Cine de autor

Sin título

Para de pegarme

Do de evolución, güero wey!

La memoria de Chile, ¿dónde está?

 
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Ataque de Pánico
  Después de cinco años sin tocar en Chile, Pánico volvió a presentar Subliminal Kill, su primer disco alabado por la prensa inglesa. El sábado lo hicieron en Valparaíso y el miércoles le toca a Santiago. Acompañamos a la banda indie más importante de los 90, a reencontrarse con su público. Pánico iba con los nervios de punta. Esto fue lo que pasó.

Por Carolina Cerda
Botón de Pánico
La actuación en Valparaíso

Crisis de Pánico
Su historia
 

Cine de autor

prieto

"En verdad, sólo vengo por Gepe”, me dijo uno de esos amigos adulto-joven de mi hermano, mientras esperábamos afuera del Cine Arte Normandie. Nada de raro. Gepe sigue siendo el cantante preferido de la movida indie nacional, aunque ya tiene un pie en el mainstream, apareciendo en la Rolling Stone, las radios y hasta en TVN.

En el Normandie se sentían las ganas de verlo antes de que se fuera de gira por Europa, antes de que el primer mundo lo elogie, antes de que vuelva con la etiqueta de aprobado en la frente. Afuera de la sala TVN acosaba a Gepe, lo filmaban, lo seguían. En la otra esquina dos tercios de las Jonathan fumaban cigarros y Original Hámster hablaba por celular mientras daba vueltas y vueltas como un niño ritalín. Gepe conversaba, post entrevista televisiva, con un amigo sobre su viaje, sobre el peso de las maletas y cómo hacer para traer más cosas.

En un cine repleto de treintañeros con tarjeta de crédito y mucho alumno de intercambio de la Católica, la palabra Gepe se escuchaba como destellos en la oscuridad, a cada rato. Y de Donna Regina, el número de fondo, poco.

Álvaro Gómez, (baterista de Guiso y Perrosky), presenta a Gepe. “Tengo el honor”, dice. Aplausos, chiflidos. Daniel surge de la oscuridad con esa sonrisa entre traviesa e ingenua para comenzar el show con un homenaje a Violeta Parra. “Arriba quemando el sol” y minutos después, con la colaboración de Orginal Hámster se despacha “Eyes without a face” de Billy Idol que dejó los pelos parados en la audiencia. Lejos lo mejor de la noche.

Ok: media hora después, la contienda era desigual para los alemanes de Donna Regina. Pero de todas maneras hicieron gala de lo que los críticos llaman sonido indietrónico (sonidos acústicos con coqueteos de la electrónica). Se enfocaron en “Slow Killer”, su último disco y los aplausos fueron de cortesía. La emoción, de Gepe.

Ver a Donna Regina es como ver cine de autor. Sus integrantes incluso parecen personajes de cine arte alemán. De esas películas en que todo es muy difuso, muy europeo y que si a la salida del cine te preguntan ¿De qué va la película?, no lo tienes muy claro. Y luego ves que, en verdad, nadie del público lo tiene muy claro, pero igual se retiran felices. Todos con la sensación de haber pasado un rato ameno y ligero. Pero también recordando que minutos antes de que Donna Regina entrara a escena, Gepe fue la sinopsis de la película que todos deseamos ver.

Por Antonio Díaz

Las fotos del concierto en Flog Z!


10/04/2006

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En los parlantes de El Huevo, un local cool pero con uno de los peores nombres que puedan existir, suena “We will rock you” de Queen a una potencia ensordecedora. El segundo piso está peligrosamente repleto mientras Pánicosube por el montacargas que los llevará hasta el camarín del tercero. Ahí van a vestirse de rockstars y preparar los últimos detalles de su primer show en Chile desde 2001. Son las 01:20 de la madrugada del domingo, y estamos en Valpo esperando ver el regreso de Pánico.

Cuando el montacargas pasa por el segundo piso cerca de 1.200 personas (esa fue la cantidad de entradas cortadas, según el productor del concierto) gritan y saltan, como si llevaran mucho más de cinco años esperando este momento. Bastó con que el público vislumbrara las borrosas siluetas de Pánico, para que empezara el griterío. La energía casi se puede tocar. La banda comenta lo que acaban de ver, les cuesta creer que después de irse a Francia casi en el silencio más absoluto, la aparición de sus siluetas provoque esa reacción en el país que los vio nacer.

Una hora antes los chicos están en el J Cruz esperando sus chorrillanas y plateadas con ensalada. Están expectantes y un poco ansiosos. “Medio histéricos”, especifica Carolina, la bajista. No saben muy bien qué espera el público de ellos, ni tampoco, quién es su público actual. Cuando grabaron un mini show para “Vía directa” de Vía X, “había pendejos que tenían 15 años menos que yo. Nunca nos habían visto y no sabían quién cantaba o quién tocaba las guitarras”, dice un sorprendido Eduardo Henríquez, alias Edi Pistolas, vocalista y guitarrista de Pánico.

“Siempre quisimos volver”, dice Carolina, impresionada por la cantidad de chicos que nunca los han visto y son iguales a los fans de Pánico en los noventa. “Con el look y todo”. Adolescentes que probablemente nunca han tenido en sus manos los primeros discos de Pánico -con suerte los últimos dos, “Telepathic sonora” (01) y “Subliminal kill”(05)-, pero que se saben de memoria las canciones de su debut, el disco rosado (95, quinientas copias, ese con Bruce Lee en la portada, y reeditado como parte del Canciones para aprender a cantar, 97). Todo gracias a los mp3.

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Chicos y chicas Pánico.

Cuando Pánico se formó el 94 era una banda que no buscaba tener un unplugged de MTV ni salir en “Sábados gigantes”. Ellos querían llamar la atención. Querían reirse. Tenían personajes y sobrenombres para ello: Edi Pistolas, Carolina Tres Estrellas, Tatán Cavernícola, Juanito Zapatillas. “La idea era dejar la zorra, decir No estamos de acuerdo”, dice Carolina. ¿Con qué? Bueno, con el doble estándar. “Todos andaban jalando tras la cámara pero se hacían los tontos. Encontraban que el sexo era un horror, todo era muy católico y lleno de tabúes. Era muy ridículo”, dice Carolina.

En un país que venía saliendo de dictadura, los Pánico armaban sobre el escenario su muy personal cinta de Almodóvar. Por eso se disfrazaban, se inventaban personajes, le cantaban a los ácidos y le mentían a los periodistas para convertirse en mito.

Pánico en traje de baño tocando en medio de la Plaza Brasil, pre Tunick. Pánico en medio de una tele gigante de cartón en el escenario de la Blondie. El flaco Edi sin polera, con el torso rayado y una coqueta falda, gritando en “Extra jóvenes”. Pánico uniformado con trajes grises de brillantina y cajas en la cabeza para tocar en “Más Música”. Para la segunda canción de esa presentación, Edi decide salir con un vestido de novia, mientras Canal 13 decide no emitir esa parte. Pánico inventando mentiras "pánicas" y periodistas crédulos publicándolas: en una entrevista en 1995, le dijeron a Sergio Lagos que eran dueños de un canal porno en Argentina (el canal 69, claro), y Lagos, quien por entonces trabajaba en la Zona, llegó y lo publicó sin chequear nada, con una credulidad que nos sonroja. "Era un juego, nunca pasamos los límites de le decencia", dice Carolina.

Al señor Pistolas le da risa recordar todo eso. Ahora que la prensa inglesa escribe reseñasde sus discos, su nombre pasó de Edi a Eddie. “La cosa de los personajes era algo que tenía que ver sólo con el universo de Pornostar (95, su segundo disco). Si hubiese sabido (que iban a durar tanto tiempo), hubiese inventado otros mejores”. Nadie se está quejando.

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Do de evolución, güero wey!

“Pánico evolucionó, no tiene mucho que ver con esa banda más al lote en la que no importaba mucho cómo sonaba. Tener esa actitud en Chile ahora tiene mucho menos sentido”, dice Carolina.

Cuestiones de la edad. Ahora parece menos importante inventar radioteatros con marcianos que atacan la ciudad (y a los que Pánico enfrentaba con rayos de mayonesa) o las aventuras de una aspirante a Pornostar llamada Rosita, ahora lo importante parece ser el rescate de la memoria, el tema preferido de Edie en sus últimas entrevistas en Chile.

Hoy a Pánico, más que la idea de mitificarse con shows bizarros, le preocupa editar los primeros discos a través de un sello chileno, ojalá independiente, para que los fans tengan acceso a esas grabaciones. Porque conseguir los discos originales es casi imposible y las 500 copias del “Bruce Lee” son cuidadas por sus dueños como reliquias.

Eso, además de componer los mejores discos posibles. Si bien Pánico sigue manteniendo su delirante sentido del humor, y el vital pulso de sus canciones que los hizo únicos, ambas caracetrísticas se han refinado al máximo en su último disco, Subliminal Kill.

Pánico es una banda que cumple doce años y regresa a Chile después de obtener un incipiente reconocimiento indie europeo, a verificar que a pesar de su ausencia aún tienen una renovada fanaticada acá. Una que, incluso, les organizó un concierto tributoen agosto pasado.

En el camarín del concierto de Valpo está Chelomix, el responsable de www.chicospanico.tkque llegó a saludar a la banda y pedir autógrafos. Y claro, también llegan ilustres como Carolina Delpiano (Plan Z, Gato por Liebre) a saludar a la famosa pareja. Los tres hacen planes para juntarse antes de irse de Chile.

Eduardo cree que ni en los siete años de la banda en Chile, dieron tantas entrevistas como han dado este mes. Los persiguen los diarios, las revistas y los canales. Hasta fueron a firmar discos a la Feria del disco. “Había como 70 personas y nos aplaudieron cuando llegamos”, dice Memo. ¿Todo gracias a Franz Ferdinand?

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La memoria de Chile, ¿dónde está?

Fue titular de LUN. “Pánico, la banda chilena preferida de los Franz Ferdinand”. La historia es como sigue: a Paul Thomson, baterista de Franz Ferdinand,le gustó Pánico cuando los escuchó en una radio en EE.UU. Se consiguió el “Subliminal Kill”, los nombró en el blog de la banda y al final los chicos de Glasgow los invitaron a telonearlos en París. Todo esto pasaba mientras las revistas especializadas de música europea también amaban el disco y decidían llevar elogiosas reseñas. Eduardo dice que ahí se hizo el mito, que la historia entró de una a la “mitología pánica”.

“Me habían dicho No te imaginai lo que pasa con Pánico en Chile pero yo no me creí mucho eso de la efervescencia, no pensaba que fuera verdad”, dice Carolina. Además, ella encontraba que en Chile éramos harto impresionables por lo de Franz Ferdinand. Pero de ahí la piensa mejor y admite que en Francia pasaría algo parecido si los escoceses levantaran a una banda de allá.

Los escoceses los persiguen sin saberlo: mientras Pánico está en la casi interminable prueba de sonido tocando “Tanto sol”, en el primer piso del local suena “Take me out”. Mitología pánica en pleno

A una escala menor, la historia de lo que pasó con Pánico y Franz Ferdinand es como lo que pasó con el mural que Roberto Matta hizo con la Brigada Ramona Parra en los setenta. Ese que fue descubierto ahora por un grupo de estudiantes de la Chile, tapado hasta más no poder con afiches de mega recitales y publicidad electoral. Es como si debajo de un afiche de Franz Ferdinad,se descubrieran capas y capas de afiches con tocatas de Pánico. “Es un poco así”, dice Eduardo.

“Claramente pasó algo. Lo que ocurre sobrepasa lo que pensamos”. Le impresiona, porque en estos años en Francia no supo mucho de los medios chilenos. “Escasamente alguien me escribía (para saber en qué estaba la banda). Nos dio a todos mucha lástima porque pensamos que el trabajo que hicimos iba a quedar en el olvido. Llegar acá y darme cuanta que es todo lo contrario me pareció muy bien. Saber que hay más de 1.000 entradas vendidas para el show en el Teatro Teletón es muy surrealista. Yo creo que ahora vamos a quedar como un grupo famoso dentro de la historia de los grupos de los noventa y 2000, a pesar de ser underground”, dice doce horas antes de su debut en Valparaíso.

Y por eso mismo ese concierto los tiene tan inquietos.

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Para de pegarme

Y el momento llega. Son las 01.41 de la mañana y Pánico aparece en el escenario tocando “Qué pasa wey”. Los vidrios del local se empañan en un segundo: todo el mundo salta, baila, se mueve y canta. Es un mar de gente que corea cada canción y enloquece más aún cuando tocan las más viejas. Mientras esperan que empiece la siguiente gritan “Rosita”, “Fútbol”. Y cuando por fin llega su minuto en el setlist, las cantan como si realmente fueran una barra brava en el Estadio Nacional, y su equipo jugara el último partido del torneo.

“Muchas gracias, Pánico vuelve para ustedes. I’ve been asking for you, papi”, dice Pistolas. Porque el que está ahora sobre el escenario es su eterno personaje, el viejo Edi, uno que repite wey a cada rato y habla con acento de frijolero cruzando el río, y no el Eduardo padre de familia.

“He!, he!, he!, he!”, responde el público cuando tocan “Qué calor”. A ratos parece queno alcanzan ni a tocar un acorde cuando el público ya reconoció las canciones. “Esta la trajimos de Francia para ustedes, chicos”, dice al presentar “Santiago song”. Y el público sólo se calma un poco cuando tocan algunas canciones del “Subliminal Kill”.

Ya para “Miss Intoxic llega a la disco” el tour manager de la banda ha tenido que pelear con varias piernas y brazos que surfean al público para acercarse cada vez más al escenario. “Chicos, este es nuestro último tema y hasta la vista, wey”, dice Pistolas antes de “El karate es una cosa del espíritu”, el último bis. El público está agotado y feliz.

“Viendo lo que pasó acá, las expectativas para Santiago están altas” dice Eduardo ya en el camarín después de cambiarse la ropa empapada. El setlist va a ser el mismo que en Valparaíso y el vocalista asegura que va a estar al más puro estilo “wild style”.

Por si acaso, fueron 24 canciones y 95 minutos de show. La diferencia es que habrá más espectáculo. Todo porque en el escenario del Teatro Teletón, Eduardo va a tener más espacio para moverse. Y de paso, evitar diálogos maritales como este:

Carolina: “Eduardo, para de pegarme en el escenario”.
Eduardo: “Es que tenía como veinte centímetros para pasar hacia el teclado”.
Carolina: “Casi lo desenchufai dos veces. Además, que esas cosas queden en casa ¿me entendí?”.

En el camarín la euforia está calma. Los nervios quedaron atrás cuando Pánico salió de la duda, en el instante en que vieron todo lo que puede pasar con ellos de regreso a los escenarios chilenos.

Carolina: “Estoy traumatizada con lo de los cabros que se saben todas las letras ¡y no hay discos!”

Eduardo: “Puta, no sé. Las palabras están de más. Veía el pub pero estaba en trance, en mi volón. Ya en el ascensor se sentía que venía power. Estoy súper emocionado y agradecido, es la raja. Nunca había vivido algo así”.

Nada más que decir. Sólo que nos vemos el miércoles.


Para ver las fotos del recital de Pánico en Valparaíso, clikea acá

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PÁNICO
Una revolución en mi barrio
El mp3 es cortesía de Pánico

Música para "viajar" sin moverse

Carolina Tres Estrellas de Pánico, recomienda:

1.- Tyrannosaurus Rex:
"Pon A Hill"

2.- Angelo Badalamenti:
"Twin Peaks"

3.- Eric Dolphy:
"Out To Lunch"

4.- My Bloody Valentine:
"Sueisfine"

5.- Young Marble Giants:
"Searching For Mr. Right"


 
 

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Fco tapia robles  escribió...

PÁNICO EN VIVO EN CONCCEPCIÒN TAMBIEN PASÓ POR EL ADICTOS AL RUIDO (www.adictosalruido.tk) ...

7:23PM 12/04/2006

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