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MI PRIMER TERREMOTO

 

MI PRIMER TERREMOTO

Carlos Fernández tiene quince años y el sábado en la madrugada sufrió su primer terremoto, el quinto más fuerte desde 1900. Y en la desconocida e ignorada playa de Matanzas, de la sexta región, escapó del maremoto que efectó a la costa centro-sur de Chile. Aprendió que, incluso viviendo en uno de los países más sísmicos del mundo, nada te prepara para vivir esa experiencia, y que sobrevivir no se trata sólo de arrancar, sino también de preocuparse por lo que pasa más allá de sus narices.

Por Tania Opazo

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NO PUEDO CREERLO. ESTUVE A 10 METROS DE MORIR 8:48 PM Feb 27th

El fin de semana pasado Carlos Fernández vacacionaba con su familia en Matanzas, playa de la comuna de Navidad, sexta región. Un lugar pequeño y alejado, afectado por el terremoto tanto como todos los otros pueblos costeros. Pero ha pasado inadvertido; ni los medios ni las autoridades han puesto su atención en él. Quizás porque está muy alejado de la gran catástrofe o quizás porque pensarán que nada tan grave ha pasado allá.

¿Qué diferencia hace esto para Carlos? Ninguna. Cumplió 15 años este lunes, y este es el primer terremoto de su corta vida. En un país sísmico, donde los padres relatan a sus hijos las experiencias de catástrofes pasadas, y los colegios entrenan a sus alumnos con planes de evacuación (como la legendaria Operación Dayse, ahora llamada Operación Cooper), Carlos se sintió desvalido, porque ninguna formación previa podía prepararlo para ese momento.

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Ese día sobrevivió a un terremoto y a un tsunami. Y lo hizo como muchos otros: anónimamente, incomunicado, confundido. En una aventura terrorífica, vio a muchos perderse entre las olas, que a diez metros de él se llevaron autos y casas sin piedad alguna, como siempre lo hace la naturaleza. Carlos compartió ese mismo día sábado, en la madrugada y luego en la noche de ese día, esa estremecedora experiencia a través de su cuenta@SkatCharlie,en Twitter. No sabía que llamaría la atención de muchos, ni que conmovería e impresionaría a todos.

Ahora está sentado, junto a muchos otros jóvenes, en el@SNsCafede Santiago Centro. Se acomada en una mesa para contar su experiencia, para revisar y explicar las fotos del desastre, reflexionando entre largos silencios, de todo lo que pasó. Carlos nos contó su experiencia y acá reconstruimos su relato. La historia de su primer terremoto, uno que ni él, ni nadie en Chile, podrá olvidar.

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AAAAAAAAA COMIENZA A SUBIR LA MAREA EN LA QUINTA REGION FUE RE FUERTEEEEEEEEEE 3:47 AM Feb 27th via web

“El jueves me fui a Matanzas con mi mamá, mi hermana, mi cuñado y uno de sus hermanos. Allá nos esperaban la mamá de mi cuñado, la tía Liuvi y su hija pequeña, que ya llevaban 20 días en la playa. Llegamos a las 11 de la noche y nos fuimos de inmediato a dormir.

El viernes fue un relajo total. Fuimos a almorzar al restorán que estaba cerca, y luego nos metimos en unos jacuzzis de madera que había en las cabañas que arrendábamos. En la noche hicimos –mi cuñado en realidad– un asado. Mi mamá se fue acostar con mi perro Fito, un poodle café, porque estaba roja, quemada por el sol, y muy adolorida. Mi tía Liuvi también se fue a la cama, y el resto nos quedamos jugando carioca y Nintendo Wii.

Nos fuimos a acostar a las 01.45; tomé un libro desde una repisa, El niño del Pijama de Rayas de John Boyne, aunque era segunda vez que lo leía. Estuve leyendo hasta que me quedé dormido, a las 2.30”.

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ANTES DEL TERREMOTO, MI PERRO COMENZÓ A LADRAR. PENSÉ QUE ERA UN TERREMOTO, LUEGO DIJE, NO CREO... 9:31 PM Feb 27th via web

“Creo que me despertaron los gritos. Todos gritaban. Vi a todos en el pasillo y me lancé camarote abajo, caí en cuclillas, y sentí como se remecía la tierra. Decían “Tranquilos, tranquilos”, pero nadie estaba tranquilo. Gritaban y era desesperante. Casi todos dormíamos en el segundo piso, y la escalera era muy empinada; la cabaña se movía y crujía. Traté de agarrar a mi perro, pero fue imposible: patinaba en la madera y ladraba como loco. Bajé como pude la escalera.

Cuando terminó el terremoto, Jota prendió las luces y sonó como si todas las ampolletas se reventaran. Quedamos a oscuras y mi mamá se puso a llorar. Afuera el cielo estaba increíble: casi azul, con la luna llena, muy blanca, y las estrellas brillando intensamente.

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Agarré mi computador altiro: aún tenía batería y conexión a Internet. Traté de buscar radios, pero estaban muertas. Twittié: “EN QUE RADIOS CHILENAS PUEDO ESCUCHAR ?????????????????? 3:53 AM Feb27”, pero nadie respondió. Por un momento pensé que sería un temblor más, que seguiríamos durmiendo. Le dije a mi cuñado que se asomara por la ventana a ver el mar. Me dijo que estaba tranquilo. No le creí.

Vi la información en la página de la USGS (United States Geological Survey). Quedé impresionado. Grité: “¡Cállense, cállense!”, y leí: “Epicentro: Concepción. Intensidad –ahí todos se quedaron muy callados, lo recuerdo– 8.5”. Ahí quedó el descalabro; se quedaron impactados, mirándose, preguntándose qué hacíamos. La tía Liuvi dijo: “Vamos, vámonos ahora”. Cerré mi notebook. Miré desde la ventana la zona de camping y vi cómo una camioneta salía rápido. Me asusté. Agarré al Fito, metimos unas frazadas y pan, y partimos todos juntos en el mismo auto”.

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CUANDO NOSOTROS NOS FUIMOS, ALGUIEN GRITÓ, AHORA SE VAN LOS CUICOS. YO LE DIJE, SÚBASE CON NOSOTROS, PERO ERAN MUCHOS 10:07 PM Feb 27th via web

“La tía Liuvi decía que fuéramos a Navidad, porque allá tenía familiares. Pero cuando llegamos a la salida del camping había un tipo con una linterna que decía: “suban, suban, porque viene el mar”. Entonces José Miguel, mi cuñado, dobló a la derecha, en dirección opuesta al pueblo. Había una camioneta delante de nosotros, donde se subían diez, quince personas. La gente gritaba que se apuraran. Pasamos por el lado de ellos. La gente iba corriendo al lado de nosotros. Atrás, a diez metros, se veía el agua. Les decía: “¡apúrense, apúrense, que viene el mar!”. Todos decían lo mismo, pero yo iluminaba hacia atrás, con una linterna, y veía como el agua avanzaba. Algunos me hicieron caso, y a otros no los vi más, desaparecieron.

La segunda ola llegó cinco minutos después. Todo lo que yo había visto en National Geographic, donde decían que un tsunami venía 15 minutos después, era mentira. Ya estábamos en una placita, y la gente llegaba, gritando, preguntando por otras personas. Traté de conectarme desde el computador pero internet estaba muerto. De repente se me acercó una señora, de unos 70 años. Me preguntó dónde estaba el pueblo de Matanzas. Le indiqué con el dedo, y ella me respondió: ‘pero niñito, yo vengo de allá y sólo hay mar’. La miré, y asentí en silencio”.

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NO PUEDO CREERLO DE VERDAD, EL TSUNAMI SE LLEVÓ GENTE, GENTE QUE YO VI, QUE LE DIJE: APÚRENSE!! 8:50 PM Feb 27th via web

“Comenzaron las réplicas, y la gente empezó a gritar; eso, más las alarmas de los autos, hacían un ruido terrible. Mi mamá es médico anestesista y trató de ayudar a algunas personas. Una joven embarazada llegó corriendo: estaba mojada hasta los muslos y sentía contracciones. A las 4.30 pude hablar con mi papá y decirle que estábamos bien. Le pasé mi celular a otras personas –era de los pocos que funcionaban– y me reconfortó escuchar que la gente podía decirle a sus seres queridos: “quédate tranquilo, estoy bien”.

Eran las 5.30 cuando los vecinos comenzaron a hacer una fogata. Uno de ellos acercó su auto y encendió la radio. Escuchamos: “No hay alerta de tsunami, quédense tranquilos, lo confirmó la Armada”. Pensamos entonces que no era un tsunami lo que habíamos vivido, sino que subía el mar no más. Ahora la luna había bajado, estaba naranja, y comenzó a llenarse todo de neblina”.

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EN LA ZONA DE CAMPING DEL SECTOR, HABIA UN BOTE ¿QUÉ HACIA UN BOTE A MAS DE 40 METROS DEL MAR? 9:01 PM Feb 27th via web

“Le dije a mi mamá que bajáramos a buscar las cosas que, esperábamos, quedaran en la cabaña. Ya había rumores de saqueos, pero nos costó convencerla. Llegamos al camping y nos dijeron que entráramos el auto de cola, porque en cualquier momento teníamos que arrancar: el mar se estaba recogiendo de nuevo, nos explicaron. Miré hacia el restorán donde comimos el viernes: ¡no había nada! sólo los cimientos, unos palitos. El terreno era plano, y el local estaba a 150 metros del mar. Nuestras cabañas estaban a 40 metros del mar, pero por suerte, estaban en altura.

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Metimos nuestras cosas al auto –recuperamos el auto de mi mamá, todo mojado– y lo que estaba en el refrigerador lo colocamos en una caja. Saqué algunas fotos –había una camioneta flotando en el mar– y volvió a temblar. Nos asustamos y salimos rápido. Mi tía Liuvi quiso pagarle al dueño de las cabañas, pero como no había tiempo le depositó la plata cuando llegamos a Santiago. Un campista le decía a la gente que se quedaran, porque ya no había peligro. Algunos le hicieron caso.

El mar pasó el puente, llegó al pueblo y alcanzó parte de los cerros; avanzó más de 150 metros por el estero en contra de la corriente. Era un terreno plano, una larga calle de cemento. Ahora sólo era barro. La tercera ola llegó cuando íbamos camino a Navidad, por un camino más largo, alejado de la costa. En una intersección alguien nos preguntó dónde íbamos; otro que escuchaba le respondió: ‘¿Qué importa dónde van? Si todos los caminos están cortados’ ”.

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QUIEN LE DIO PERMISO A LA ARMADA Y A LA ONEMI PARA JUGAR A SER DIOSES?? 7:44 AM Feb 28th via web

“A las 11.30 nos instalamos en la casa de una prima de la tía Liuvi. Encima de su casa había un poste de la luz. Todo dentro de su casa se había caído, así que la ayudamos a recoger. Ellos habían escuchado la radio, y nuevamente la ONEMI dijo que no había tsunami. Me quedé en el living y bajamos algunas maletas y comida, pensando que tal vez tendríamos que quedarnos ahí. No había luz ni agua en el pueblo.

Una señora tocó la puerta como a las 14.30. Era una vecina y preguntó llorando por la señora Priscila, prima de tía Liuvi. Dijo que estaba en su casa haciendo empanadas cuando otra vecina pasó corriendo, diciendo que había alerta de tsunami, que la ONEMI dijo que evacuáramos, pero que los Carabineros no sabían nada.

Dijimos de inmediato: “Escapemos”. Desperté a mi hermana y mi cuñado. Nos demoramos media hora en salir, porque tapamos las ventanas de la casa. Partimos todos, éramos cuatro autos, porque las primas de tía Liuvi también nos siguieron. Una señora nos dijo antes de salir: “que son tontos, si esta hora ya habría llegado el mar”. Le respondí que no importaba, que nos íbamos a Santiago. Decidimos pasar por otro pueblo y de ahí partir a Santiago. Era un camino de tierra, por el que llegábamos a un cerro. Mucha gente de Navidad ya había arrancado y estaba ahí”.

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ERA PEOR QUE EN LAS PELÍCULAS, NO SABÍAMOS PARA DONDE IR, NOS QUEDABA POCA AGUA, POCA BENCINA... CAMINOS CORTADOS, GENTE HERIDA 10:25 PM Feb 27th via web

“Estuvimos un rato en el cerro. Muchas otras familias se refugiaban por miedo a que el mar llegara a Navidad; yo calculo que entre la playa y el pueblo hay unos 200 o 250 metros. Luego nos fuimos a Santiago: el camino estaba dañado, casi imposible de transitar en algunas partes; nos demoramos el doble en llegar a la casa. Supimos entonces que la cuarta ola llegó a la entrada de Navidad, como a las 16.00 horas. Al menos eso dijo Víctor, el otro hermano de mi cuñado. No hemos sabido nada desde entonces, y las primas de mi tía Liuvi aún no vuelven para allá. No sé si quieran volver.

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Apenas llegué a Santiago me puse a twittear lo que había pasado. Me sorprendió que tanta gente me siguiera. Si estaba la crema en Matanzas, pensé yo, quizás cómo estaría en Conce, quizás qué les iba a importar mi historia. Empecé a contar no más, no puse hashtag (#), ni le mandé twetts a alguien. Sólo escribí.

Parece que ahí empezaron a hacerme RT y la gente se enteró. Cuando me di cuenta que muchos se sorprendían de lo que decía le empecé a pedir a la gente que me leyeran: @SoledadOnetto SOLE, MIRA MI TIMELINE. POR FAVOR MIRALA 9:15 PM Feb
27th via web

Tenían que saber, así como yo supe, que la ola que se llevó Matanzas era un tsunami”.

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DE QUE ESTAN HABLANDO?? ESTUVE AHI, VI GENTE QUE SE LA LLEVÓ EL MAR, NO PUEDEN DECIRME QUE ESTOY MINTIENDO! 9:43 PM Feb 27th via web

“Yo había escuchado que un chileno vive en su vida al menos tres terremotos. Mi abuela vivió cuatro. Cada vez que temblaba, mi mamá nunca se preocupaba de más, me decía: ‘Quédate tranquilo, acuéstate’, y listo. Esta vez me tuvo que dar Ravotril para calmarme. Quedé todo atontado.

Siempre imaginé que en mi primer terremoto yo salía de mi casa y se caía, y que vería grietas en las calles. Todo chileno sabe que eventualmente le va a tocar un terremoto, y que tiene que estar tranquilo, pero en ese momento todo lo que te han enseñado se va a las pailas. Uno nunca va a estar preparado; nunca me habría imaginado que a una persona que iba al lado mío se lo iba a llevar una ola.

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No sé si exageré las cosas en mi cabeza, pero cuando digo que estuve a diez metros de morir, de que me llevara el mar, eso es real. Mi mamá, que tiene más experiencia en terremotos, dice: ‘bueno, la vida sigue’; pero yo me arrepiento de no haber ayudado a la gente que venía atrás. Creo que me va a costar olvidarlo.

Aprendí que lo más importante no es sólo arrancar, sino ayudar a otras personas. Esa es la misión que queda ahora, no correr apenas pasa todo. A uno le da miedo lo que está pasando, pero hay que transmitir tranquilidad, informar a la gente. Las redes sociales han servido mucho para eso, a través de ella se hace un trabajo increíble”.

DEMOSTREMOS QUE ESTA LARGA Y ANGOSTA FAJA DE TIERRA VA A PONERSE DE PIE 2:07 PM Feb 28th via web

Carlos (Charlie, como le gusta que le digan), posa serio, triste, para una foto, y de inmediato vuelve al trabajo que se desarrolla en una gran mesa del@SNsCafe.Algunos twittean, otros mandan mensajes por Facebook; la idea es ordenar la información, corroborar los rumores, ayudar a las víctimas del terremoto a través de la web. Y Charlie, por su puesto, está en su salsa, feliz, participando entusiasmado.

(*) Las fotos fueron tomadas por el mismo Carlos, y por Pablo Brandan, quien tuvo la cortesía de permitirnos publicarlas.

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MALDITO SALFATE

El que una vez fue referente del dato cinéfilo preciso y exacto, hoy está en la sombra de los paranoicos y escupe spoilers. Salfate pasó, para nuestro columnista, de ser un ídolo a ser un chanta; pero aún así no puede dejar de admirarlo y envidiarlo. Entonces, batallando entre el amor y odio, se pregunta: ¿qué pasó con el freak favorito de Chile?

Por Francisco Ormazábal

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Cuando chico yo me devoraba la Wikén todas las semanas. Era el único idiota del colegio que llegaba con El Mercurio entero para leerlo en clases (no, esto no es una publicidad pagada). Eran los últimos años del siglo pasado, y la revista salía en papel gigante, con muchas páginas, con muchas secciones. Lo que más me gustaba eran las críticas de cine, y un nombre siempre me llamó la atención: Juan Andrés Salfate.

Sé lo que están pensando, que cómo no sabía quién era Salfate. Me explico: yo vivía en el sure, y en esa época se me veían sólo tres canales en la tele a perillas. Canal 2 no era uno de ellos. Nunca supe de la existencia de Maldita Sea, ni de Salfate ni del Pera Cuadra, así como nunca vi a Sole Onetto o a Consuelo Saavedra antes de irse a los canales grandes. Por eso, al leer las críticas de la Wikén, yo pensaba que Salfate era un viejo seco.

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En serio. Criticaba Matrix y se lanzaba una disertación sobre el cine de ciencia ficción, y te nombraba referentes de los años 50. Criticaba cualquier policial rasca y te nombraba cine noir de los 40, cine europeo, mudo, en blanco y negro, oriental, etc. Y en todas sus críticas era asquerosamente severo: tiraba a partir al cine comercial que ganaba muchas lucas, y en sus críticas hacía referencias cinéfilas intelectualoides a raudales, como ninguneando al cine actual. Es como si fuera imposible satisfacer su muuuy buen gusto. En mi inocencia, yo juraba que alguien que sabía tanto no podía ser joven. Ya me lo había imaginado incluso: era canoso y tenía cara de pesado. Me caía bien esa idea. Quería ser como él cuando viejo.

Hasta que un buen día lo vi en la tele, a la salida de un estreno, comentando lo que acababa de ver. Joven, pelao, gordo, con pinta de punk. Me desayuné. No lo podía creer. Ya no podía ser como él cuando viejo, y no quería ser como él cuando joven. Ese fue el primer paso.

De ahí en adelante se me ha ido cayendo escalón tras escalón. De ídolo a pelao chanta, Salfate es como un superhéroe freak que ha asumido varias identidades a lo largo de la historia.

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MEKANO MAN

Lo primero fue cuando, para mi horror, empecé a ver a mi héroe en Mekano. ¿Qué era eso? En mi cabeza pensaba ¿de verdad un crítico de cine tenía que rebajarse a eso? Tanto él como Villouta parecían representar un nuevo tipo de pseudo-intelectuales light, que dejaron atrás su culpa de sentirse productos televisivos. Y que se sentían orgullosos de hacer tele para las masas, pese a sentirse más inteligentes que ellas. No podía aguantar verlo sentado y muerto de la risa con los bailes de Ronny Dance, como un nerd sobreexcitado por haber visto una pechuga de Francini.

Fue ahí cuando se vino el caso Christell. Nuestro amigo, que también oficiaba de opinólogo en el matinal de Canal 13, dijo que Christell (la cabra chica de “mueve el ombligo mueve oh oh oh”) no cantaba en sus discos, y que en realidad era una niña de 11 años la que lo hacía. Decía que un miembro de Mekano le presentó a la niña y todo. Claro, eran competencia: la niña salía en Rojo, él en Mekano… ¡y estaba opinando en Canal 13!



Al final, lo desmintieron feo: la niña cantó a capella en Rojo para probar que lo hacía de verdad. Su fuente de Mekano siguió anónima, y nadie le prestó ropa. Quedó como chanta comprobado por vez primera.

(¡¡Además, no es que la niña cantara tan bien como para pensar que una profesional la dobla!!).

Mal, Salfa, mal. Una vez que quien te cierra la boca es el Rafa Araneda, cualquiera te pierde la confianza.

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HOBBIE MAN

Como refleja el caso Christell, por esos mismos tiempos, Salfate era una gran rata de alcantarilla, de canal en canal. Hubo una época en que salía en todos; incluso, con el timing preciso, era posible verlo al mismo tiempo en tres canales distintos. Y siempre haciendo lo que le gusta: comentar cine, ver videos, hablar de nada. Yo no podía entender cómo alguien se ganara la vida haciendo sus hobbies, y que le pagaran, y que la gente lo viera. Y lo más genial era que lo hacía bien, sin equivocarse. Sentía pura envidia (sana o enferma, no sé) por él.

Hasta que se empezó a condorear acerca del cine también. En la misma época, mientras comentaba cine en el matinal, Salfate dijo que Corazón valiente era la primera película dirigida por Mel Gibson. Al día siguiente, tuvo que ser LUN el que lo corrigiera. ERROR, la primera película de Gibson es El hombre sin rostro, de 1994. Me acuerdo que el titular decía algo así como “Salfate se equivocó”.

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Mal, Salfa, mal, era la primera vez que te veía caer en tu especialidad. En serio, una vez que LUN te corrige, nunca vuelves a ser el mismo. Tú, que eras como un IMDb con patas para mí, me demostraste que te equivocas como todos no más. Desde ahí es que empecé a comprobar todo lo que decías en Internet: nunca más me quedé sólo con tu palabra.

No sería la última vez. Hace poco, mostró como gran cosa el video de un cortometraje de Disney de los años 40 donde salía el Pato Donald como soldado Nazi, haciendo el heil Hitler y todo. Es el típico cortometraje que muestran en los cursos de cine de la U como “propaganda gringa”. Lo malo es que él lo presentó como una prueba la simpatía nazi de Disney. Obvio, si no mostró (ni vio) el final, donde todo era una pesadilla del pato, y termina abrazando la Estatua de la Libertad. Para más remate, al final aparece la cara de Hitler, y le tiran un tomate: más antinazi, imposible. Más americano, imposible.

En resumen, no sé si Disney era Nazi o no, pero el Pato Donald no.

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HORNY MAN

Así Somos, el programa nocturno de La Red, ha revelado el lado hot de nuestro gordito, un lado que muchos jamás quisimos conocer. No sé cuál es el afán de presentarlo como un símbolo sexual, o siquiera como alguien sexual en general.

Lo que sé es que lo pasa chancho en el programa. Cuartea todo lo que quiere, y parece que las mujeres del programa no tienen ninguna vergüenza con él. Mey Santa María ejecuta rutinas elásticas sobre él, le da besos y lo manosea entero. Cualquiera diría que hay onda ahí. Una vez ella estuvo haciéndole abdominales en la guata, y cuando Salfate se fue a sentar, tenía el pantalón mojado. Dijo que le echaron agua. No le creí. Nadie le creyó.

En fin, otro motivo para envidiarlo. ¡Maldita sea!



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CONSPIRACY MAN

Y ahora resulta que, junto con desarrollar su lado hot, nuestro amigo se cree (y difunde) todas las conspiraciones habidas y por haber. Sobre Obama, sobre Facebook, sobre Google, sobre Nostradamus, sobre Disney. Y su favorita del último tiempo: la de los anunakis y los reptilianos.

¡Nadie puede creer que los poderosos de la Tierra en realidad son miembros de una raza milenaria de hombres-reptil-del-espacio-de-7-pies-de-altura, que se alimentan de sangre! ¿Que cuando Bush padre parpadea se le ven las pupilas de reptil? ¿Qué la familia real británica es reptiliana, y asesinó a Lady Di cuando ella se enteró de la verdad? ¿Que Salfate mismo vio uno y se parecía (según él) a Darth Maul, pero verde? ¿Que en cada capítulo de Sin Vergüenza arriesga su vida al contar este tipo de cosas, porque el Gobierno de EE.UU. lo anda buscando? Nadie en su sano juicio puede creer eso. Ni en Así Somos se lo toman en serio, cuando, mientras él habla, ponen abajo cosas como “Si alguno se traga esto, podría comulgar con ruedas de carreta”. ¿Por qué tendría yo que tomarme en serio una sola palabra de lo que dice?



Otro momento glorioso. En 2008, en medio de la histeria del documental de Al Gore sobre el calentamiento global, Salfate mostró en Sin Vergüenza La gran mentira del calentamiento global, el documental que contradice todo lo que Una verdad incómoda dice. Ante las caras de horror de los otros panelistas, dijo que el calentamiento global era la más grande mentira del siglo XX, que es un proceso cíclico natural, y que toda la paranoia sobre el tema es un invento de la izquierda luego de la caída del muro de Berlín (cuando se quedó sin causas que defender). Ah, y, por supuesto, todo es parte de un plan de los países ricos para asegurarse que los países pobres no se desarrollen y la población humana en ellos disminuya, matando a un cierto porcentaje de la población, y bla bla bla.

No sé si todo eso será cierto eso o no. Lo que sí sé es que este verano hace más calor que todos los anteriores que he vivido.



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MYSTIC MAN

Recuerdo que una vez estaba en la casa de un amigo viendo Así Somos, y de repente sale Salfate, hablando sobre las moléculas del agua solidificada y su capacidad para mejorar los estados de ánimo dependiendo de su forma.

¿WTF? No lo podíamos creer. Hablaba como profeta o predicador, no como cinéfilo. Ahora se las daba de sabio, de gurú, de Paribeth. La máxima expresión de eso es su segmento Cineterapia en Así Somos, donde “cura” mediante el cine. Lo malo es que tiene tanta labia, que se puede dar el lujo de dictar cátedra, y enseñarle a la gente a vivir la vida de una forma “correcta”, espiritualmente superior, porque el dinero no lo es todo, porque no hay que venderse al sistema, porque hay que ver la matrix, etc.

Así que ahora, aparte de ser referente de lo freak, se cree profeta de la buena vida espiritual, más o menos como lo que saldría si Bono y el Dalai Lama tuvieran un hijo con pinta de Buda.

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SPOILER MAN

Pero lo peor estaba por venir: el pecado capital de transformarse en el clásico tipo que todo el mundo odia en la fila del cine.

Me explico. Una noche estoy viendo Así Somos, y Salfate sale con que va a contar la película (500) Days of Summer de principio a fin. Siempre hace eso, pero con documentales y cortometrajes, de esos que se pueden ver enteros en YouTube; ahora en cambio amenazaba hacerlo con una película completa. Por eso no le creí; tenía que verlo para comprobarlo. No debí haberlo hecho: ¡ME CONTÓ EL FINAL!

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No es que me moleste demasiado eso (en su momento me contaron el de Sexto Sentido, y me dio lo mismo), pero pienso en los pobres tipos ilusionados, esos que aún conservan el sentido de sorpresa del cine, a los que privó de ver el final con ojos vírgenes… era el colmo de los colmos. Incluso yo mismo, cuando por fin vi la película, no pude evitar maldecirlo al final. Claro, en la escena final, todos se rieron de sorpresa; todos menos yo. Esa escena final donde el tipo le pregunta a la niña su nombre y ella dice… NO, no lo voy a contar yo.

En fin, ¡maldito Salfate!, ahora te hablo a ti directamente. Condoro tras condoro, decepción tras decepción, has ido descendiendo vertiginosamente en mi escala personal de héroes. Pero aún así te tengo afecto…y envidia. Sí, lo siento, no puedo dejar de querer ser aunque sea un poco como tú. Y no puedo dejar de pensar en que, al menos durante una época, fuiste para mí un referente de lo que quería ser cuando grande (y aún no soy).

Tal vez aún estoy a tiempo. Sólo sé que no voy a andar contando finales de películas, eso sí que no.

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Kty  escribió...

Me asombro mucho lo que dijo del cambio en la luna estuve un día antes del terremoto en pelluhue y le comente a mi amiga lo liendo que estaba el cielo super estrellado y luminoso y apasaron unas horas y la luna bajo y se pus ...

11:44PM 05/03/2010

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