporada y todo cambia porque Ben no se pierde un juego hace 23 años, y Lindsey se da cuenta que contra ese primer amor no puede competir.
Esta película le va a gustar a todos los hombres que han dicho “Mi amor, no puedo ir porque tengo Liga”, o “no puedo ir a verte, es que voy a ver el partido con los cabros”.Y le va a gustar a todas las mujeres que han sonreído al principio, pero después de un tiempo en la gradas se acuerdan que ese no era su hobby, sino el de él. Y que después comienzan a preguntarse por qué necesita tanto del fútbol, ¿es que acaso no se entretiene conmigo? (Pueden insertar en el espacio del fútbol toda obsesión-hobby, desde los libros, a los cómics, o el Tae-kwon-do, y funciona igual). En fin a todos los que han pasado por esa gran etapa de la relación que es encajar lo tuyo con lo mío.
Es encantadora. Logró que me gustara algo que no siempre me gusta. “Broken Flowers” (05) es una película de Jarmusch, y a mí Jarmursch por lo general me da un poco de sueño. Sí, es interesante; sí filma bien; sí, siempre tiene una fila de grandes actores a su disposición. Lo digo y qué: no siempre lo entiendo. Pero con “Broken Flowers” lo logró: tiene una simpleza-rareza conquistadora.
Broken Flowers es una película divertida de sonrisas (no divertida de carcajadas ja ja). Es elegante en colores, en actuaciones y en humor. Bill Murray es Don Johnston (sí, como el de Miami Vice, pero con T), un mujeriego en decadencia. Justo cuando la linda July Delpy lo deja, le llega una carta rosada, en dónde una ex que no se identifica le comunica que tiene un hijo de 19 años que lo va a ir a buscar. Winston, su vecino (lleno de hijos y trabajo, todo lo que Don no tiene), le organizará un viaje hacia cuatro mujeres del pasado (Sharon Stone, Tilda Swinton, Jessica Lange, Frances Conroy) que podrían ser las autoras de la carta.
Bill Murray está increíble. Su cara, su apatía, su humor delicado e inexpresivo, todo conspira para hacer del suyo, un viaje absurdo al pasado. Y los viajes sirven para pensar. ¿Cómo serán nuestros ex en veinte años más? ¿Qué cosas tendrán que nosotros no tenemos?, ¿qué recuerdo nuestro guardan o qué han olvidado? ¿Cómo serán sus vidas? Y, ¿cómo es la nuestra?
La película engancha, en su ritmo pausado, en el universo freak de cada ex polola; desde la viuda de un piloto de Nascar a una terapeuta de mascotas. Bill Murray recorre casas ajenas de personas que fueron cercanas. Y Murray llora. Y una no puede más que encoger el corazón y querer correr a abrazarlo (cual Scarlett Johansson al final de Perdidos en Tokio) porque el hombre te había convencido que nada mucho le importaba, que estaba vacío y ahí lo ves, llorando. Dolido. Un Bill Murray edición de lujo. Aplausos para Jarmusch.
Esta película la puedes arrendar en Club DVD,Paseo Las Palmas local 21, 231 58 18.
En los cines chilenos la estrenarán recién a fine de julio de este año.
La guía del viajero intergaláctico (05) es una comedia sci fi con muchos chistes estúpidos, unos cuantos sarcasmos finos y tres secuencias notables. La primera muestra a los delfines como la segunda especie más inteligente del planeta (la tercera son los humanos), quienes durante años intentaron advertirnos sobre la destrucción del planeta con sus piruetas de mundo acuático. Pero nosotros no entendimos el mensaje, y siempre pensamos que era su manera de agradecernos por el pescado. Todo eso en versión musical.
En la segunda, el Presidente del universo Zaphod Beeblebrox (un hilarante egomaniaco interpretado por Sam Rockwell), llega a visitar el planeta de su oponente en las elecciones, Humma Kavula (John Malkovich).
Kavula es el Sumo Pontífice de un credo que asegura que el Universo “nació de un estornudo de Dios”. O sea, nosotros somos los mocos. La secuencia muestra a Malkovich presidiendo una pomposa liturgia, rogando al cielo la llegada “del gran pañuelo blanco que limpiará todo” y estornudando como quién dice amén. Achís. Malkovich aparece cinco minutos en escena y casi se roba la película.
Suena bien. Y se ve bien. Más si le sumas a Marvin, un adorable robot con depresión endógena, de diseño exquisito y con demasiada información en su cerebro como para poder ser feliz, un humano común y corriente -único sobreviviente masculino de la especie- haciendo dedo en pijama a través de la galaxia, y efectos especiales demasiado buenos como para tratarse de una comedia (muy lejos del bajo presupuesto de Spaceballs de Mel Brooks, 87).
Suena como a clásico instantáneo, pero no. The Hitchhiker's Guide to the Galaxy tuvo todo para serlo, pero no lo logró (quizás le faltó que Spike Jonze hubiera aceptado hacerse cargo de ella). A pesar de ser una buena película para arrendar los sábados, una que divierte lo suficiente como para recomendarla, esa sensación de “pudo haber sido genial” al final igual molesta. Porque acá las sonrisas aparecen, pero las carcajadas siempre se quedan ahí, al borde del silencio. Por eso al final uno la arrienda y no la compra, como sí lo harías con una polera del robot Marvin diciendo “I’m so depressed”. ¿Alguien sabe donde la venden?
Esta película la puedes arrendar en Club DVD,Paseo Las Palmas local 21, 231 58 18.
Me encanto la peli, me encanto q fuera al aire libre en el araucano, ambiente weno, harta gente, hartos cabros con sus tablas y todo bien...q pena el final....es q pa mi fue mas pelicula q biografia, no cachaba la historia de powe ...